por Lilith
Hacía cuatro años desde la destrucción de Estrella Oscura. Y la vida había seguido un curso normal en todo mundo.
Filia se paso la mano por la frente para secarse el sudor. Había descubierto que le faltaba una de sus más valiosas posesiones.
Un diario en el que lo anotaba todo desde hacía muchos años. Y a pesar de que había registrado toda la casa, le fue imposible encontrarlo.
El temor que Filia sentía por el lugar donde se encontrara su diario era lógico, de no llegar a dar con él quien lo encontrara sabría demasiado de ella.
Demasiado...
Zeros había seguido las ordenes de su Ama.
Y mientras se sentaba en la rama de un árbol abrió un diario de tapas negras...
Al cumplir cinco años me han regalado este diario. Mis tutores me han dicho que es para apuntar las cosas importantes que me vayan pasando para así no poder olvidar nada de gran importancia.
¿Y qué mejor forma de empezarlo que con una promesa?
Hace poco logre mi propósito de ver los libros prohibidos, al menos para mi.
En uno de ellos se relataba la Gran Guerra. En verdad me quede parada al descubrir lo malvados que pueden llegar a ser los mazokus...
Pero hay uno en particular que me ha llamado la atención.
Mientras el resto de mazokus permanecía serio ante la matanza, este sonreía... ¡maldito sea!
Debajo del dibujo de ese mazoku ponía:
“El general-sacerdote del Ama de las Bestias, Zeros Metallium, es el ser que más ryuzokus ha matado”
Bueno... algún día lograre destruirlo.
O al menos lo lograría si me permitieran dar clases de las artes del guerrero.
Pero seguiré insistiendo. Ese demonio ha de recibir su justo merecido.
Zeros sonrío ante las palabras de Filia. ¿Así que su principal deseo había sido destruirlo? Mm, no creía que ella lo pudiera lograr. Hacía falta mucho poder y mucha practica para destruirle.
Siguió leyendo... en las siguientes paginas relataba su instrucción como sacerdotisa.
Al llegar al día en que cumplía diez años había vuelto a escribir algo de cierta importancia.
En verdad me extraño de las cosas que escribí siendo más niña.
Pero, creo, que alguien esta enterado de mi deseo de ser una guerrera.
En el día que cumplo diez años ha aparecido, ¡así, de la nada!, un gigantesco y precioso mazo.
No comprendo el motivo, pero me resulta familiar. Es como si no fuera la primera vez que lo veo.
Pero no lo hubiera olvidado. Tengo memoria fotográfica... imposible que olvidara algo así.
Lo peor ha sido la reacción de mis tutores cuando lo han visto. ¿Por qué querían destruirlo?
Da igual, soy cabezota y si me propongo algo siempre lo logro. Llegare a saber por qué mis tutores han reaccionada como lo han hecho y por qué yo siento lo que siento...
La joven siguió hablando de cosas sin demasiada importancia. Tal vez debiera recibir una atención especial el hecho de que mencionaba a Cephied de una forma que solo los que vieron su rostro podrían hacerlo.
Y al contrario de todo lo que pudiera ser lógico, ella aseguraba no haberle visto nunca...
La joven continuo relatando distintas cosas. Desde alegrías que tenía cuando sus maestros la felicitaban hasta la rabia que sentía cada día que llegaba su cumpleaños. A pesar de que no explicaba el motivo, decía que no lo sabía, era como si algo que paso se hubiera grabado en su mente.
Según mi tutor, mi familia se sentiría contenta de cómo estoy desempeñando mi labor.
Pero, a pesar de que tendría que estar contenta, hay muchas cosas que no entiendo.
Es como si hubieran esperado que no lo lograra. Que los traicionara.
¡Por L-Sama! Soy una ryu de la cabeza a los pies, no traicionare a mi raza.
¡Nunca!
Otra de las cosas que no entiendo, de mi tutor y otros Ancianos, es que siempre que pregunto por mi familia solo me hablan de mi padre.
Cuando he preguntado por mi madre, y mi familia materna, me han mirado casi con odio. ¡No! Tienen que ser imaginaciones mías. No es posible que lo que creo haber visto en sus ojos fuera cierto. No puede ser...
Zeros enarco las cejas mientras leía. No solo había cambiado la forma de escribir de la joven, sino también su personalidad. Hacía mucho que había dejado de hablar de su deseo de recibir instrucción como guerrera y otras cosas.
Era como si hubieran apagado una parte de ella...
Mi primera misión.
Cumplo diecisiete años y el Dios Dragón de Fuego me ha hablado.
Sé que no debería sentirme feliz por la razón de esta misión, pero no lo puedo remediar.
Por fin podré demostrar que soy digna para ser la sacerdotisa...
Tengo que salir un momento, el Gran Anciano desea hablar conmigo.
