Un Cuento de Hadas de Locos...

O cómo G-FAN le da a la Coca-Cola...

 

Por GourryFAN “G-FAN” Metallium

 

Notas: Sin chiste, sin cli... Eh... bueno, ya saben el dicho... ¡PERO NO SE LE APLICA A MI FANFIC! ¿Por qué lo dije? Quién sabe... ^_^ En fin, me faltaron algunos cuentos de hadas, pero pensaba hacerlos aparte...

 

“Rina, debes llevarle los bizcochos a la Abuela Geralda. ¡NO los comas, y NO los descuides! Son bizcochos mágicos, difíciles de conseguir, que sanarán y darán más fuerzas a la persona que los coma. Sólo conseguí 5, uno para cada año. ¿Entendiste, Rina?” Explicó Luna, conociendo que su hermana menor no la desobedecería, aunque no estaba segura si tendría en cuenta las amenazas cuando tuviera hambre. “Y recuerda, no te desvíes del Camino Amarillo”

 

Teniendo en cuenta todas las advertencias, Rina Inverse se encaminó hacia la casa de la Abuela Geralda, con el fin de alargar su vida con los bizcochos mágicos.

Caminó por horas, hasta que su hogar se perdió de vista. En eso, de entre los árboles que bordeaban el Camino Amarillo, salta un ser dorado y peludo. Era un perro. “¡Qué lindo perro!” Exclamó Rina. Enseguida le buscó un collar, y lo halló. “Gaudy Gabriev – Propiedad de la Bruja Sylphiel” Rina luego recordó la leyenda del Espadachín de la Luz. “¡Oye! ¿Tú eres el espadachín desaparecido?” Y el perro asintió. “¿Quieres venir conmigo? Conozco un mago que puede ayudarte, pero antes debemos llevarle unos bizcochos a mi abuela” Gaudy ladró contento.

 

Ambos comenzaron el viaje, nunca saliendo del Camino Amarillo. De repente, oyen un ruido extraño. Eran ruidos de golpes. Piedras que golpeaban algo... ¡Piedras cayendo al agua! Rina y Gaudy se apresuraron a entrar a una sección de bosque, donde había una pequeña fuente, y un sujeto adentro. “¡Se está ahogando!” Rina exclamó y fue a rescatarlo, dejando la canasta con los Bizcochos Mágicos a un lado.

Cuando se da cuenta que ayudó a un sujeto azul y con relieve de piedra, se apartó, y Gaudy se colocó delante de ella para protegerla. “¡¿Quién eres tú?!”

El sujeto los miró tranquilo, y suspiró. “Me llamo Zelgadiss Greywords, soy una quimera” Ambos viajeros se calmaron.

“¿Tu eres el nieto de Rezo?”

“Bisnieto”

“Oh” Dijo Rina, luego recordó su misión inicial. “Bueno, nosotros le llevaremos unos bizcochos a mi abuela, y planeaba ir con un mago a que le ayudara a Gaudy a ser humano otra vez”

“¿Te refieres al Espadachín Gabriev?”

“Sí, una hechicera lo convirtió en perro” Dijo la pelirroja. Zelgadiss miró a Gaudy, que olfateaba la canasta. Rina estaba de espaldas, así que lo que Gaudy hiciera, ella no lo notaría.

“¿Acaso los bizcochos están en aquella canasta?” Zelgadiss apuntó a Gaudy metiendo la cabeza en la canasta. Rina se dio vuelta y corrió a espantarlo y rescatar los bizcochos.

“¡Sal de ahí, perro tonto!” Gaudy salió corriendo y se escondió detrás de Zelgadiss, y terminó de comerse el bizcocho que había agarrado.

Rina estaba furiosa, sólo tenía cuatro bizcochos, y debía tener mucho cuidado si ese perro iba a estar con ella, porque acabaría con ellos y su abuela moriría.

Gaudy por su parte, deseaba tener manos para poder escribir su testamento. Zelgadiss los miraba entretenido. “¡Así que entonces, si Gaudy puede ser humano, no veo porqué yo no! ¡Iré con ustedes!”

“¿Tu comes algo?” Preguntó Rina, mirándolo sospechosamente.

“No te preocupes, lo único que ingiero es café y a veces alguna cosa sólida” Rió Zelgadiss.

 

Una hora después, ya Rina habiendo perdonado a Gaudy, los tres llegaron a la casa de la Abuela Geralda. Rina abrió la puerta y entraron. En la cama de la abuela encontraron durmiendo a un lobo entre azul y violeta. Gaudy gruñó, Rina gritó, y Zelgadiss observó confundido... “¿Esa es tu abuela?” Rina y Gaudy lo miraron.

El perro pensó: Eso lo debería decir yo...

La pelirroja pensó: Eso lo debería decir Gaudy...

