DULCE FATALIDAD

 

por H.J. Maps

 

 

-          Li… Lina..

 

-          No hables, Gourry

 

-          Pro… prométeme que…

 

El espadachín tosió desenfrenadamente. La pelirroja le limpió el sudor que corría libre por sus sienes… y luego se limpió la cara, que estaba impregnada de saliva del rubio.

 

-          Prométeme que irás donde… ese sujeto… y te vengarás, ¿de acuerdo?

 

-          Claro que sí, Gourry… ahora debes descansar…

 

-          No, Lina… éstas pueden ser mis últimas palabras… antes de…

 

Lina desvió la vista al horizonte, imaginando lo que vendría. A pesar de que Gourry era un hombre muy fuerte (además de idiota en la misma medida), no podría soportar mucho más. Se echó la culpa de haberlo llevado a tan triste destino, cuando en su extenso viaje se detuvieron por un bocadillo…

 

Una distracción fatal.

 

Ni siquiera sus poderes mágicos servían… sintió impotencia de no poder ayudar a su guardián, y en su ofuscación le dio un puñetazo al rubio en pleno vientre, sin querer.

 

-          ¡Lo siento, lo siento, Gourry!

 

El chico se retorció de dolor, pero aún así mostró una sonrisa a Lina.

 

-          Lina… yo… yo…

 

Se acercó para escuchar sus susurros… y sus rostros quedaron peligrosamente cercanos… Lina adquirió en su cara el mismo tono de su cabellera cuando, en un último aliento, Gourry pronunció:

 

-          Te… yo te… necesito…

 

La hechicera se quedó sin palabras. Sólo musitó algunos monosílabos mientras trataba de hilvanar una idea.

 

-          Necesito… que… - el muchacho se llevó las manos al vientre golpeado…

 

-          Ss… ¿sí? – por fin articuló.

 

-          Que… que… ¡¡¡SALGAS QUE YA ME HAGOOOO!!! – el guerrero, en un abrir y cerrar de ojos, se puso de pie y prácticamente voló a la mata de arbustos más cercana para dejar que la naturaleza hiciera su trabajo. Lina se llevó las manos a la cabeza y pensó, alejándose de la zona que comenzaba a expeler un desagradable aroma a naturaleza humana liberada.

 

-          Mmm… estoy segura que fue el algodón de azúcar multicolor de olor peculiar que preparó ese misterioso sujeto alto de coleta púrpura… estoy segura de eso… además de esos malvaviscos verdes, azules y rojos que en realidad no lucían un tanto pasados, la ternera frita especiada, los huevos de avestruz con bacon, el milk shake de… y siguió haciendo un extensísimo conteo de posibles causas del malestar de su compañero.

Unos metros más allá, disfrazado de vendedor, Zeros se partía de la risa, celebrando el éxito de su broma.