Capítulo II
Una
nueva amiga
Cuando
Zeros se separó de Zellas decidió, primero averiguar dónde estaban los tres
chicos, después buscar a Danielle. No era verdad lo que le había dicho a
Zellas, sí le preocupaba lo que pudiera ocurrirle, ella había sido una de los
pocos que no lo juzgó por su condición de mazoku, y sabía que la amenaza de
su jefa podía hacerse realidad, no porque fuera a sacar algún beneficio quitándola
del camino, sino sólo por molestarlo a él. Además, Danielle tal vez fuera la
única que pudiera ayudarlo en este momento. Pero no la encontraba por ninguna
parte, ni a ella ni a los chicos.
De pronto se dio cuenta de que algo estaba ocurriendo, una fueza muy poderosa se estaba desatando.
-¡Zeros! - la voz provenía de arriba.
Cuando alzó la vista vio a Danielle, pero ahora como cuando se fue la primera vez, con alas y cabello plateado.
Danielle descendió, sus alas eran enormes, de una punta a la otra alcanzaban casi los tres metos.
-¡Vamos! - le dijo - Tienes que ver esto - lo tomó del brazo derecho y lo elevó a gran velocidad.
Ya en el aire ella soltó su brazo, él la detuvo.
- ¡Un momento! ¿Hacia dónde vamos?.
- Mira... - le dijo, señalando un punto en el horizonte, desde el cual se veía una especie de bruma, muy oscura, que cada vez crecía más. Ese era el lugar del que había sentido antes que provenía la energía.
La tomó de la mano y los dos se desvanecieron, para aparecer segundos después cerca del lugar desde donde salía la niebla.
- ¿Qué es esto?- preguntó Zeros.
- Mira hacia el medio de la bruma.
En el lugar que le indicó Danielle se encontraban Apu, Cir y Ret, flotando en el aire, espalda contra espalda, con sus brazos extendidos y las palmas hacia fuera, irradiando una gran fuerza maligna.
En el momento en que vieron a Danielle y Zeros, se abrió un hueco, que se tragó a los chicos y con ellos a la neblina que habían formado. En el lugar quedó un círculo muy grande, en el que no había quedado rastro de vida alguna.
- ¿Qué sabes de esto? - preguntó Zeros a Danielle.
- Creí que tú me dirías algo.
En ese momento lo miró fijo. Los ojos de Danielle eran dorados, pero tirando al rojo, como si en cada uno de ellos hubiera una pequeña llama. Zeros nunca había visto a alguien parecido, y el tener tan cerca a un ser desconocido, del que no sabía la historia ni las intenciones que podía tener lo atemorizó por primera vez. Hasta ese momento siempre supo contra quien se enfrentaba, y los poderes que tenía, de esa manera podría defenderse. Pero con esta chica era diferente, no sabía hasta dónde podría llegar. No creía que sus intenciones fueran malas. Pero no se confiaba...
Danielle se dio cuenta que Zeros se había quedado observándola.
- Lo siento - dijo, descendió al suelo y cambió a su forma humana. -A veces me olvido que aquí nadie está acostumbrado a ver seres como yo.
Cuando dijo eso, Zeros percibió cierta tristeza en la voz de Danielle, pero sabía que no iba a responder ninguna de sus preguntas, así que no comentó nada.
Habían estado caminando un buen rato, sin decir una palabra, cuando vieron, más adelante y al costado del camino, a los tres niños, sentados uno junto al otro, esperando.
-¡Zeros! - dijo Apu cuando los vio llegar. - ¿Dónde estabas? ¡Te estábamos esperando!
-¿Qué estaban haciendo allá? - les preguntó Zeros.
-¿Dónde? - preguntó Cir.
-Ya saben dónde. ¿Qué pretendían con toda esa energía?
-¿Qué? Estábamos aquí, esperándote - respondió Ret, con expresión inocente - desapareciste de repente y no volviste. Como vimos que no estabas nos quedamos aquí. ¿Qué pasó?
-Alguien está intentando suplantarlos. -intervino Danielle, siguiéndoles el juego- A partir de ahora voy a ir con ustedes ¿verdad, Zeros?
-Ssí...- La salida de Danielle lo sorprendió, pero entendió lo que se proponía - Vamos a tener que ir con más cuidado, -dijo, continuando con la farsa- si alguien quiere suplantarlos es probable que quiera hacerles daño, y en ese caso será mejor que seamos dos para cuidarlos.
Esto no les gustó mucho a los chicos, pero tuvieron que aceptarlo.
Así continuaron su viaje. La noche los encontró aún en camino y decidieron detenerse a descansar bajo un grupo de árboles que había al costado del camino. La noche estaba fresca.
Apu, Ret y Cir se acostaron, y fingieron dormirse. Danielle los cubrió con una frazada que llevaba y ellos no se movieron.
