Mi Ángel

por Karoru Metallium

Miro al ángel dorado que respira entre mis brazos y suspiro, sintiendo la calidez del ensueño recorrer mis venas como dulce y espesa miel. ¿Cómo llegó a suceder esto? ¿Cómo es posible que yo, siendo quien soy...?

Sonrío y la estrecho aún más contra mi pecho, mirando el paisaje invernal que nos rodea, el lago helado, la blanca nieve que el sol hace brillar convirtiendo todo en una tierra de fantasía, casi irreal. Y vuelvo a mirar a la mujer que me hace sentir todo eso que jamás había sentido, la mujer que me ha hecho apreciar la belleza del mundo y sus criaturas, la mujer que ha logrado hacer que sintiera el amor por primera vez en mi larga y monótona existencia.

Ella levanta su hermoso rostro para mirarme, y cuando sus ojos azules como el cielo y cristalinos como el lago se encuentran con los míos, todo lo demás parece esfumarse. No hay nada en la tierra ni en el cielo, ni en este mundo, ni en ningún otro, que pueda compararse con ella.

La luz del sol se refleja en su cabello y arranca destellos, haciendo una aureola alrededor de su rostro. Sus ojos brillan y sus labios suaves y delicados como pétalos de rosa se curvan en una sonrisa soñadora... la brisa fría ha traído color a sus mejillas. Mientras la miro, sólo quiero enredar mis dedos en su cabello y besarla hasta quedarnos sin aliento.

Ella se aparta de mí y se echa a reír mientras corre en la nieve, como una niña experimentando la nieve por primera vez. Ella es gloriosa y perfecta, no sólo en su apariencia sino también en su manera de sentir y de pensar. Esa mezcla increíble de inocencia y sabiduría; la manera en que se enoja, en la que se defiende, en la que intenta razonar conmigo cuando mi naturaleza oscura y terrible asoma de nuevo a la superficie... sus palabras, sus sentimientos, la dulce y extraña sensación de sentirme querido, de ser importante para alguien que me importa tanto, a quien quiero tanto...

 Amo la forma en la que se deleita con las cosas pequeñas de este mundo... ella me ha hecho comprender que esas cosas que parecen insignificantes son las que hacen que la vida valga la pena.  Los pájaros en el cielo azul como sus ojos, la escarcha sobre los árboles, incluso un leve arco iris en la distancia, son cosas increíblemente hermosas cuando ella las mira. Y al enseñarme su manera de pensar me ha dado felicidad, una emoción que yo no conocía.

No puedo evitar sonreír al ver que ha comenzado a nevar y ella se empeña en atrapar los delicados copos de nieve con su boca. Me sorprende mirándola y se sonroja, pero continúa con su diversión personal, sin que mi escrutinio la moleste. Antes solía molestarla... pero como ella misma me confesó después, era porque yo la hacía sentir emociones desconocidas y eso la asustaba, así que su única defensa era el ataque. Enojarse conmigo como una fiera, como un dragón...

Hay otras personas cerca, gente que está junto al lago o patina en él; y los ojos de muchos están puestos en ella. Y no es sólo por su belleza.

No es la primera vez que noto que eso sucede, sucede todo el tiempo cuando hay otras personas cerca... ella exhala tanta ternura, calidez y energía que todo y todos a su alrededor parecen responder a su llamado. Es increíble como esas emociones y sensaciones 'buenas' que tanto desprecié y que tanto daño me causaban viniendo de otros seres, me hagan sentir tan bien cuando provienen de ella

Ella parece iluminarlo todo con su sonrisa.

Su risa suave me despierta del ensueño: en sus carreras atrapando copos de nieve, ha tropezado y ha caído. Me dirijo hacia ella y la miro; ella también me mira, sonriendo, y exige en voz alta que no me atreva siquiera a reírme de su caída, o si no voy a tener un encuentro nada agradable con la señora Maza... (^__^)

Yo me inclino y le ofrezco mi mano a mi hermoso ángel. Ella la toma, agradecida, y se pone en pie graciosamente. Incapaz de detenerme, la abrazo, maravillándome al sentir lo bien que nuestros cuerpos se amoldan el uno al otro, lo increíblemente bien que se siente al estar juntos. Es casi como si en un momento muy lejano en el tiempo hubiésemos sido hechos como un solo ser, y el destino nos hubiese separado para vivir en la eterna espera del instante en que volviésemos a unirnos.

Miro su rostro sonriente y feliz, y sé que yo también soy feliz en este momento porque me siento cerca de ella. No es la simple cercanía de nuestros cuerpos, sino también la de nuestras almas; porque su alma dorada iluminó las sombrías profundidades de la mía con la luz de su amor, su comprensión, su ternura sin límites. Me siento querido, y así la quiero con todo mi corazón, el corazón que no sabía que poseía hasta que la encontré.

Sé que ella es la única para mí.

Ella es mi vida, mi amor, mi ángel. Mi Filia.

Fin

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N. de K.: Vale, vale, sé que tengo un problemita pendiente que resolver con unos songfics que me han llevado a una historia trágica que aún está incompleta, pero entre tanto... se me ocurrió esto, desde el punto de vista de mi adorado Zeros, y quise plasmarlo.