La quimera pensó: ¿Soy yo o me confundí de línea?

El lobo despertó sobresaltado y los miró... con los ojos cerrados... ¿? Un aura negra lo cubrió y se transformó en...

“¡Hola! ¿Cómo han estado?”

Zelgadiss miró a este personaje, sorprendido...

“¡¡¡¿¿¿AMERIA???!!!”

Los tres se compusieron... “Es decir, ¿quién eres tú?”

Ameria se señaló a sí misma. “¿Yo?” Todos asintieron. “¡Yo soy Ameria la Loba!” Todos la miraron extrañados. “En fin, ¿quiénes son ustedes?”

“Yo soy la nieta de Geralda” Dijo Rina (por supuesto, ¿quién más sino?).

“Yo soy Zelgadiss la quimera”

“...” Rina sonrió, conteniendo la risa. Gaudy gruñó. “Perdón... Él es Gaudy... el perro” Gaudy gruñó más fuerte. “¡Está bien! ¡Gaudy, el espadachín! ¿Contento?”

Gaudy movió la cola como respuesta.

“Geralda fue secuestrada por la Bruja Sylphiel hace dos años, creo que la convirtió en sapo o algo así” Dijo Ameria. “Por eso, yo vine aquí a cuidar de su hogar, hasta que volviera”

“¿De dónde saliste tu?” Preguntó Rina.

“Pues yo era una princesa y la Bruja Sylphiel me convirtió en loba, pero sus hechizos son muy malos, por lo que me puedo transformar a voluntad en humana” Contó Ameria. “Cuando me escapé y vine aquí, la Bruja Sylphiel capturó a Geralda y me dijo que si me movía de esta casa, ella le haría algo terrible...”

“¿Qué cosa?” Preguntó Zelgadiss. Ameria se sonrojó.

“Cos... ¡Cosquillas!” Dijo con disgusto la princesa.

“¡¡¡¡AAAAAHHHHH!!!!” (¡Guaaauuuuu!) “¡¡¡COSQUILLAS NO!!!” (¡Guaaau, guau!)

 

Rina estaba decidida a rescatar a su abuela de tal horrendo destino, así que planearon romper el hechizo que ligaba a Ameria a permanecer en la casa así los ayudaba. Y funcionó... o al menos eso creyeron....

 

Geralda: ¡¡¡¡AAAAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAAAAA!!!! ¡¡¡AMERIAAJAJAJAJA, TE VOY AJAJAJAJAJA MAJAJATAJAJAJAJAJAJAR!!!

 

Ameria sintió una vocecita, pero la ignoró. Zelgadiss la miró preocupado. “¿Estás bien?” La loba movió la cola, y siguió caminando al lado de la quimera.

Mientras tanto, Rina y Gaudy iban más adelante, Rina hablándole al perro, y él... bueno no se sabe si pensaba o la escuchaba...

 

A la noche, llegaron a un pueblito, donde se hospedaron hasta la mañana siguiente. Bien temprano, salieron en busca de la Bruja Sylphiel. Los cuatro, dos caninos, una humana y una quimera, caminaban por el bosque, cuando...

“Come on, let's go. Zettai daijoubu Are you ok? Kitto daijoubu…” Un sujeto iba caminando tranquilamente, cantando contento. Todos lo miraron extrañados.

“¿Quién eres tu?” Preguntó Rina, mirándolo sospechosamente.

“Yo... yo... soy...” Miró hacia un costado, luego al otro, todos siguieron su mirada. “¡Sore wa himitsu desu!” Todos enseguida lo atacaron, pero él desapareció misteriosamente.

“Era un simple bromista...” Murmuró Zelgadiss, Ameria ladró asintiendo.

Siguieron caminando, hasta que oyeron a una mujer gritando...

“¡¡¡NAMAGOMI!!!”

El mismo sujeto que habían visto antes, salió corriendo de entre la maleza totalmente desnudo, perseguido por una mujer con cola dorada, cubierta con algunos trapos. Mientras el sujeto no parecía preocupado por andar por ahí mostrando sus partes, la mujer vio al grupo y se sonrojó, arrojándose a los arbustos. “¡¡¡MIRA LO QUE ME HICISTE HACER, ZEROS!!!”

El sujeto, Zeros, se reía, hasta que notó que la loba y la chica pelirroja lo estaban viendo. “¿Qué?” Les preguntó, y ellas miraron hacia otro lado. “Chismosas...”

Rina se enfureció, y...

“¡¡¡BOLA DE FUEGO!!!”

 

Unas horas más tardes, después de haberle dado ropas nuevas a la mujer, que se llamaba Filia, ahora cinco, caminaban en busca de la guarida de la Bruja Sylphiel.

“¡Yo sé dónde está!” Dijo Zeros, apareciendo de repente. Todos lo miraron sospechando... “Oigan, no me miren así, ¡les digo la verdad! Yo nunca miento...”

