KOI EIEN NO

Por Clariss Metallium

 

 

Los dragones habían obligado a Philia a casarse con Milgacia y esa noche seria la noche de bodas.....

 

Philia estaba en su habitación aún vestida de novia, Milgacia subía las escaleras, acercándose a la habitación, Philia al oírle se tumbó en la cama con los ojos cerrados. Milgacia entró.

 

Milgacia: Philia.-Philia no contestó.-Philia se que no estas durmiendo.-Ella siguió sin abrir los ojos.-Así no vas a resolver nada.

 

Philia: ...

 

Milgacia: esta bien, seré comprensivo y te daré algo de tiempo. Voy a dormir abajo en el sofá-dijo cerrando la puerta.

 

********************************************************************************

 

Philia estaba dormida, desde la oscuridad de un rincón de la habitación una sombra apareció, un chico de cabellos violeta oscuro y ojos amatistas, el demonio alzó su báculo en dirección a Philia, el báculo se volvió verde, la muchacha murmuró un nombre en sus sueños-Xellos-. La mano del demonio parecía dudar. De repente se oyeron unos pasos y Xellos desapareció, Milgacia abrió la puerta con violencia despertando a una sobresaltada Philia.

 

Milgacia: ¿donde esta?

 

Philia: ¿quien?

 

Milgacia: no te hagas la tonta ¿donde esta Xellos?

 

Philia: ¿Xellos?

 

Milgacia: si, estaba aquí.

 

Philia: no lo se, yo estaba durmiendo.

 

Milgacia se acercó a ella y la cojió por los brazos obligándola a levantarse-¿DONDE ESTA?-gritó.

 

Philia: no lo se, te lo juro-dijo cerrando los ojos asustada.-Milgacia, por favor, déjame, me haces daño.-Milgacia la soltó.

 

Milgacia: perdona, lo siento-dijo marchándose.

 

Philia: Xellos ¿donde estas?-dijo mientras algunas lagrimas rebeldes salían de sus ojos.

 

********************************************************************************

 

A la mañana siguiente Philia se estaba quitando el vestido de novia, se desnudó y se puso un vestido rosa, de mangas largas. En ese momento Xellos apareció y la abrazó por detrás, estrechándola con fuerza, Philia se dio la vuelta y le miró, el demonio la besó.

 

Philia: debes irte, si Milgacia te encuentra aquí.

 

Xellos: no puedo irme-su voz dudó en decir esas palabras, pero las pronunció-e recibido la orden de matarte.-Philia no se asustó, ni se sorprendió, sabia que tarde o temprano tal cosa pasaría.-Pero...-dijo el demonio-... si el me encuentra aquí y me mata yo no tendré alguna culpa de no haber cumplido con mi misión.

 

Philia: ¿que dices? ¿Estas loco? debes irte.

 

Xellos: no puedo, tú eres lo más importante de mi vida y no te haré daño, además mi ama quiere una vida...sea la tuya o la mía.

 

Philia: no digas tonterías, por favor vete, vete ahora mismo.

 

Xellos: no, lo siento, no lo haré.-Se oyeron unos pasos subir las escaleras.-Se que será difícil, pero...intenta ser feliz ¿de acuerdo?

 

Philia: ¿como puedes pedirme algo así?

 

Milgacia entró por la puerta y Xellos cojió a Philia rodeándole el cuello con su báculo.

 

Xellos: al fin, Milgacia.

 

Milgacia: Xellos-dijo con odio.-Déjala.

 

Xellos: despídete de tu amada esposa-dijo poniéndola contra la pared y apuntándola con el báculo.

 

Milgacia lanzó un conjuro a Xellos el cual lo esquivó, respondiendo al ataque, desapareció, volviendo a reaparecer en el jardín, seguido por Milgacia.

 

Philia: no.-Philia bajó rápidamente las escaleras y salió de casa.

