…Arigatô…
Por:
Catyna Metallium Invers
Capítulo 4
-Vaya, vaya, para ser una de las generalas de Dolphin, tienes carácter, eh… ¿Dónde está la niña dulce de hace… X años, L-Sama recordará?
Una joven de pelo añil, con algunos bucles en las puntas, en su cara tenia algunas pecas, los ojos ocres y el cuerpo bien echo, se giró nada mas escuchar la voz, que le era muy familiar…-
-¿¡Que haces aquí!? ¿¡Es que no ves que estoy leyendo!? –Nakoma cogió un jarrón y se lo estampó en la cabeza, sin éxito alguno.
-¿Esa es una nueva manera de recibirme? Ah… vaya… como se nota la poca educación que reciben estos jóvenes actualmente… -dijo Zeros con desagrado.
-¡Responde!
-¿Qué ocurre? ¿Acaso no puedo saludarte?
-¡No me fío de ti, namagomi! – y adoptó una postura que le era muy familiar.
Zeros se cayó y una gran gota le apareció en la cabeza.
-^^U, L-Sama, de quien conoceré esa frase…
-Mira, te doy la opción de que desaparezcas antes que te aniquile como los demás sirvientes, si no quieres terminar como ellos ponte a trabajar… ¡enseguida! Ay… lo que hay que hacer para que te traigan un granizado de limón…
Zeros se volvió a caer y otras dos gotas aparecieron.
-Esto… no se si son imaginaciones mías, pero creo que no me recuerdas…
-Que no me interesa.
-Oh, si, claro que te interesa, creo que te tiene que interesar saber sobre los talismanes de Yeuma…
-¿¡Que!? ¿¡Que sabes tú de eso!? ¡CONTINUA SI NO QUIERES QUE TE TIRE OTRO JARRÓN!
-No es mas que… ^^ ahora debo de irme, ha sido un placer volver a verte Nakoma, cuida ese genio, eh… ¡Adiós!
-¡¡VUELVE!!
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Zellas caminaba a lo largo de la playa de Wolf Pack Island.
Era un día lluvioso, mientras los rayos caían al fondo del mar, las gotas se arrastraban sobre su cuerpo, sus cabellos, empapando su ropa, mientras la arena se pegaba a sus pies…
-Tengo una mala impresión, demasiados nervios entre los demonios…
Un rayo cayó en medio del mar, produciendo un extraño remolino.
Zellas se elevó para contemplar el suceso, entonces, una figura salió del centro del remolino, la cual le era muy familiar.
El aire envolvió la figura, formando un tornado a su alrededor, el cual lo depositó encima de las rocas.
La Señora De Las Bestias se acercó a observar y recordó con sorpresa de quien se trataba.
-Tú… -Zellas lo acunó en sus brazos y se marchó de nuevo al castillo.
A lo lejos, una misteriosa figura sonreía, contemplándolo todo.