UNA ESPINA CLAVADA
por ALEDA M.
Capítulo 5: La cura
Filia abrió los ojos levemente y con esfuerzo miró a su alrededor. No sabía dónde se encontraba. A los pies de la cama vió una figura oscura, parecía un gigante, la estaba mirando, la iba a matar.
La dragona se estremeció y de repente empezaron a darle escalofrios por todo el cuerpo. Cerró los ojos.
Notó como alguien le ponía frio en la frente. Volvió a entreabrir los ojos y vió una figura pequeña que estaba a su lado con algo en la mano.
- Bebe- ordenó la figura pequeña.
Filia bebió un poco. Luego agarrando con fuerza la mano de la persona que le daba de beber dijo:
- Val...un gigante...llama Zer..-el efecto sedante del preparado empezaba a hacer efecto. Filia cayó dormida.
- Pobrecita, está desvariando por la fiebre.- afirmó con tono preocupado Aqua.
La joven dragona se despertó, se sentía muy débil, le costó centrarse, al principio no reconocia su cuarto. Luego se acordó de como unos demonios habian querido matar a Val y como ella había intentado detenerlos. Lo útimo que recordaba era que uno de ellos la había estrellado contra una ventana.
- Val!!No!!- gritó sobresaltada Filia que se dispuso a levantarse para ir en su busca, pero estaba demasiado débil y las piernas le fallaban.
Alguien la detuvo.
- Filia, no te levantes, aún estás muy debilitada. Valgarv está bien.- murmuró una vocecita.
- Aqua! Venerable dragón, guardiana de la biblia Claire, encarnación del Dragón del Mar.- Filia se inclinó como pudo ante ella. La anciana había sido quien la había estado cuidando, no sabría como agradecerselo.
- Bueno, bueno...no hace falta tanto ceremonial ex sacerdotisa del Templo del Gran Dragón de Fuego que cuida al único dragón antiguo que existe en el planeta- rió divertida- y hablando de él te lo voy a traer para que te quedes tranquila- le guiñó un ojo- pero no se te ocurra moverte de la cama- dijo mientras desaparecia por lah puerta.
Aqua le trajo a Valgarv, Filia lo abrazó durante largo tiempo. Pudo observar que el pequeño no sufría ni un rasguño, el amuleto había cumplido a la perfección con su función. Pensó en lo agradecida que estaba a Reena.
- Gracias por cuidar de nosotros -expresó cogiendo las manos de Aqua.
- Has estado muy enferma, pero creo que en un par de días podrás levantarte- sonrió la anciana.- Y no me tienes que agradecer nada, estoy encantada de cuidar de Valgarv y de ti. Filia, aunque tu no lo creas eres muy valiente, sigues a tus principios para hacer siempre lo que crees correcto y lo demuestras haciendote cargo del único dragón antiguo que queda, tarea nada fácil. Por eso cuando supe que necesitabas ayuda vine hacia aquí.
Filia miró a la anciana muy agradecida.
- Y ahora - ordenó Aqua cogiendo a Valgarv- es hora de que descanses un poco. Mañana seguiremos charlando.
- Si -contestó Filia acurrucándose en la cama y dándole una última caricia a Valgarv.
Al día siguiente Filia tuvo ya fuerzas para levantarse de la cama y andar un poco por la habitación. El tiempo que no estaba descansando lo pasaba con Valgarv y manteniendo largas conversaciones con Aqua.
Se sentía tranquila cuando la anciana estaba a su lado, aunque ella había renunciado al templo del Gran Dragón de Fuego, seguía sintiendo que pertenecía a la raza de los dragones. Tantos años de preparación y de vivencias no eran fáciles de olvidar. Filia se abrió a la anciana contándole como ahora se sentía perdida en el mundo, sin rumbo. La anciana asintía, comprendia bien los sentimientos de Filia. La tranquilizó diciéndole que el hecho de que hubiera renunciado al Rey Dragón de Fuego, no quería decir que el resto de los dragones la rechazaran.