-¿Se durmieron? - preguntó Zeros bajando la voz, pero lo suficientemente alta como para que los chicos escucharan.
-Sí, - respondió Danielle en el mismo tono, pero con su mirada le decía que no - están cansados, caminaron mucho.
-No sé en realidad por qué Zellas me pidió que los trajera conmigo, creo que lo de enseñarles fue una excusa, tal vez quería alejarlos un poco, para que alguien no los encontrara... Los chicos tienen poderes... y fuertes, pero no lo suficiente para defenderse.
-Pobrecitos...
Dejaron de hablar cuando se dieron cuenta que ahora sí se habían dormido. Entonces Danielle le hizo a Zeros señas para que la siguiera. Cuando se alejaron un poco de los chicos, lo tomó del brazo, todo a su alrededor desapareció y el ambiente cambió a un color entre azul y violeta.
-¿Dónde estamos? - preguntó Zeros.
-En otra esfera de la realidad. Estamos solos, nadie puede entrar a este lugar sin que nos demos cuenta. Debemos hablar.
-No pude averiguar quiénes son los chicos. Sé que Zellas los envió. Creo que están tratando de ganarse mi confianza, pero no sé para qué. Son principiantes, no son lo suficientemente inteligentes como para hacer algo sin equivocarse. La prueba la tenemos, casi los descubrimos, pero alguien se los llevó antes de que cometieran más errores...
-¿Crees que vinieron a espiarte?
-No, Zellas no lo necesita, tiene espías en todos lados y son buenos ocultándose.
-Entonces...
-Estarán buscando mis puntos débiles... tal vez ya le esté molestando a Zellas...
-¿Qué harás?
-Por ahora... esperar... los dejaré actuar. Después veré.
-Quiero ayudarte.
-¿Por qué?
-¿Tengo que tener una razón?
-Todos actuamos por una razón. ¿Cuál es la tuya?¿Qué ganas si me ayudas?
-¿Qué te parece tu amistad?
-¿Desde cuándo alguien como tú quiere la amistad de un mazoku?
-¿Qué es alguien como yo?
-Perteneces a una raza de dioses, pero no a alguna que haya conocido antes.
-Y si pertenezco a una raza que no habías conocido... ¿cómo sabes que rechazamos la amistad de mazokus? No conoces nuestras reglas... no nos juzgues según las leyes que rigen tu mundo.
-Entonces, si no conozco tus reglas, no sé de qué forma consideras correcto actuar. ¿Cómo puedo confiar en ti?
-Tendrás que dejarte llevar por tu instinto.
-¡Bien! De acuerdo. En este momento mi instinto me dice que debería dejar que me ayudes, no veo qué pueda perder con eso. Pero no quiere decir que confíe en ti.
-Tienes mi palabra de que haré lo posible por ayudarte, no te exigiré ningún pago.-dijo Danielle sonriendo y extendiéndole la mano.
-Y yo tomo tu palabra- terminó Zeros estrechando la mano que Danielle le ofrecía.
-Vamos, pueden despertarse... - sin soltar la mano de Zeros volvieron con los chicos, que aún dormían.
No se dijeron nada más hasta el día siguiente. Los tres chicos durmieron toda la noche, Zeros y Danielle permanecieron despiertos, ella permaneció alejada del grupo, observando atentamente el cielo estrellado, como esperando la llegada de algo, o de alguien.
Luego de despertar, Apu, Cir y Ret estuvieron hablando en secreto, pero Zeros los dejó hacer, pensó que era mejor acelerar las cosas, así que hizo lo mejor para facilitar los planes de los tres chicos.
-Bueno, -les dijo con una sonrisa- quiero que me digan algo. ¿Dónde vivían antes de que Zellas los encontrara?
-No lo recordamos -contestó Ret.
-¿Recuerdan cómo era el lugar?
-No, tampoco eso.
-¿Alguna persona?
-No nos acordamos de nada de lo que pasó antes de conocerlos a ti y a Zellas, ella nos encontró y nos hizo venir contigo. Ya te dijimos todo esto antes.
-Ya veo...
Los chicos estaban repitiendo lo mismo que Zellas le había dicho a él. Era el cuento que tenían memorizado y no iban a decir algo distinto. En eso se acercó Danielle.
-¿Qué tanto están secreteando por acá?
La expresión de Ret cambió radicalmente cuando la miró, realmente le tenía miedo.
-¡Hey!¿Por qué esa cara?¡Yo no como niños, todavía!
-¿Por qué tiene que venir con nosotros? - le preguntó Apu a Zeros, casi gritando - ¡No necesitamos que ella nos cuide!
-Porque es mi amiga y yo le pedí que nos acompañara.
-No debería venir, ella no es como... -comenzó a decir Cir, pero cortó la frase bruscamente.
-¿Como quién?- preguntó Zeros.
-Como las demás personas - completó Ret- ella no es una persona normal, tiene poderes.