 

Milgacia se convirtió en dragón, atacando a Xellos, al demonio no le costaba seguir los movimientos del dragón, habría sido fácil matarle, pero si lo hacia, también debería matar a Philia. Milgacia lanzó un ataque, fácil de esquivar, pero el no se movió, dejó que el ataque del dragón le golpeara, arrastrándolo algunos metros. Milgacia volvió a tocar el suelo y a convertirse en humano, miró al demonio que tenía delante suyo, malherido, al fin su venganza se cumpliría. Creó una espada dorada, con la cual habría acabado con ese maldito demonio...

 

Philia: NO, MILGACIA, DETENTE-gritó Philia agorándole la mano.-No lo hagas, te lo ruego.

 

Milgacia miró a Philia, su rostro reflejaba angustia, luego miró al demonio. No le había bastado acabar con cientos de dragones dorados, asesinando a sus amigos y parientes, ahora incluso venia a arrebatarle a su esposa.

 

Milgacia: quitate de en medio-dijo empujándola al suelo.-Tu levántate-dijo mirando al demonio. Xellos se levantó.-¿Come osas? ¿No te ha bastado haber casi extinguido a nuestra raza? ahora incluso te diviertes a ponernos los unos contra los otros.-Miró a Philia.-Y tu ¿te has divertido a acostarte con un demonio? ¿A traicionar a tu raza? Deberías de avergonzarte.

 

Philia: pues no me avergüenzo, no es una vergüenza seguir el propio corazón.

 

Milgacia: calla estupida, no te das cuenta de que te ha estado utilizando, no eres más que un juguete para el, una diversión como muchas otras, se librara de ti en cuanto se aburra.

 

Xellos: eso no es verdad, Philia yo te amo.

 

Milgacia: cállate, mientes.

 

Philia: no, no miente, es sincero.

 

Milgacia: Philia, tu eres MÍ esposa.

 

Philia: si, es verdad y seguiré siéndolo, si le dejas vivir.

 

Milgacia: ...

 

Philia: te juro que no le volveré a ver, seré tu esposa, criare a nuestros hijos, haré lo que tu quieras, pero te lo ruego, te lo suplico, déjale vivir.

 

Milgacia: mi esposa...-dijo como soñando algo muy lejano-aunque fuera así, jamás me amarías ¿verdad?-dijo mirándola. Philia bajó la mirada.-Lo que esperaba.

 

Philia: tal vez con el tiempo te ame.

 

Milgacia: ¿y yo tendría que esperara años, tal vez toda la vida sabiendo que cuando te tengo en mis brazos tu sueñas con el? No, ni hablar. Con el tiempo me amaras o me odiaras, eso me trae sin cuidado, pero tu soñaras con un fantasma-dijo levantando la espada y lanzando con ella un conjuro hacia el demonio. Xellos no se apartó.

 

Philia: NO...XELLOS-Philia corrió hacia el, apartándole y recibiendo el conjuro por el, cayendo en sus brazos.

 

Xellos: Philia.-Xellos la cojió y se agacho, apoyándola en el suelo.-Philia.

 

Philia abrió los ojos y le miró.-Lo...lo siento...al final...no...no podremos...estar juntos.

 

Xellos: shhh, no digas nada, te pondrás bien, ya lo veras.

 

Philia: ai... ©aishiteru©...-dijo mientras cerraba los ojos y unas lágrimas resbalaban por sus mejillas.

 

Xellos: Philia, PHILIA-gritó abrazándola con fuerza.

 

Milgacia: Phi...Philia-dijo el dragón atónito.

 

Xellos abrió los ojos furioso y miró a Milgacia.-¿Es esto? ¿Esto es lo que querías? –dijo apoyándola delicadamente en el suelo y acercándose a Milgacia.-¿Aún quieres tu venganza? Bien, peleemos. Y ahora va en serio.-Milgacia se preparó, Xellos le miró directamente a los ojos, el dragón se sintió helar la sangre al ver esos ojos amatistas, ahora tan fríos como la misma muerte. Milgacia fue el primero en atacar con su espada, Xellos la esquivó sin problemas, lanzando un hechizo al dragón, hiriéndolo de gravedad.

