CONFESIÓN
por H.J. Maps
- Hasta mañana, Amelia.
La pequeña heredera al trono de Seyruun recordó en la intimidad de su habitación las últimas palabras de su gólem-demonio-humano amigo.
En realidad, ex gólem-demo…¡ustedes saben! Gracias a una ayuda que prefirió reservarse, el otrora “chico de piedra” había logrado conseguir su forma original: un humano de tersa piel pálida; cabellera y ojos castaños.
Amelia (y el resto del palacio de Seyruun) quedaron “petrificados” al verle cuando el joven mercenario decidió hacer una visita ocasional a su ex-compañera de aventuras…
- ¿Acaso “esto” – se preguntó mentalmente la morena, no sin cierto rubor- es lo que el Akahoushi había sellado bajo esa dura coraza todos estos años?
¡Qué pecado!
Zelgadiss aceptó quedarse en el reino por un par de semanas (que no estaba seguro poder soportar…). Su “noble” prospecto de suegro le había ofrecido un puesto en la Guardia Oficial de los Países Aliados – iniciativa del propio príncipe: una elite “armada que cumplía funciones pacifistas" – que él no rechazó.
Sin embargo, Amelia no deseaba verlo convertido en un mero soldado, sino en su propio príncipe azul (y quitarle el trono a su padre… ¡bueno! Ya solucionaría eso…)
¿Qué mejor oportunidad que ésta? ¿Ahora que por fin todo marchaba bien para el muchacho?
Estaba decidida. Amelia Will Tesla de Seyruun confesaría sus puros sentimientos al mercenario Zelgadiss Graywords, ¡¡en el nombre del Amor y la Justicia!!
Para ello, organizaría un baile. Todo esto en 3 días.
Utilizando todas sus altas influencias, logró convencer a su padre. Ella supervisó todos los pormenores, seleccionó los aperitivos y el cóctel, y hasta el alto Mazoku Zeros estaba invitado (algo que a Zel no le agradará demasiado…)
Todo estaba casi listo… excepto lo que le diría. Se quedó hasta la madrugada preparando una melosa nota rebosante de palabrerías justicieras... y llena de gozo al vislumbrar el éxito de su empresa, cayó dormida.
Saltó de la cama por la mañana buscando al destinatario de su apunte… pero no le encontró en ningún recodo de palacio ni sus alrededores. Angustiada, consultó con el líder del reino.
- Tuvimos noticias de una insurgencia en la frontera norte, querida… Zelgadiss lideró la escuadra que partió a investigar…
Amelia se sintió deshecha. ¿Cómo? ¿Se fue sin decir nada? ¿Y la fiesta? ¿Y lo que tenía que decirle?
- ¡Oh! Es cierto… - Phileonel registró todos los bolsillos de su túnica – Te dejó esto.
Amelia arrebató a su padre el diminuto objeto: una notita de letra apenas legible, escrita a la rápida. Se separó unos metros de la inquisidora mirada del príncipe y leyó:
“ Supongo que Phil ya te habrá explicado todo. Sólo investigar y volver. Tengo algo importante que decirte.
Hasta mañana Amelia”
Era todo. La princesa no pudo evitar que una tímida lágrima de alegría cediera por la gravedad. ¿Y si eso se relacionaba con lo que ella tenía que confesarle?
- ¡¡JUSTICIA DIVINA!! – profirió la morena.
Guardando la nota como amuleto en un bolsillo, se armó de nuevos ánimos. Toda esa tarde la dedicó a ultimar detalles desde el sitio más alto de palacio.
Y el gran día llegó. Se despertó tarde, pues las ansias de soltarle todo al mercenario antes del baile sabotearon su descanso nocturno.
- Autocontrol, Amelia… inhala, exhala, inhala… - murmuraba paseándose de un lado a otro en su recámara, apretando su amuleto con fuerza, pero los nervios al ver que pasaban las horas y la comitiva no llegaba…
Zel y los suyos arribaron apenas una hora antes del inicio oficial del evento, cuando los únicos que faltaban eran… bueno… ¡ellos!
Además de Lina y compañía… (aunque les recalcó que habría comida gratis…).
La elite llegó tarde… los supuestos insurgentes se habían hecho humo, como el que emanaba del gran cráter que denunciaba su paso por aquel lugar...
Algo se le hacía tan familiar al mercenario... pero no le dio importancia.
Ya avanzada la celebración, Amelia decidió que era el momento. Se apagaron las luces y un foco solitario iluminó al radiante vestido rosa de la morena.
- Yo… Amelia Will Tesla… tengo algo muy importante que anunciarles…
Otro foco iluminó a Zel, quien se sintió cohibido al ser el centro de atención del Salón Magno.
Cuando tomó aire para lo siguiente, el ruido de los gruesos ventanales del Salón haciéndose añicos le interrumpió súbitamente. Varios invitados se desperdigaron con el estruendo.
- ¿Lo ves? Eso deja de manifiesto que no puedes solucionar nada sin usar la violencia, Filia-chan – Amelia, desorientada, reconoció a duras penas la voz del Juujinkan.
- ¡¡Quién habla de diplomacia, namagomi genocida!! – una crispada Filia hacía frente a las acusaciones.
- Ya basta ustedes dos… ¿No pueden estar sin pelear siquiera 2 segundos? – Lina suspiró.
- ¡¡Comida, comidaaa!! - Gourry se abalanzó sobre el cóctel, seguido por Lina, quien no deseaba perder una nueva oportunidad que comer a expensas del reino de Seyruun…
Amelia suspiró resignada. Casi todos los asistentes habían huido por sus vidas, y Zelgadiss quedó aturdido cuando un trozo de escombro impactó en su cabeza, en el preciso momento de aclarar la familiaridad con el incidente de la frontera.
Ahora que ya no era tercio gólem…
- Sí... ya llegó Lina Inverse – suspiró, acercándose para separar a Filia y Zeros, calmar el hambre incontenible de Gourry y salvar el PIB de Seyruun de las garras de la hechicera con menos curvas de ese lado del universo.
PIB: Producto Interno Bruto... según la definición de Wikipedia es, a grandes rasgos, la macromagnitud económica más importante para la estimación de la capacidad productiva de una economía.