PENSAMIENTOS

Por Clariss Metallium

 

 

Zellas como de costumbre estaba sentada en su lujoso trono fumando un cigarrillo y bebiendo algo de vino, recordando los tiempos pasados, los días en los cuales las cosas no eran como son ahora. Se levantó pesadamente de su trono y se dirigió hacia el gran ventanal, mirando fuera, lo único que vio fue un espeso bosque y el mar, sonrió nostálgica ¿cuantas veces ella había estado con Xellos allí? Cuando tan solo el era un niño, cuando aun no era su sirviente, sino simplemente su hermano pequeño ¿cuantas veces el había corrido por ese bosque y ella había estado con el? Le quería tanto y añoraba esos tiempos.

 

Su dulce sonrisa desapareció al recordar aquel día, el día en que Xellos tuvo edad suficiente para que ella pudiese decirle cual seria su destino junto a ella como general y sacerdote, Xellos no dijo nada, pero en sus ojos se podía notar la tristeza que expresaban. Ella jamás habría deseado eso para su hermano, pero no tuvo elección, al quedarse sin sirvientes y con la guerra Kouma a las puertas no tuvo elección. Desde ese día su relación con Xellos había cambiado por completo, el jamás había vuelto a llamarla hermana, ni ella a llamarle hermano, desde ese día su única relación fue de ama y sirviente.

 

Cuantas veces ella había deseado poder cambiar las cosas entre ella y Xellos, poder volver a llamarle hermano, pero al ver la mirada tan fría de Xellos hacia ella, se desanimaba, ella sabia que lo único que le había echo era daño, a el a la persona más importante de su vida, mandándole a asesinar a tanta gente, incluso gente que el llegó a apreciar. Con el tiempo el dolor del ama de las bestias se había echo inmenso, aunque sabia ocultarlo muy bien ante el. Ella, su propia hermana le había convertido en su siervo obligándole a hacer cosas horribles y ahora le estaba perdiendo, no por las cosas que le mandó a hacer sino por otra causa y esa causa se llamaba Philia, Philia Ui Copt, el amor secreto de su hermano, o al menos el así lo creía, pero Zellas se había dado cuenta de todo.

 

Como ama ella debería habérselo impedido porque era considerada traición, pero como hermana no podía ¿como poder impedírselo? Ella le había visto con Philia y en aquellos momentos Xellos era muy feliz, tan feliz como cuando era un niño y jugaba con ella, llamándola hermana. Zellas no podía impedírselo, además sabia perfectamente que Xellos no hubiese dejado a esa dragona, que habría luchado para poder estar con Philia, aunque contra ella no hubiese tenido posibilidad alguna de ganar, el habría luchado, Zellas bien lo sabia, le conocía muy bien. Ella sabia que debería haber actuado de otra forma, alejándole de Philia lo más posible, pero ya le había echo mucho daño y si aún quedaba una posibilidad de que Xellos aun pudiese ser feliz ella no se lo impediría, al contrario le ayudaría en ello.

 

Ella no diría una palabra de este asunto a los demás Dark Lords o su hermano seria llamado a juicio y hallado culpable de traición, y así condenado al abismo astral. No ella no lo permitiría, le defendería hasta el final, si alguien se atrevía a interponerse en la felicidad de su hermano moriría a sus manos. Zellas sabía perfectamente que Xellos y Philia pasarían por muchas dificultades, pero ella siempre les habría ayudado, aunque fuera desde la oscuridad. A lo mejor ella había perdido a Xellos como hermano, pero aun podría verle feliz, aun podría ver la alegría de cuando el era niño. Zellas bajó el rostro, ocultando algunas lagrimas que bajaban pos sus mejillas, deseaba tanto que Xellos pudiese perdonarla, aunque eso fuera imposible después de todo el daño que le había echo, ahora su único objetivo era que Xellos pudiese ser feliz con aquella dragona.

 

Zellas abrió los ojos, levantando la cabeza, sus ojos llenos de lagrimas, miró hacia el mar-Xellos mi querido hermano si solo pudieras saber cuanto lo siento, cuanto siento todo el daño que te echo, lo único que deseo es tu perdón. Te juro que nunca nadie os dañara a ti y a esa dragona, tal vez yo te aya perdido, pero seguiré queriéndote y te ayudare siempre, te lo ruego se feliz por los dos-ella pronuncio esas palabras aun sabiendo que Xellos jamás las habría oído, aunque tal vez seria mejor así. Zellas secó sus lágrimas y volvió a sentarse en su trono, sin saber que desde las sombras de esa misma habitación un chico de ojos amatistas lo había oído todo.

 

FIN

 

Nota de autora: bueno, creo que me quedo sin comentarios, la verdad había empezado este cuento con la intención de hacer una comedia, pero ya saben como van las cosas, a una le entra la inspiración, se mete en el papel y le sale una cosa totalmente distinta de lo que esperaba, pero en fin estoy orgullosa del resultado y espero que a vosotros también os guste mis queridos lectores. Un calido saludo de vuestra Clariss Metallium. Ya saben quejas, sugerencias, paquetes  bomba o lo que sea a sawa_metallium@hotmail.it a por cierto si alguien como mi hermano o mi ama preguntan yo no e escrito esto.