Capítulo 3
Habían pasado varios días desde la muerte de Rina, y Gaudy, Ameria, Zelgadis y Filia, seguían caminando entre ciudad y ciudad, pero esta vez, caminaban sin rumbo alguno, y ya no los acompañaba la alegría que siempre llevaban. Cada tanto, Zeros hacía su aparición, he intentaba reanimar a Filia con sus burlas, pero rara vez lograba recibir algún grito de ella, y esos gritos, no le causaban ninguna gracia. Todos estaban muy distintos, e incluso, Gaudy, prácticamente no hablaba, y lo que más le preocupaba a todos, es que casi no comía.
Todos estaban sentados, se habían detenido para descansar:
-A dónde iremos ahora Filia?- pregunto Ameria
- La verdad que no tengo idea- contestó la dragona- supongo que buscaremos algún lugar para quedarnos un tiempo, y luego... no sé.
- Con qué sentido vamos a hacer todo eso?- respondió Zel – me refiero a que estamos viajando sin ningún objeto, no sería mejor separarnos?
- Sería lo mismo – respondió Gaudy con voz ronca – Si nos separamos, seguiremos viajando sin ningún sentido.
- Al menos, yo tengo algo que hacer! – Exclamó la quimera – comencé a viajar con ustedes para buscar una cura a mi cuerpo, y creo que ahora es lo único que me hace falta, además – continúa Zelgadis dirigiéndose a Ameria- supongo que tu papá te estará esperando preocupado.
- Tienes razón – responde Ameria-, pero de todos modos, no quiero perder a todos mis amigos, no después de lo que le pasó a Rina, quién sabe si nos volveremos a ver.
Un largo silencio surgió en el ambiente, la princesa deseaba retirar sus palabras, y justo en ese momento, Zeros interrumpió el silencio.
- Yo tampoco creo que sea una buena idea que se separaran – dijo el demonio – Les aseguro, que dentro de poco volverán a ver a Rina.
- Qué quieres decir? – se precipita Gaudy
- Eso, es un secreto. Pero, confíen en mí, les aseguro que pronto la verán
- Genial!, vamos a morir todos – exclama Filia – desde cuándo te dedicas a leer el horóscopo?
Por primera vez en un largo tiempo, todos sintieron una entonación de ironía en la voz de Filia, y la dragona, no sabía por qué, pero esta vez creía en las palabras del demonio.
- En ese caso hagamos un trato- propuso Ameria – nos separaremos, ya que cada uno tiene algo distinto para hacer, y dentro de un mes nos encontraremos en algún lugar.
- De acuerdo – responde Zel – pero en dónde?
- Por qué no en Zefilia? – responde Gaudy, demostrando un poco de inteligencia- Bueno, si vamos a ver a Rina, el mejor lugar es ahí, ya que es su ciudad natal J
- De acuerdo – Contesta Zeros -, nos veremos en un mes en Zefilia
Todos lo miran y responden:
- Eh?????
- Y a ti quién te invito demonio tonto – dice Filia
- Desde cuando necesito invitación? – Responde el demonio en tono burlón
Estuvieron así un par de horas mas, Filia y Zeros discutiendo por cualquier cosa, desde en dónde estaba Rina a de que color era el cielo. Hasta que por fin Zelgadis los interrumpió, y emprendieron su viaje: Ameria y Zel fueron juntos a Sailoon, esperando encontrar la cura para la quimera, Gaudy, ya que no tenía nada que hacer decidió emprender viaje a Zefilia, y quedarse allí hasta que se cumpla el mes, y Filia, junto a... quién mas que Zeros, se dirigieron a la ciudad mas próxima para hospedarse, ya que esa ciudad era famosa por sus vasijas de cerámica...
MIENTRAS TANTO:
Una inmensa oscuridad rodeaba a Rina, con dificultad llegaba a ver sus propias manos, y no entendía en dónde estaba y qué estaba pasando. Le dolía un poco la cabeza, y lo último que recordaba, era el dolor que había sentido antes de morir. De golpe, una luz dorada apareció frente a ella
- qué???!!!!! - exclamó la hechicera, - qué es esa luz?
- Vamos, tú me conoces – respondió una voz muy fríamente.
De dónde venía esa voz, se preguntaba Rina, le resultaba familiar, pero no recordaba de quien era.
- pero quién eres?
- Soy la diosa dorada la conocida por todos como "el señor de las pesadillas"
- Pero cómo?, En dónde estoy?, Estoy muerta?- Las preguntas se le salían de la boca
- Bueno, déjame explicarte la situación, no estás del todo muerta, en realidad necesitaba que mueras para poder revivirte y utilizarte por un tiempo.
- A qué te refieres?, Quieres decir que tu enviaste a Dynast a matarme?
- Así es, yo lo envié, porque te necesitaba
- Ehhh????!!!- para este momento Linita ya estaba un poco enojada- Eres muy poco razonable, me matas y después dice que quieres utilizarme!, Explícame tu lógica, porque para mi no tiene ningún sentido, no hubiese sido más fácil pedírmelo directamente!!!
- Hemmm..., ahora que lo pienso...
- Además por qué crees que te voy a ayudar, ni lo sueñes!
- De todos modos, no tienes otra opción mas que obedecerme, sino lo haces, Dynast destruirá la Tierra junto a tus amigos.
- Ja!, Dynast está muerto.
- Recuerda que quién vive y quién muere, lo decido yo, y empieza a hacerte la idea de que él sigue vivo.
- Muy bien, qué quieres?- Rina no tenía opción mas que seguir sus ordenes.
- Bueno, necesito a alguien, que reciba parte de mis poderes para que medie entre dioses y demonios
- Pero que recibiré a cambio?
- Podrás usar esos poderes para defender tus interesas, siempre y cuando no te pases de los limites
- Quieres decir que podré vivir en la tierra como los dioses y los demonios?
- Si, podrás vivir en la Tierra, pero no serás ni un demonio ni un dios, y tendrás que acudir a mis llamadas.
- Hay!, pero... si no acudo a tus llamadas?
- Morirás, junto a tu planeta y a tus amigos.
- De acuerdo, acepto, ni modo.
La misma luz dorada que hablaba, envolvió a Rina, y se metió en su cuerpo. Al principio sintió dolor, pero luego de unos segundos, el sufrimiento paró, y empezó a sentir un poder inmenso, un poder que nunca creyó que sentiría, mil veces mayor al de cualquier magia que alguna vez hubiese usado. Su apariencia no cambió en nada, así que lo primero que penso fue que podía pasar desapercibida entre sus amigas
- Esto, esto es increíble!- exclamó la hechicera
- Espero que comprendas el inmenso poder, y la gran responsabilidad que tienes ahora. – esta vez, la voz provenía de su interior
- Si, va! Eso creo
- Ah! Por cierto, recuerda que tu principal deber es mediar entre dioses y demonios, tienes que tratarlos por igual. Alguna duda?
- Si, hace poco dijiste que yo no era ni un dios ni un demonio, en ese caso, qué soy?
- A partir de ahora serás, el enviado del señor de las pesadillas...
Nota: Cualquier comentario (bueno, o malo) que quieran hacer
pueden mandarme un mail a misty3003@yahoo.com J![]()