Siempre que quisiera podría ir a verla, ellos la ayudarian, también podría unirse a ellos si así lo decidia.
Filia agradeció a la anciana sus palabras, pero no se sentía preparada para aceptar esa proposición.
- Además tienes a Valgarv y también a esos humanos...¿Cómo se llamaban?.- intentaba recordar Aqua- ah!si! Reenna, Melania, Zercas y Gurri. Buenos chicos. Y divertidos. Ay..!- se quejó moviendo la cabeza- la edad empieza a hacer sus estragos.
Filia rió divertida.
- Me gustaría que te quedaras Aqua, me siento tranquila a tu lado- dijo Filia con actitud triste.
- Pequeña Filia- se enterneció la anciana- sabes que no es posible, me iré dentro de dos dias, tu ya estás bien, tengo que seguir guardando de la Biblia Claire. Pero espero que vengas a visitarme en cuanto puedas, ¿vendrás, verdad?.
Filia asintió. Pero después de lo ocurrido tenía miedo, así se lo dijo a la anciana.
- Pero Aqua, ¿y si los demonios vuelven para matar a Val?.¿Qué voy a hacer?. Mis hechizos sin el amuleto del Gran Dragón de Fuego no son poderosos, has podido ver las consecuencias. Si vuelven no creo que pueda defenderlo...- le empezaron a asomar las lagrimas.
Aqua rió.
Filia observó a la anciana con los ojos llorosos, no entendía porque reaccionaba así.
- No te preocupes por eso , estás bien protegida.- aseguró Aqua cerrando los ojos y ladeando la cabeza.
- ¿Cómo?- Filia no lograba a comprender.
- Hay alguien que guarda tu casa y no dejará que nadie venga a haceros daño.
- ¿Y quién es?- preguntó Filia intrigada.
- De hecho te ha guardado día y noche en tu cuarto mientras estabas inconsciente, hasta lo has confundido con un gigante!- rió Aqua- También ha sido quien ha acabado con los demonios que os atacaron a Valgarv y a ti y quien me ha ido a buscar para que cuidara de ti. Deberías estarle muy agradecida.-asintió.
- Tendré que agradecerselo, claro- dijo Filia impaciente, su curiosidad iba en aumento - ¿ de quién se trata?.
La anciana miró a Filia fijamente y luego dijo:
- Zeros.
- Zeros!!!- a Filia le dió un vuelco el corazón- Zeros...- pensó. No pudo reprimir una sonrisa. Se sentía muy contenta- Zeros...
Aqua miraba a Filia divertida.
- ¿Y dónde está?- Filia estaba más impaciente que antes si cabe- Zeros...- pensaba en voz alta, las mejillas se le sonrosaron.
- ¿Quieres que lo llame?. - Aqua parecia estar divirtiendose mucho- Desde que despertaste, no ha querido entrar en tu cuarto. Parece que quiere pasar desapercibido.
Filia se quedó pensativa, ahora recordaba todo, no sabría como comportarse con él después de todo lo ocurrido, pero tenía ganas de darle las gracias por todo lo que había hecho por ella y Val.
- Oh, si, claro, llámalo...- la dragona pareció despertar de sus pensamientos- Pero no me dejes sola con el, Aqua, por favor...-suplicó.
Aqua miró a Filia extrañada.
- ¿Por qué?¿Le temes?- preguntó.
- No, no es eso... Es que...
- Voy a buscarlo – afirmó Aqua interrumpiéndola, podía entender perfectamente lo que Filia sentía.
- Aqua!, espera!- gritó Filia porque la anciana se dirigia ya hacia la puerta.
Aqua se dió media vuelta.
- Acercame por favor ese espejo y ayudame a sentarme en el sillón que está al lado de la ventana.- le pidió Filia un poco avergonzada.
Aqua así lo hizo y mientras Filia se acicalaba un poco fue en busca de Zeros.
Mientras tanto, Filia miraba su rostro en el espejo.
