AÑO NUEVO

 

por H.J. Maps

 

 

-          Y dime... ¿con quién pasarás este fin de año, eh?

 

Filia escupió el arroz que recién se había echado a la boca en plena cara del cocinero de turno.

 

-          ¿Debo tomar eso como un "¡cocinas horrible, namagomi!"? – preguntó Zeros, limpiándose estoicamente los granos de su demoníaco rostro con una servilleta.

 

-          No... ¡para nada! Discúlpame... – la pregunta tomó a la dragona por sorpresa. Los dos últimos años había pasado la festividad en compañía de Val... y no es que Zeros no se haya pronunciado, como solía hacerlo para San Valentín, Fiestas Patrias, Navidad... ella había logrado mantenerlo a raya como fuese, por medio de la palabra... o la fuerza de su maza.

 

Zeros suspiró. Otro año solo, pensó.

 

Ya estaba harto.

 

-          No lo sé... no lo había pensado – respondió sinceramente Filia.

 

-          Entonces traeré champagne... y jugo de manzana para Val. Ya es tiempo de que los seres inmortales celebremos esta fecha como lo hacen los humanos... ¡con ánimo de fiesta! – Zeros expresó. Filia le secundó con una débil sonrisa.

 

Ella también detestaba estar sola en esta fecha. Jiraz tomaba vacaciones para visitar a Pal y a su madre, y Gravos le acompañaba.

 

Seguro que Zeros la debe pasar de maravilla en compañía de Zelas destruyendo la armonía de algún reino por ahí...

 

-          ¿Y Zelas? – cuestionó mordaz.

 

-          También está invitada, ¿no? – arremetió el mazoku, con su patentado gesto burlón.

 

Filia nuevamente eligió el rostro del demonio como blanco... esta vez con el jugo.

 

-          Tomaré eso como un "no"... – dijo Zeros, empapado – ¡hasta mañana! – alcanzó a decir, huyendo de la furia despierta de la ex – sacerdotisa, por medio de la teletransportación.

 

Ya en su cama, reflexionó más calmada. ¡Otra vez permitió que el mazoku se saliera con la suya!... aunque eso no le molestaba mayormente, logró vengarse de él con la comida... algo le inquietaba, pero no podía definirlo... Zeros había puesto de su parte para mejorar la relación de perros y gatos que sostuvieron durante la batalla contra Dark Star, y de seguro había un motivo oculto.

 

-          ¡Val! – reconoció la dragona con amargura, dando un salto en la cama.

 

De eso se trataba todo. El 31 de diciembre Zeros planearía dar el golpe final. Sus ojos se llenaron de lágrimas al descubrir el verdadero objetivo de las asiduas visitas del Juujinkan.

 

Y la muy tonta creí que...

 

La noche siguiente transcurrió muy incómoda. Los intentos de Zeros por entablar comunicación resultaron infructuosos. Ni siquiera las ofensas clásicas sirvieron. Filia no mencionó palabra durante la cena.

 

12 menos 10: Val cayó grogui. Zeros se ofreció para acostarlo, pero Filia lo detuvo en seco con la mirada.

 

Cuando la dragona volvió al comedor, Zeros había dispuesto todo para una romántica velada: velas, champagne fría, la ventana del balcón abierta con vista privilegiada a los fuegos artificiales...

 

-          Han pasado 3 años desde que nos conocimos – dijo Zeros tendiendo una copa a Filia – y como hoy es "último día, nadie se enoja"...

 

Filia bebió un sorbo y arrojó el resto al fino terno que esa noche vestía el demonio.

 

- ¿De qué se trata todo esto, namagomi? – la dragona espetó.

 

-          Parece que no conocías el refrán – respondió inocente, enjugándose el licor con un pañuelo.

 

-          No sigas fingiendo, ya lo descubrí todo...

 

Filia retrocedió un paso al observar esas frías pupilas amatistas abrirse lentamente, fijas en las propias.

 

-          ¿Y qué se supone que es "todo"? – Zeros reafirmó las comillas con un gesto de sus manos.

 

Los fuegos artificiales interrumpieron la contraofensiva de la ex – sacerdotisa. Ambas cabezas se voltearon para presenciar el colorido espectáculo en contraste con el oscuro cielo. Superado el minuto  de embobada contemplación, volvió a enfrentar al demonio: éste le abrazaba cálidamente.

 

-          Feliz año... querida Filia – Zeros se inclinó para besarla, pero ésta puso su mano entre ambas bocas.

 

-          Ex... explícate namagomi... ¿qué pretendes? – la rubia sacó fuerzas de flaqueza para no caer en la agradable trampa de Zeros.

 

-          ¿No es obvio? – y como viera a la dragona tan confundida, alelada, patidifusa,etc., continuó – estoy harto de mantenerme al margen de tu vida, Filia... me ha tomado 3 años darme cuenta de que con quien más disfruto estar es... contigo.

 

Ahora sí que le daba un paro cardiorrespiratorio. Se pellizcó por lo bajo, descubriendo de manera poco ortodoxa que no estaba soñando.

 

-          Me he mostrado tal como soy contigo, frente a ti no tengo máscaras... y si he tenido un plan todo este tiempo, como tú supones, ése ha sido conquistarte... que te dieras la oportunidad de confiar en alguien más que en ti misma...

 

Zeros no era bueno con las cursilerías, así que calló, tomó aire y disparó:

 

-          Estoy enamorado de tí... y ¡no, por favor! No entremos en el debate de "los mazoku no pueden amar", porque me importa una mierda...

 

Filia había albergado hace tiempo una tibia esperanza en su corazón: había puesto sus ojos en Zeros de un modo que no debía, pero siempre se resistió a cualquier tentativa...

 

¿Y si era una trampa? ¿Zeros se había percatado y se estaba aprovechando de ese sentimiento, para su propio beneficio?

 

¿Qué hacer?

 

-          No confío en ti, Zeros... lo siento.

 

Para su sorpresa, Zeros sonrió.

 

-          Lo sé, por eso te propongo esto: empecemos de cero hoy, 1 de enero. Tendrás todo una año para decidirte. ¿Qué dices?

 

Esto no estaba en el guión... ¿Plazo de un año? ¿Amor en cuotas?

 

-          Lo pensaré...

 

-          ¡Así me gusta! Zeros volvió a sonreír, alzando su copa – un brindis por la esperanza.

 

-          Oye...

 

-          ¿Sí?

 

-          ¿Es cierto que frente a mí te muestras tal como eres? ¿Sin máscaras?

 

-          Emm... ee... déjame ver... – el demonió miró hacia el cielo, haciéndose el pensativo.

 

-          ¡¡Namagomi!! – la rubia explotó, volteando la botella de licor sobre el demonio.

 

-          ¡Tendrás que pagarme la tintorería, enemiga de Armani! ¡Ya van dos trajes que me arruinas!

 

En fin...

 

Nuevo año. Viejas rencillas.