ENTRE
LA LUNA Y UN LAGO
por Erised
Metallium
-Sólo un día más- decía Zelas mientras Zeros entraba por la ventana del salón.
-¿Para qué Ama?- dijo el con su habitual expresión risueña y misteriosa.
-Nada, no importa. ¿Qué noticias traes?-
-Bah, nada importante: Rina y Gaudy siguen saqueando botines, al igual que Ameria sigue con su rutina palaciega. Zelgadiss sin embargo, está en paradero desconocido... y poco más-
-Zeros.. ¿No te olvidas de alguien?- añadió sarcásticamente la Señora de las Bestias.
-¿¿Yoooo Ama?? Jeje, no sé de qué me habla- dijo Zeros, medio en serio, medio en broma...
-Zeeeeeeeeeeross..- insistió su Ama
-Esta bien, esta bien, ...Sigue trabajando en sus cerámicas y todas las mañanas visita con Valgarv el templo cercano a su casa. Una vida tranquila-
-Uhm- dejó escapar Zelas pensativa, esbozando una extraña sonrisa. Algo estaba maquinando. – “Una vida tranquila”- repitió – Bastante extraño cuando se tiene la custodia de un dragón antiguo, el último dragón antiguo, y además se ha sido Sacerdotisa de Ceiphied y se es la última hembra de dragón dorado..- añadió sin vacilar.
-Se diría que tiene un plan Ama- dijo el General-Sacerdote abriendo los ojos con malicia.
-Sí, así es. Des hoy, observarás sin ser visto, cada movimiento y de la Dragón Dorado y vendrás aquí, solo cuando yo te llame, ya sea para recibir mas ordenes o simplemente informarme. Si descubres por casualidad algún comportamiento extraño en ella, avisa Zeros, ¿Sí?. Tu misión empieza ahora, puedes partir- Concluyó.
-Así será mi Señora- dijo el demonio, e inclinando respetuosamente la cabeza, se esfumó en dirección a la casa de Filia.
Así
fue como Zeros pasaba los días con la única ocupación de observar a Filia en
sus quehaceres diarios...
Ella
junto con Valgarv, día tras día, iba al templo y dos veces por semana, se
acercaban al pueblo a vender cerámicas y comprar comida. Como había dicho ya Zeros
hace un mes... “Una vida tranquila”.
-¿Cuánto tiempo llevas vigilándola?- Preguntó Zelas
-Un mes y dos días- contestó sonriente el Mazoku.
-¿Se ha percatado alguna vez de tu presencia?-
-No Ama, nunca-
-Esta bien, entonces puedes dejarte ver cuanto y cuando quieras Zeros, pero no alteres su ritmo de vida- habló.
Zeros, sin comprender los
planes de su Señora, se limitó, como de costumbre, a obedecer; y esa misma
noche se dejó ver por la dragona.
-¡Buenas Noches, mi querida Filia!- dijo apareciendo sonriente detrás de ella, que abrió mucho los ojos en señal de incredulidad y tomando aire grito:
-¡¡Cómo te atreves sucio Namagomi!! ¡Sal de mi vista. Fuera, fuera!-
-Ahá, como siempre un cordial recibimiento. Yo que tu, no gritaría tanto Ryozoku, si no quieres despertar a tu pequeño- añadió él con gesto divertido mientras tocaba con el dedo índice la nariz de la dragona, que frunció el ceño y le dio la espalda.
-Bueno, como tanto interés muestras en que me valla, no hay nada que me retenga aquí...-
Para cuando la dragona se giró, el “Namagomi” ya había desaparecido. A pesar de todo, no se fiaba y esa noche durmió intranquila.
Noche tras noche la historia
era la misma: Zeros llegaba, discutían y se iba, aunque cada vez, tardaba mas
en hacerlo y disfrutaba mas de las “conversaciones”.
-Como no te marches ya Namagomi, te atizaré, ten por seguro que no dudaré en golpearte- Decía Filia que subía las escaleras en dirección a su cuarto.
-No, no lo harás. Lo intentarás, pero no conseguirás hacerlo- se reía Zeros.