¡No puede ser cierto!
Tiene que haber una equivocación...
Y sin embargo he buscado sus nombres y los he encontrado. ¿Qué significa todo esto? ¿Se han estado riendo de mi durante diecisiete años o qué?
Creo que estoy demasiado furiosa como para llorar, aunque no me cabe ninguna duda de que antes de que caiga la noche, habré derramada bastantes lagrimas...
Me temo que no me estoy explicando bien.
Para empezar a explicar debería contar lo que ha pasado cuando he entrado en la sala, me han indicado que me sentara y el Gran Anciano ha empezado ha decir:
- Filia, ahora que has de salir al mundo deseamos que sepas más de tu pasado. Tu nombre completo es Filia Cassiel Metallium Ul Copt.
- ¿¡Metallium!?
- Sí. Tu madre era una Metallium, llamada Cassiel. Fue tu padre quien te dejo aquí con nosotros, casi muere al sacarte de Wolf Pack Island, pero logro su propósito. Nosotros le prometimos que nunca sabrías la verdad, pero con los acontecimientos que se están dando, he preferido decírtelo yo.
- ¿Cassiel esta...?
- ¿Viva? No, murió protegiéndote de tu padre. A decir verdad se mataron el uno al otro. Es muy posible que Zellas quiera cogerte y llevarte a su hogar como a una Metallium, y no dudo de que te reconocerá, pues te pareces mucho a ella. La única diferencia es el color del cabello. Cassiel lo tenía turquesa, y tu eres rubia como tu padre.
- ¿Cómo es que un ryu y una mazoku terminaron juntos?
- Ninguno sabía la naturaleza del otro. Tu padre fue el primero en completar la transformación y su forma de ver las cosas se parecía mucho a la de los humanos. Salvo en el odio hacía los mazokus. Cuando ella se quedo embarazada, decidieron decir la verdad. Cuales eran sus razas. Tu madre desapareció y Patrick tardo mucho en encontrarla. Tu ya habías nacido y sido reconocida como una Metallium. Zeros iba a ser tu mentor...
Una lagrima rodó por mi rostro, baje la cabeza para evitar que él me viera llorar y espere a que terminara. Pero al ver que no hablaba, le pregunte:
- ¿Algo más, Gran Anciano?
- No... ¡espera! ¿Recuerdas cuando recibiste tu mazo? –he asentido con la cabeza y el ha continuado –Era de tu madre, por eso reaccionamos como lo hicimos. Significa que Zellas sabe donde estas, pero no ha actuado todavía.
Entonces he salido de allí...
Me siento indigna para ser la sacerdotisa... ni tan siquiera soy un verdadero ryu...
Ni siquiera...
Pero nadie lo sabrá, nunca. Diré que mi nombre es el que he creído siempre. Filia Ul Copt.
Pero antes de dejarse llevar por los recuerdos siguio leyendo...
Acabo de encontrar a Rina y su grupo. Por una cantidad de dinero han accedido a luchar contra Estrella Oscura.
Pero tambien hoy he visto al mazoku al que he odiado desde los cinco años.
Y, a decir verdad, me he comportado como una loca.
No quiero tenerlo cerca. Y por más de una razón. La primera es que lo odio y no lo aguanto ni cinco segundos seguidos, la otra es que temo ser reconocida.
A decir verdad no sacaria mi mazo de no ser porque me saca por completo de quicio. ¡Todos los ryu saben controlar perfectamente sus emociones!
¿Por qué yo no?
¿Sera por la sangre que corre por mis venas?
Más vale que deje de pensar en Cassiel, porque de lo contrario algún día le voy a decir a Zeros :”¿Qué me puedes decir de mi madre, Cassiel?”
Y entonces se desataria una que no lo quiero ni imaginar. Porque no dudo de que se lo contaría a su Ama.
Estar tan cerca de alguien como él esta sacando algo de mi personalidad que había olvidado por completo.
Las ganas de matarlo cada vez que me llama “labios de lagartija”... ¡son increibles! no puedo controlar lo que siento. Y eso que no paro de intentarlo.
Me temo que mi alma vuelve a ser la de esa niña de cinco años que cada vez que le alzaban la voz, ella la lebantaba aún más. No soportaba que me gritaran ni me trataran como si no fuera importante.
Y sé que fui una carga, a cada momento ellos temian que Zellas se presentara allí y me llevara consigo, aunque esta tuviera que matarlos a todos...
Aunque a veces lo preferían para que dejara de preguntar por mi madre.
Queria saber por el motivo de que me miraran como lo hacian, y lo supe cuando el Gran Anciano me llamo.
Bueno, que le vamos a hacer. Las cosas son como son y nadie las podra cambiar.