-Por eso es mi amiga. Y va a venir con nosotros. No sabemos contra quién nos vamos a enfrentar. Ahora, vamos.
Caminaron un rato, hasta que encontraron un puente que pasaba por sobre un precipicio, al fondo del cual había un río. Apu se adelantó corriendo y cruzó el puente, Cir lo siguió.
-¡Auxilio!¡Zeros!¡Ahh!- el que gritaba era Ret, que se había quedado atrás. Cuando se dieron vuelta vieron que un demonio lo había atrapado.
El demonio era alto, no tenía una forma definida, más bien parecía una sombra de color azul oscuro. Sus ojos eran manchas rojas en lo que parecía su rostro. Al mismo tiempo, cuando estaban de espaldas al puente, este se rompió, Cir todavía no había terminado de cruzarlo, y colgaba de él. Desde arriba se escuchaban sus gritos de auxilio.
-Ya empezaron. -dijo Danielle -Quieren que nos separemos.
-Ya vimos lo que pueden hacer, nada les pasará.
Cuando los chicos vieron que no se movían, el demonio desapareció, y Cir subió del precipicio, volando. Apu volvió a cruzar, también volando, y los tres rodearon a Zeros y a Danielle. Comenzaron a hablar al mismo tiempo.
-Eres demasiado inteligente, Zeros, más te hubiera valido que siguieras el plan que habíamos trazado, hubieran muerto los dos rápidamente, ahora van a sufrir. Y los tres a la vez enviaron rayos hacia Danielle y Zeros.
Zeros activó su escudo, pero la fuerza de los chicos era impresionante, y a los pocos segundos habían comenzado a debilitar su defensa. El ruido que hacían al gritar era insoportable y un fuerte viento los envolvía y no los dejaba ver bien.
-¿Qué haces? -le preguntó a Danielle, gritando para hacerse oir.
-¡No son tres! ¡Es uno!- respondió ella -¡Los tres son el mismo ser! Se separó para invocar más energía a la vez, y atacar desde diferentes lugares. ¡Hay que romper la conexión entre las tres partes! -y al tiempo que decía esto, se transformó y salió volando del escudo que había creado Zeros, lo que sorprendió a sus atacantes. En el momento en que pasó a través del anillo que los tres formaban rompió uno de los lazos que los unía. Esto cortó la conexión que tenían con el mundo oscuro y la energía que invocaban dejó de fluir. Ahora pelearían con sus propias fuerzas.
En ese momento Zeros se dio cuenta de lo que Danielle decía y vió los lazos de energía que unían a los tres seres. Dio un salto y antes de que pudieran reaccionar cortó de un golpe otro de los lazos. Ya los habían dividido en dos partes, y se habían debilitado. Ret había quedado solo, mientras que Cir y Apu aún estaban unidos. Estos dos atacaron a Zeros. Ret fue por Danielle.
No le costó mucho trabajo a Zeros vencer a los dos juntos. Ya no tenían la ayuda del otro mundo.
Cuando buscó a Danielle vio que no atacaba a Ret, estaba intentando atraparlo. Había creado una burbuja alrededor del chico que limitaba sus movimientos, pero parecía que Ret tenía más fuerza que los otros dos. Zeros se colocó detrás de él.
-No importa.- le dijo a Danielle- De todas formas no nos dirá nada. Zellas lo entrenó bien. Se destruiría a sí mismo si intentamos sacarle alguna información.
En ese momento Ret logró romper la burbuja, pero Zeros ya estaba preparado. Colocó su mano sobre él y lo hizo desaparecer en un momento. Luego descendieron.
-Ya no nos molestarán más. -dijo Zeros- Pero, ¿cómo te diste cuenta de qué eran en realidad?
-Vi los lazos. Por sí mismos no tenían mucha fuerza, pero juntos formaban un anillo que actuaba como receptor de energía del otro lado. Era lo mismo que hacían cuando los vimos el otro día. -hizo una pausa y agregó- ¿Qué vas a hacer ahora? Quien los mandó a matarte no se va a quedar conforme con esto.
-No, pero ya estoy preparado.
-¿Fue Zellas, realmente, quien los envió
-No sé. Si fue alguien más ella debía tener idea de para qué venían. Pero ahora no puedo hacer nada. Voy a tener que seguir esperando... Por cierto, gracias por tu ayuda.
-No debes agradecerme, te dije que te ayudaría ¿no? Estoy cumpliendo mi palabra. -Danielle dio un salto, se elevó y se detuvo a unos metros del suelo. Luego se dio vuelta y con la sonrisa más dulce que Zeros le había visto preguntó: - ¿Ahora hacia dónde vamos?
Zeros la miró intrigado, flotó hacia ella, sonrió y dijo: -Busquemos algún lugar divertido, el que nos quiera que se encargue de buscarnos.
Y desaparecieron...
Continuará...