Harta de sus burlas, Filia se dio la vuelta impulsando un golpe con el mazo, y Zeros lógicamente, se agachó para esquivarlo, pero con la inercia, la Ryozoku calló escaleras abajo, llevándose consigo al demonio.
-¡No puedo creer que hayas provocado esto Namagomi!- gritaba ella histérica, tirada encima de Zeros.
-¡La culpa es tuya Labios de Lagartija, por irritarte con tanta facilidad!- protestó el Mazoku frotándose la cabeza a causa del coscorrón.
-¡Déjame
en paz y vete!- gritó Filia encolerizada, que no dudó en levantarse, subir las
escaleras y acostarse a dormir, una vez estuvo en su habitación. No tardó en
conciliar el sueño, a pesar de que Zeros la observaba oculto desde las sombras
de la puerta...
-Así dormida, parece tal
delicada... tan... inofensiva- dijo él en voz baja, y se fue.
Pasaron tres noches sin que
la visitase, pues ya había recibido suficiente sermón la última vez, y
durante ese tiempo, se limitaba a observarla. Mas cuando al fin fue, no la halló
en casa.
-Valla, Valla, Valgarv debe de estar de excursión porque no está aquí, y Filia, no puede estar muy lejos, porque hace menos de diez minutos había luces encendidas en la casa- pensó Zeros, que se dirigió a la habitación de Filia.
Una vez allí, por mas que buscó, no la encontró. Sintiéndose solo, se acercó a la ventana por donde tantas veces había visto a la dragona contemplar la luna reflejada en el lago que había a poco mas de ocho metro de la casa.
Esa noche la luna estaba llena y comenzó a buscar su reflejo en el lago... pero vio mas que eso. Filia se estaba dando un baño en el lago, y en aquel momento emergía de la profundidad de este y comenzaba a nadar despacio y silenciosa hacia la orilla, y por fin salió del agua... No había ningún tipo de vestimenta que cubriera su desnudo cuerpo.
Zeros abrió fascinado sus ojos amatista, clavándolos en la femenina figura de la dragona que se escurría el largo y sedoso pelo. Su fina piel reflejaba los destellos plateados de la luna y sus movimientos eran suaves y delicados. Sin duda mágicos. Una magia que al instante envolvió al Mazoku. Pero es magia no podía durar para siempre, y cuando Filia acabó de acicalarse el pelo, se volvió para regresar a casa, y Zeros tuvo que desaparecer.
Esa misma mañana, el
palacio de Zelas...
-Zeros, como siempre has concluido tu misión con éxito, y aunque me cueste de creer; la dragón dorado no oculta nada bajo su tranquilidad. Ya no es necesario que la vigiles, desde ahora puedes quedarte aquí en casa cuanto quieras.. tienes “vacaciones”- dijo la Señora de las Bestias.
-Gracias Ama- dijo Zeros retirándose.
Pero aquel día fue para él muy largo y aburrido, algo le faltaba. El sabía que era Filia, y que su recuerdo le producía una sensación extraña, no dejando de darle vueltas a la posibilidad de que eso fuese... amor.
Por fin, agotado de no hacer nada, se tumbó en su cama y suspiró. De repente ella volvió a inundar sus pensamientos... pero esta vez, era su imagen saliendo del lago, inocente y ajena a la mirada amatista del demonio.
No sabía por qué, para el no tenía sentido, pero cada noche regresaba a casa de la Ryozoku, aun sin estar obligado a ello, por el simple placer de contemplarla mientras dormía.
Algunas noches, las mas calurosas del verano, Filia se volvía a bañar en el lago mientras Zeros se veía de nuevo envuelto por la magia del cuerpo húmedo de la hembra, reflejando los rayos de la luna.
Hasta que una noche...
Zeros se encontraba escondido por las sombras de la habitación de Filia, cuando ella llegó del lago y se acercó a la ventana. Zeros a la luz de la luna pudo ver que la sacerdotisa solo llevaba encima, una fina bata rosada, casi transparente. Lentamente, ella se sentó en el alfeizar y comenzó a peinar sus cabellos... Zeros la miraba sonrojado.