Zeros se sorprendia por lo que leia. Así que había querido saber de Cassiel, pero no se había atrevido por temor a traicionar a su raza... Eso lo entendia, pues él mismo jamás traizionaria a su Ama. Continuo leyendo. No vio nada de importancia hasta que llego a determinada parte del diario.
Zeros me ha salvado la vida. Parece increible, y sin embargo, es cierto.
Pero lo más raro es que yo tambien haya tratado de salvarle. Jamás lo hubiera hecho, y por eso, me extraño aún más.
Si hace unos días, ¡que días, minutos!, alguien me hubiera dicho que yo haría eso lo hubiera tachado de charlatan y mentiroso.
Mas es lo que ha pasado...
Más vale que deje de pensar en eso y en que estoy dejando de odiarlo, de sentir como un ryu para sentir como humana, como un ser imperfecto y que no se averguenza de ello.
El sacerdote-general del Ama de las Bestias siguio pasando paginas, leyendo por lo alto algunas partes y más atentamente otras...
Hoy ha terminado TODO. Con un niño en brazos me encamino a un futuro incierto, lejos de mi raza.
O al menos de una parte de mi raza, porque no me extrañaría en lo más minimo volver a ver la cara del namagomi.
Creo que se ha sorprendido al ver como he reaccionado al enterarme de lo que habían hecho los ryu.
¡No me extraña! Si yo misma estoy que no me lo creo. He renunciado a todo. Y los he llamado mentirosos... mas cosas he dicho, que prefiero no recordar.
Aunque cada día de mi vida he odiado a los mazukus, en especial a los Metallium, ahora comprendo algo que nunca antes hubiera entendido.
Los “buenos” no son seres que esten libres de faltas y pecados, de errores... pero tambien hay una posibilidad de arrepentirse cuando te equivocas, pero ellos jamás lo aceptaran.
A día de hoy, poco sé sobre los dragones dorados, pero menos aún de los Metallium.
Debí aprovechar para preguntar por Cassiel al namagomi. Pero todavía no estoy lista para mirarlo a la cara y soltarle: “No es por nada, de verdad, pero a pesar de que te odie todavia... quisiera que me hablaras de Cassiel Metallium. Ella era mi madre”
Eso es lo que diría de ser valiente, si a día de hoy mi alma fuera la de ayer. La de una niña sin temores, valiente y cabezota.
Pero le mentiria. Ya no lo odio.
Ellos nunca han pretendido ser más de lo que son, seres de la obscuridad. Siempre lo han demostrado.
Pero los dragones dorados han andado con la cabeza en alto, sin arrepentimiento por esterminar a una raza de ryu por poder.
Siento ganas de llorar por haber pasado toda mi vida rodeada de mentiras, cada vez peores... que a cada paso que he dado, me han asfixiado más.
Ellos lograron su proposito. Con mi forma de ser es imposible que yo parezca la hija de mi madre.
La verdad es que me apena no haberla conocido. La forma en que creci, rodeada de Ancianos, sacerdotisas y demás; fue fría. Cambiaría cada año que me queda de vida, por haber nacido mortal. Por ser humana.
Entonces no debería soportar esta carga.
A cada momento que pasaba, Zeros se sorprendia más. En verdad el saber la verdad sobre los ryu la había destrozado. Hasta el punto de que había perdido parte de esa arrogancia que la caracterizaba. Mas estaba seguro de que nunca la perdería por completo. La hija de Cassiel y el ser tan poderoso que había sido su padre hacían de ella un ser fuerte, cabezota y decidido. Más aún, la hacían ser valiente, aunque ella no lo creyera.
Ningun cobarde habría acogido como propio a alguien por el cual su raza le prohibieria todo. Hasta el poder morir en el valle donde descansaban los restos de toda la especie.
No creía que hablara en serio sobre lo de ser humana, pero si en tener el alma de los humanos que aprovechaban cada instante de sus vidas buscando la felicidad.
Continuo leyendo a la espera de ver algo más de importancia antes de tener que llevar el diario a su Ama...
Hace mucho que no escribo en mi diario, casi un año. Desde el momento en que descubrí la verdad acerca de los ryu.
Val es un bebe fuerte, de cuatro meses y cada día que pasa esta más fuerte, más hermoso.
No puedo evitar sentirme orgullosa del bebe al que quiero como mio. A pesar de no haberlo llevado en mi vientre, lo siento como mio. Algo raro... pero es así.
Esta tarde ha vuelto a venir Zeros. Lo he sentido más de una noche mirando, observando.
Pero no se había dejado ver hasta ahora. No ha dicho el motivo de su visita... mas no me importa.
Cuando lo he visto, he sentido que el corazón se me aceleraba como si hubiera corrido una gran distancia. Hubiera querido hablar tranquilamente con él... pero me he quedado callada y sorprendida al verlo. Entonces él ha empezado a meterse conmigo.
