…Arigatô…

Por:

Catyna Metallium Invers

 

 

Capítulo 6

 

Dynast paseaba tranquilamente en su jardín nevado, ensimismado, contemplando diminutos cristales que caían con diferentes formas, todos estos hechos por el…

-Has tardado –dijo secamente.

-Mi señor –Sherra se arrodilló ante el- tuve algunos problemas durante mi viaje.

-Eso no es una excusa para volver tarde.

-Lo siento, pero traigo algunas noticias nuevas.

-Tú misma –Dynast levantó la mano y un sillón de cristal apareció al lado de su general, y un diván enfrente, un poco mas lejos, también cristalizado. Se dirigió al diván y se recostó en el pesadamente.

-Mi amo, he encontrado el paradero de los Talismanes de Yeuma, de echo, antes que se me adelantara alguien yo misma me auto permití el cogerlos- dijo sin moverse del sitio- los sellé mágicamente para que no pudiesen sentir su paradero y me encargué durante el viaje de no dejar algo rastro alguno ni ser vista por nadie…

-Perfecto –dijo cortándola- lo has hecho muy bien, te felicito…

-Sin embargo tuve un pequeño imprevisto, que no se como pudo ocurrir mi señor –dijo Sherra mirando seriamente a su señor, este mismo le dirigió una mirada severa- una niña se me cruzo en mi camino y… -comenzó a temblarle la voz, odiosamente debía relevarle a su señor que había sido derrotada por unos… bichejos.

-¿Una niña? –Dijo en tono burlón Dynast- ¿Qué hizo? ¿Canturrear Navidad?

-Mi señor, no era una niña normal y corriente, estoy segura de que esa niña tenia algo, la ataqué por sorpresa y pudo esquivar mis hechizos. Además, el hecho es que cuando se defendió, apareció un ejército de pingüinos que invocaron un Kyu-kyum por Disfanght Blade y me dejaron inconsciente. Luego, cuando desperté estaba en una extraña habitación y allí estaba esta niña que me tele transportó al mismo lugar donde ocurrió el ataque –dijo de golpe, sin que su señor pudiera interrumpirla.- se que va a mofarse de mi cuando le diga esto, pero cuando esa niña se preocupó por mí, sentí una sensación de bienestar muy profunda.

-Bien, ¿quieres decirme con esto que aquella niña podría ser sirviente de algún Dark Lord?

-Si, mi señor.

-¿Te dijo algo aquella niña?

-Fuera de lo normal no mi señor, pero si que parecía bastante adulta para su edad, aunque… -Sherra paró pensativa…- recuerdo algo que me extrañó, antes que desapareciese me dijo “es mejor que nos separemos, no creo que sea bueno que la encuentren y menos allí…”

-Bien, puedes retirarte –dijo Dynast haciendo desaparecer el sillón, se acercó a ella y con tan solo una mirada, Sherra le obedeció dándole los Talismanes- Ten cuidado no vaya a ser que la próxima vez te desmayes al ver una tortuga –dijo burlón, y desapareció.

-¡Maldito! –Sherra pegó un puñetazo a la pared más cercana, con todas sus fuerzas. Temblando, apartó el puño, pudo comprobar que estaba sangrando bastante. No, no lo soportaba, no podía volver a ocurrir, ahora ya estaba avisada, no permitiría ninguna equivocación como esa, no dejaría que se mofaran de ella, y menos por una cría…

-Nos volveremos a ver muy pronto, y te aseguro que cuando eso ocurra, no te va a gustar nada el resultado –sonrió, mira al cielo y comenzó a reírse histéricamente.

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Melk caminaba al borde del río

-Me recuerda… a alguien, pero, ¿Quién? Me resulta tan familiar… en fin –Agarró uno de sus pingüinos y comenzó a dar vueltas vueltas y mas vueltas – Se lo contaré a Dolph-chan , seguro que se pone muy contenta, ^^. He conocido a Sherra-chan ¡Que bien! ^^

-¿Y no te destruyó? Vaya, comportamiento extraño en ella, y más aun después del hecho que no le gusten los crios… ¡je! Vaya, como cambian las cosas…

-¿Quién es usted? ¬¬

-^^ ¿Y eso que mas da?

-¬¬

-Bueno… como está el patio… la verdad es que las sirvientes de Dolphin tenéis un carácter… eh… me gusta… ^^! En ese caso me presentaré, ¡Soy Zeros! ^^

-¿Zeros Metallium? ¿El Sacerdote Bestia Namagomi de la Baka Metallium? Vaya, encantada ^^, pero no me trate como si fuese una niña, por favor.

-Ehm... te agradecería si no me dijeras ese nombre, la verdad es que… no me gusta ^^U

-Perdone, es la costumbre de escucharlo ^^

-Ya veo ¬¬, hay que ver como se vicia la kujira ¿eh…? ^^, ¿Cómo sigue? ¿Pescando dentro de un pozal como de costumbre? Pescará mucho ¿no? ¿Y sus dosis de premoniciones angustiosas? ¿La Kujira estará bastante mas desquiciada que antes no? –dijo Zeros en tono descriminativo y burlón, ya había recibido bastantes insultos en lo que llevaba de día y no le hacia demasiada gracia.

-¬¬ Vuélvase a meter con mi mamá y juro que no saldrá bien parada de esta.

-Lo mismo digo pequeña, pero, no me digas de usted ^^

-Bien.

-Bueno… por lo que veo eres la pequeña Melk ¿no? A ti no llegue a conocerte, la verdad.

- Ni hacia falta, creo.

-Jeje ^^, y dime, ahora de verdad, ¿Cómo está?

-Bien, por el momento bien, cuidando de nosotras, como toda señora.

-Bueno, ya veo, dime, y tus… ¿hermanas?

-¿Hermanas? Que yo sepa solo tengo a Nakoma.

-^^ Ya veo –la miró fijamente- esto va a ser mas interesante de lo parecía…

-¿Perdón? Disculpa, ahora debo irme –dijo con tono molesto.

-Mándale recuerdos a Dolph-chan ^^ -se acercó al oído de Melk- Pero antes de eso tu vas a decirme una cosita…

-Solo si te marchas.

-Bien ^^

-Suéltalo

-¿Qué te pareció Sherra? –dijo tranquilamente.

-Pues… -entonces Zeros notó algo, Melk bajó la mirada y pudo observar en sus ojos un brillo… ¿Felicidad? No, no podía ser- Es una joven muy simpática, y muy dulce también, ^^, es muy buena… -dijo con voz melosa.

-Ya veo… Bueno, he de irme ^^ Dale muchos besos a la Kujira ^^! –Zeros desapareció.

-… -Melk despertó del trance – Bien, creo que regresaré antes que ocurra alguna cosa mas, Dolphin debe de estar preocupándose ^^ ¡y cuando le cuente! Sherra…

-¿Dolphin no os habrá aficionado a la bebida alcohólica? Lo que os debéis de tomar es muy fuerte ¿no? ¡Jajajajajajaja!

-¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MALDITO NAMAGOMI!!!!!!!!!!!

Melk se quedó mirando el vacío, Dolphin le había contado muchas cosas sobre su comportamiento embaucador, traidor, sucio, tramposo, sadomasoquista e interesado. No se fiaba nada. Sabia que debía guardar el secreto, no podía desvelárselo a nadie…

 

Capítulo 7