 

Milgacia: maldito seas.

 

Xellos: si piensas que el Xellos que destruyó a la mitad de los de tu raza en la gran guerra sea el más cruel que hayas visto, te equivocas.-Milgacia le miró con horror.

 

El dragón cayó al suelo, lleno de sangre, no tenia fuerzas ni para levantarse.

 

Xellos: ¿que Milgacia? ¿te basta?

 

Milgacia: matame de una vez-dijo agonizante.

 

Xellos: ¿quieres que acabe con tu sufrimiento?-Milgacia le miró.-No, aún no es suficiente, AÚN DEBES SUFRIR-gritó lanzándole otro conjuro y otro, y otro, y otro, desatando toda su ira. Miró el cuerpo del dragón, sin duda estaba muerto, quien sabe tal vez ya había muerto al primer ataque, pero aún no era suficiente, nunca seria suficiente, pero no podía matar a todos los dragones, sabia que Philia no lo habría aprobado y lo ultimo que el quería era herir aún más su memoria con sus acciones. Cojió el cuerpo de Philia en brazos y desapareció, reapareciendo en la isla del lobo, delante de su ama.

 

Xellos: aquí tenéis lo que queríais.

 

Zellas: muy bien.

 

Xellos: y allí esta el cuerpo de Milgacia-dijo mientras un cuerpo masacrado aparecía ante Zellas.

 

Zellas: vaya, parece que te has divertido.

 

Xellos apoyó delicadamente a Philia en el suelo y se acercó a su ama, la cual estaba sentada en su trono, apoyó las manos en este, Zellas le miró, las ropas de su sacerdote manchadas de sangre, Xellos abrió los ojos mirando a su ama en ellos y dijo-se acabó.

 

Zellas: ¿que quieres decir?

 

Xellos: quiero decir que os busquéis otro sirviente yo me voy.

 

Zellas: tú no puedes irte.

 

Xellos: puedo y lo hago-dijo dándose la vuelta y acercándose a Philia.

 

Zellas: DETEBNDE-gritó histérica-¿COMO OSAS? TÚ ME PERTENCES, ERES MÍO Y YO DECIDO SOBRE TU VIDA Y SOBRE TU MUERTE.

 

Xellos: entonces matadme.

 

Zellas: lo haré, si me obligas-amenazó Zellas.

 

Xellos: adelante-dijo Xellos mirándola a los ojos.-VAMOS-gritó.-Os lo pondré más fácil-dijo dándose la vuelta.-MATADME.-Al no sentir nada se dio la vuelta y vio a su ama mirarle incrédula, entonces cojió el cuerpo de Philia y se propuso marcharse.

 

Zellas: Xellos-dijo casi con desesperación. El ni la miró, esta vez había ido demasiado lejos. Miró el rostro de Philia y la apretó fuerte donde una vez hubo un corazón que latía solo por ella y ahora que estaba muerta su corazón seguiría su mismo destino. Miró a su alrededor una ultima vez, para luego desaparecer, para siempre.

 

Y así fue, nadie volvió jamás a oír hablar de Xellos Metallium. Y quien sabe, tal vez hoy en día todavía este entre nosotros, buscando a su Philia, pero esa es otra historia.

 

FIN

 

Desvaríos de la autora: ¿que tal? La verdad es que al principio esto debía de ser un final de algún cuento, pero me gustó demasiado tal y como esta. ¿Opináis lo mismo? enviadme vuestros comentarios, positivos o negativos a sawa_metallium@hotmail.it hasta otra loca historia.

 

Bye.


 

© Ai shiteru: en japonés significa “te amo”.

© Ai shiteru: en japonés significa “te amo”.