Quisiera decirle: ¡basta de insultos, no lo soporto más! Pero solo ha salido de mis labios las palabras: “no lo soporto más”.
Por un segundo me ha parecido ver una espresión herida en su rostro, pero lo ha ocultado tan rapido que ya no estoy segura.
Me gustaría decirle que no lo odio. Que el odio es una moneda de dos caras, en una el odio y en la otra el amor.
Y para sorpresa mia, la moneda ha dado la vuelta. Me he enamorado de él.
Al darme cuenta de eso, me he quedado tan quieta que ni cuenta me he dado cuando él se ha marchado.
He subido a mi habitación y he cogido en brazos a mi pequeño. No quiero que nadie sepa lo que siento.
Sería el hazmerreir de todos. Una ryu, ¡vale! medio Metallium, pero ryu al fin y al cabo, enamorada de su enemigo.
Sé que no se lo puedo decir. Y nunca lo sabra.
De eso me encargare yo. Seguire actuando como siempre... le sera imposible saber la verdad.
Esas eran las ultimas paginas escritas en el diario. Zeros se sorprendio de que tantos años estuvieran resumidos en un solo libro, pero después recordo que ella solo había escrito lo que considero más importante. Entre una fecha y otra, en algunos casos, había pasado un año.
En verdad ella lo había sorprendido. Había sido capaz de ocultar lo que temía decir durante mucho tiempo.
Sonriendo por lo que ahora sabía, fue a ver a su Ama.
Una vez ante Zellas, puso una rodilla en el suelo y dijo:
- Ama, he cumplido vuestras ordenes.
- Lo has leido, ¿no?
- Sí, tal y como usted me dijo.
- ¿Es Filia Cassiel Metallium?
- Sí, Ama, es ella.
En la mente de Zellas se formo un pensamiento: “Al fin he dado con ella. Nunca estuve segura de que fueran la misma persona, pero ahora lo sé”
- Vayamos a su casa.
Filia se encontraba en la cocina cuando los dos mazokus se presentaron. Estaba sentada mientras se tomaba un té, tal y como había hecho tantas veces.
- Filia –empezo a decir Zeros.
- ¡Namagomi! ¿Qué haces aquí?
- Zellas desea hablar contigo.
Filia no necesito preguntar si era el quien habia tomado su diario. La presencia de Zellas en su casa lo decía todo.
- Filia, sé quien eres y tengo una proposición que hacerte. En un principio tu debías ser criada como Metallium, pero por determinadas cosas, no fue así. Ahora puedes tomar el lugar que te corresponde en mi casa. ¿Vendras con nosotros?
- Señora Zellas, no puedo. Mi unico deseo es vivir aquí con tranquilidad. Criar a Val y... no pensar más en el pasado. Durante demasiado tiempo he estado anclada a él, y ahora lo unico que quiero es mirar hacía adelante, con tranquilidad. Espero que lo acepte...
Zellas asintio con la cabeza. Se acerco a Zeros y le dijo unas palabras.
“Cuida de ella, enseñale a ser como su madre en la lucha. No importa que no este en nuestro bando. Tampoco estara en el de los ryu”
Esas palabras se repetian una y otra vez en la cabeza de Zeros. Lo haría, pero antes debía hablar con ella.
- ¿Has leido mi diario, no?
- Sí.
- Hasta que punto- pregunto Filia esperando, rezando, que él no hubiera leido las ultimas paginas.
- Cada pagina hasta el final.
Filia agito la cabeza. No podía ser. Entonces el sabía demasiado de ella...
- ¿Por qué no te has ido con tu Ama?
- Sore wa himitsu desu.
Filia puso los brazos en jarra, y lo miro indignada.
- Odio que me des esa respuesta...
Zeros acentuo su sonrisa. En verdad el fuego, la pasión, de ella estaba en cada milimetro de su rostro. En su postura, su forma indignada de mirarlo... si las miradas mataran, el ha haría mucho que paso a mejor vida.
Antes hubiera sido imposible una relación entre ellos. Ahora que Zellas sabía quien era Filia en verdad, a esta no le molestaría mucho que mientras la entrenaba, algo sucediera entre los dos.
El sacerdote-general del Ama de las Bestias se propuso que haría de Filia una de las mejores guerreras que existieran. Que el poder de ella solo fuera comparable con el de él.
Dio unos pasos hasta estar frente a frente de su sacerdotisa. La estrecho entre sus brazos y abrio los ojos.
Su boca cayó en picado hasta los labios de Filia.
Al termino del beso, dijo en su oido:
- Yo tambien te amo...
Fin
Lilith: Termine!!!!! Bueno, para lo que quieran dirijanse a lilith_005@hotmail.com