- Estoy un poco pálida.-pensó atusandose el cabello. A continuación dejó el espejo encima de la mesa que tenía justo al lado. Estaba muy nerviosa, las manos le temblaban. No sabía bien como actuar, ni como iba a reaccionar él.
- Tardan mucho- los minutos se le hacian eternos, sentía pinchazos en la barriga de los nervios.
Después de varios minutos más para desesperación de Filia la manilla de la puerta cedió. De repente asomó la cabeza de Aqua por la puerta.
- Bueno...ya estamos aquí- dijo divertida y bajando la voz añadió- Me ha costado mucho convencerle, así que tratale bien, je!- rió.
La cabeza de la anciana desapareció y de repente apareció Zeros por la puerta, era evidente que Aqua lo había empujado para que entrara.
De nuevo la cabeza asomó.
- Ahora me voy, creo que Valgarv está llorando, voy a ver lo que le pasa; os dejo solos, tenéis muchas cosas de las que hablar.- afirmó Aqua desapareciendo y cerrando la puerta tras de si.
- Aqu...- gritó Filia. Se le ahogaron las palabras. Aqua se la había jugado. Aún le seguian temblando las manos, no se atrevía a mirar en dirección a la puerta.
Miró de reojo, Zeros estaba apoyado en ella, con los brazos cruzados, cabizbajo, en actitud de espera. No pudo evitar fijarse en lo fuerte que parecía, sus brazos, su torso... Filia se sonrojó. Realmente era muy atractivo. Pero no sólo era atracción lo que sentía. Ese demonio le importaba de verdad.
De repente Filia sintió como la mirada de Zeros se posó en la suya, un grito se le ahogó en la garganta del susto que le dió. Se puso roja como un tomate. Volvió a apartar la mirada.
- Seré estúpida, debo parecer una cria- pensó avergonzada.
- Hola Filia- dijo Zeros con voz seria mirandola fijamente.
Filia reaccionó, debía darle las gracias por haber salvado a Val. Respirando tres veces antes de hablar dijo:
- Hola...ven, sientate...- indicándole una silla al lado del sillón en el que ella estaba sentada.
Zeros se acercó y se sentó al lado de ella. Ahora no la miraba. Para ella era raro encontrar al demonio siempre burlón y hablador tan serio y callado. Debía estar molesto con ella. Pensó que seria porque lo intentó alejar de su vida. Pero no lo hice para hacerle daño- pensó- Lo hice para que se diera cuenta de que lo único que yo queria era que permaneciera a mi lado.
- Gracias por todo lo que has hecho, Zeros.- susurró Filia asomando una sonrisa en su cara- No sabes lo importante que es para mi lo que estás haciendo por nosotros.
El demonio la miró, parecía satisfecho. Con el dorso de la mano empezó a acariciar la mejilla de Filia. Filia se estremeció ante las caricias del demonio y en un impulso le cogió la mano y la apretó muy fuerte entrelazando sus dedos con los suyos.
Así permanecieron unos instantes. De repente Zeros apartó la mirada hacia el suelo, Filia pensó que algo iba mal. Intentó remediar la situación, ahora que lo tenía con ella no podía dejar escapar la oportunidad de sincerarse.
- Zeros..yo..-murmuró Filia, pero fue interrumpida. Zeros se desprendió de su mano con mucha brusquedad y dando pasos largos salió de la habitación golpeando la puerta al salir.
Filia tardó en reaccionar, cuando lo hizo estalló en llanto, tenía el corazón roto. No podía creer que él pudiera rechazarla así. Siempre creyó que existia algo entre los dos desde el primer dia que se conocieron, todo lo decían las miradas y las peleas que mantenian, él la había salvado en la cueva de Valgarv del derrumbamiento y ahora, también en los dos siguientes años a la separación del grupo de Reena no había dejado de visitarla.
¿Es que estaba loca?¿Es que se imaginaba que ella a él le importaba?, pensaba.
Filia no queria otra cosa que estar a su lado, pero siempre.