Rina suspiró, y aceptó la ayuda de Zeros. “Muy bien, dinos dónde...”

Luego de seguir a Zeros un rato, se encontraron frente a un castillo con un cartel que decía: ‘CASTILLO DE LA BRUJA SYLPHIEL’

Rina suspiró y abrió la puerta. Un sujeto vestido de espantapájaros los atendió.

“¿Qué quieren?”

“Venimos a rescatar a la Abuela Geralda” Dijo Rina.

“Lo siento, pero Geralda fue utilizada para un hechizo por mi esposa, en un accidente. No pierdan el tiempo...” Dijo el tipo, cerrándoles la puerta en la cara.

“...”

“Bueno, vamos a buscar a ese mago para volver a ser humano” Dijo Zelgadiss, quien recibió un mordisco de Ameria. “¡Auch!”

“¿Rina?” Preguntó Filia, mirando a la pelirroja, preocupada. Rina temblaba de pies a cabeza. Parecía estar llorando...

“¡¡¡AJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!!! ¡¡¡POR FIN!!! ¡¡¡LIBRE!!!” Rina salió corriendo. “¡Vamos con el mago! ¡O mejor aún, comamos los bizcochos mágicos!”

Todos la siguieron, como quien sigue a un loco para ver a dónde va, mientras ella sacaba los bizcochos de la canasta y los partía para cada uno.

 

Habían pasado tres días desde la (¿trágica?) noticia de la muerte de Geralda, cuando llegaron a la casa del mago.

Rina abrió la puerta de par en par, y gritó...

“¡¡¡REZOOOO!!!”

Zelgadiss la miró sorprendido. “¡¡¡¿¿¿CÓMO???!!!”

Rezo los recibió sonriente. “¿Cómo has estado, Zelgadiss?”

“¡¡¡MAL!!! ¡¿Por qué no me dijeron que él era el mago?!” Gritó enfadado.

Rina lo miró inocentemente. “Tú nunca preguntaste...” Zelgadiss suspiró rendido.

“Hola, bisabuelo...” Dijo la quimera. “Queremos que nos ayudes” Murmuró.

“Oh, ¡qué bueno! ¡Pasen, pasen!” Dijo el ciego.

Todos fueron llevados a una cámara en el sótano de la casa. “Muy bien, ¿qué quieren?”

“Quiero que devuelvas a Gaudy a la normalidad” Dijo Rina. Y Rezo le lanzó un hechizo que volvió a Gaudy a la normalidad... eso sí, ¿un perro nunca va vestido, no? “Con ropa por favor...” Dijo Rina, volteándose.

“Claro” Dijo Rezo, creando ropas para Gaudy. Luego le preguntó a los demás. "¿Y ustedes?”

“Quiero ser humano” Dijo Zelgadiss. Rezo rió.

“No, no puedo hacer eso, jaja”

“¡MALDITO SEAS! ¡Se supone que somos parientes!”

“¿Tu punto es...?”

“¡Yo quiero mi deseo!” Dijo Ameria. “¡Quiero que conviertas a Zelgadiss en humano!” Todos la miraron.

“¡Está bien, está bien!” Dijo Rezo, exasperado. Y convirtió a Zel en humano.

Zelgadiss miró a la princesa. “Pero... si tu podrías haber pedido ser humana...”

“No, ¿para qué? ¡Cuando quiera escapar de mi padre o alguien más me convierto en loba y salgo corriendo, jijiji!” Zelgadiss sonrió.

“Gracias”

“De nada” Dijo Ameria. “Eso sí, debes venir conmigo a mi reino”

“¿Por?”

“¡Como mi esclavo!”

<(((_O))>????

“No, sólo bromeo, aunque me gustaría que vinieras conmigo...” ^_^

<(((_^))>;;; “Sí, claro”

Rezo siguió con Zeros y Filia. “¿Qué quieren ustedes?”

“Bueno yo... ella... y yo...” Tartamudeaba Zeros.

“¡Queremos pertenecer a una sola raza!” Dijo Filia.

Rezo los “miró” con una sonrisa y dijo... “¡Ah, bueno!”

 

Un rato más tarde...

“¡Espera, Ameria!” Dijo Zelgadiss, siguiendo a la loba azul-violeta, que salía corriendo de la casa de Rezo. Según ella, iban a su reino...

Rina y Gaudy fueron a buscar la espada de la luz al castillo de la Bruja Sylphiel, y discutían sobre la comida...

Filia y Zeros ahora... eran... ¿dos bebés? Y se quedaron con Rezo, quien los crió, y cuando crecieron los convirtió en quimeras... ¿Dónde escuchamos esto?

 

FIN

 

Notas: ¡Nueva obra maestra de GourryFAN!