-Ahh...- suspiró la dragona- ¿Por qué tiene que ser mi amado un Mazoku?- se preguntó en voz alta, resignada. –Si al menos tuviese una razón para verle, ¡¡Cuánto te hecho de menos Oh! Zeros Metallium!!- dijo casi con la voz ahogada pues algunas lágrimas comenzaban a asomar sus azules y profundos ojos.
Al oír estas palabras, al demonio se le escapó un sonido de sorpresa que reveló su presencia. Se debatía entonces entre en asombro y la... ¿Felicidad?..¿Felicidad de saber que ella lo amaba?, entonces.. ¿Él también la amaba a ella?, ¿Sería eso el amor?..
De repente, la luz de la vela inundó la habitación, y Zeros solo pudo dar un paso hacia atrás cuando vio la expresión confundida de Filia.
-¿Q..Qué haces aquí?- dijo ella.
-Pues... veras... n.. no lo sé- dijo el desesperado, que no encontraba explicación a su comportamiento.
-¿Qué es lo que has oído?- preguntó la sacerdotisa.
-Pues... todo- contestó Zeros dubitativo.
-Todo..- Repitió ella llorando.
Zeros la miró, de pié y estática frente a él. La expresión que la dragona tenía en la cara era muy variada. Estaba pálida y desesperanzada. Su rostro reflejaba el miedo al “inminente” rechazo y las lágrimas dejaban escapar su dolor al verse ya rehusada para siempre, por el ser que amaba en secreto.
Zeros empezaba a comprender qué era el amor, y que verdaderamente era eso lo que sentía hacia Filia.
-Lo siento- dijo el Mazoku.
Pero ella solo bajó la cabeza y sollozó. Zeros no aguanto mas.. no soportaba verla así, sentía que el corazón se le escapaba del pecho y sus temblorosas manos huían de su control, clamando a gritos secar las lágrimas que bajaban acariciando el rostro de Filia. Su felicidad junto a ella dependía de esos segundos y armándose de valor, caminó despacio hacia ella. Una vez a su altura, con la mano en su barbilla, le alzó el rostro y la miró a los ojos.
Filia, que había mirado mil veces esos ojos, nunca los sintió tan cálidos como aquella noche, y no pudiendo resistir su mirada, se dejó caer hacia delante y se abrazó desconsolada al pecho del Sacerdote de las Bestias. El la rodeó con un brazo y con el otro le acarició tiernamente el pelo, mientras disfrutaba de su aroma.
-Filia, yo también te amo- dijo finalmente estrechándola fuerte contra si.
-Zeros, mi amado Zeros- fue todo lo que ella dio por respuesta.
Ambos suspiraron aliviados y felices, y comenzaron a perderse en un mar de caricias y besos, que acabó en una muestra de pasión incontrolada por parte de ambos...
Zeros despertó muy de mañana,
cuando apenas comenzaba a amanecer y contemplo durante unos minutos el cuerpo
desnudo de su amada que dormía apoyada en su pecho, con una sonrisa bordada en
el rostro.
Se levantó cuidadosamente,
sin despertarla y después de haberse vestido, regresó a Wolf Pack Island,
antes de que su Ama despertara, y pudiera sospechar algo.
Poco después, Filia abría sus profundos ojos. Al verse sola en la cama, pensó desilusionada estrechando las sábanas, que simplemente había tenido el sueño mas cálido y dulce que jamás había soñado tener... pero, lo había sentido tan real...
Se fue entonces despejando poco a poco y al mirar a su derecha, vio una nota encima de la almohada, acompañada de una rosa morada que decía:
“Mi
querida Filia, no ha sido solo un sueño. Que tengas un buen día, esta noche
regresaré de nuevo a tu lado”
-Zeros
Metallium-
Filia suspiró sonriente, y
apretando contra su pecho la carta, se dispuso, alegre, a comenzar un nuevo día...
era ya hora de despertar a Val.
Erised al habla!!: Bueno, lo he escrito todo de una sentada y con un brazo mal!! Pero.. la inspiración es la inspiración y yo me sentía muy romántica ^__^. Espero que lo hayan disfrutado amigos!
(Y ya saben, cualquier cosa que deseen a: e_metallium@hotmail.com Nos vemos!)