Slayers' Island
por AZForever
*******
|
Respuesta al reto del mes de Agosto "Slayers' Island" de El Altar de Zeros. Prohibida su publicación en cualquier otra página. |
-PAM!!
Lina Inverse golpeó fuertemente la mesa mientras se levantaba de su asiento con gran decisión.
-¡Chicos! ¡Lo he decidido.!
-¿Qué has decidido? –Preguntó un confuso Gourry mientras esperaba con ansia que les trajeran la comida.
-¡Nos vamos de vacaciones! –Sonrió.
Zelgadiss elevó la vista de su taza de té y le lanzó una mirada peligrosa:
-¿Qué estás planeando, Lina?
-¿Cómo que qué estoy planeando? Necesito unas vacaciones. Todo esto de luchar contra demonios es algo demasiado agotador y no le sienta bien a mi precioso cutis... Me lo merezco, ¿Verdad Gourry?
-¿Tu qué?
-Así que mañana partiremos hacia....! mmmm... –La joven hechicera se paró a pensarlo un momento.
-¿Qué os parece si vamos a Auster? –Preguntó Ameria emocionada.- Desde que desapareció la barrera he comentado cosas sobre ese pequeño continente, y me han dicho que hay unos animales muy adorables llamados “Koalas”. ¡Me encantaría ver alguno!
-¡¡Muy bien Ameria!! ¡Yo también he oído hablar de Auster! Dicen que tienen platos muy extraños, de algunos animales que no tenemos aquí. ¡Así podré probar algún plato mientras descanso! –Comentó la pelirroja igualmente emocionada mientras las dos entrelazaban las manos y reían alegremente.
Zelgadiss, que hasta entonces había preferido no decir demasiado, decidió intervenir en la conversación de las dos mujeres mientras los primeros diez platos del menú que habían pedido iban siendo depositados sobre la mesa:
-Ejem. Pues espero que os lo paséis muy bien, chicos. Traédme algún recuerdo.
-¿Cómo? ¿Tú no vienes, Zel? –Inquirió la princesa algo desilusionada.
El joven comenzó a comer el pedazo de filete que tenía frente a él totalmente indiferente a la situación.
-Ameria, parece mentira que aún no me conozcas. Se de un templo no demasiado lejos de aquí al que pretendo echar un vistazo.
Justo en ese momento algo golpeó en la cabeza a la quimera.
-¡Lina! –Regañó Ameria.
-¡Tú te vienes con nosotros! Eres el que más lo necesita después de mí.
El joven, quien ahora se encontraba con la cara en el suelo, se levantó dolorido y tras sentarse preguntó:
-Cuanto tiempo.
Ameria sonrió y Lina comenzó a devorar todo lo que había ante ella.
-mmmmm... teniendo en cuenta que está en la otra punta, una cosa y la otra... ¿Qué te parece un mes y medio ^-^?
-¡¿Un mes y medio?! ¡¿Es que te has vuelto loca?!
-Por mi está muy bien –Asintió la princesa firmemente.
-¡Gourry dame eso! –Volvió a dirigir su atención a Zelgadiss- 4 semanas.
-Tres.
-Gourry........ –Lina sujetaba con fuerza el extremo de un muslo de pollo mientras Gourry tiraba del otro lado. La cara de la hechicera comenzó a torcerse y sonrió malévolamente. Gourry al verla tan solo pudo pensar “ay... qué miedo...” –Gourry.... –Lina se volvió peligrosamente seria- Si no te quitas, juro que te parto la cara. –Y sin más le arreó una patada en la nuca dejándolo semi-inconsciente.
-...ay...
“Pobre Gourry” pensó la princesa. Lina se comió el muslo de un bocado y después se dirigió a su amigo petreo:
-Tres y media, es mi última oferta.
La joven quimera suspiró:
-¿No me queda otra opción, verdad?
Lina rió triunfante.
Tres días más tarde los cuatro aventureros se encontraban subiendo al barco que les llevaría hasta Auster. Era pequeño y ellos serían los únicos que viajarían, a excepción de la tripulación oficial, que constaba de tres personas: El capitán y los hombres que calentaban las calderas.
-Bienvenidos a “La perversión marina”. –Explicó el capitán.
“Vaya nombrecito para un barco” pensó la pelirroja mientras al resto les corría una gota de sudor por la frente.
-Mi nombre es Kahn. Y estos son Yui y Senta.
-¿Qué tal? –Saludaron los subordinados.
El capitán era muy corpulento, con pelos por los brazos, pecho y hombros, aunque apenas tenía en la cabeza, y siempre sonreía con orgullo, tal vez sintiéndose superior a los demás. Por otra parte Senta era alto, con buen cuerpo, de pelo semi-corto castaño y ojos grises; una pequeña sonrisa dulce le acompañaba a todas partes. Yui, sin embargo, era delgaducho y al igual que su padre había heredado la “peludez” (aunque mucho menos que su padre, afortunadamente para él. Tenía músculos de tanto remar y hacer ejercicio en el barco junto a su hermano y su padre. El pelo lo llevaba corto y moreno, con algún mechón rubio en el pequeño flequillo que tenía y unos ojos color avellana, y aunque siempre era serio y no era tan atractivo como Senta, inspiraba confianza y tranquilidad.
-....Bien.... –Saludaron las dos mujeres, algo embobadas por Senta. Ambas se miraron y luego apartaron la mirada con indiferencia.
-Jejeje.. veo que estas dos jovencitas tan atractivas se han interesado por mis chicos... Para vuestra información Senta y Yui están libres... ^_~
-Umf. Déjese de tonterías y llévenos a nuestras habitaciones de una vez. –Ordenó firmemente Zel claramente molesto mientras Gourry miraba con gran interés a una gaviota del cielo. Las dos muchachas le acompañaron al interior.
-Vamos, Gourry, que te pierdes.- Lina lo agarró de la oreja y lo arrastró al interior.
-¡Ay! ¡Lina!
Esa misma noche la joven pelirroja y Ameria se encontraban en la parte delantera del barco mirando al cielo:
-Vaya. Se está empezando a nublar –Comentó la joven hechicera.
-Oye, Lina. ¿Cuando es tu cumpleaños? –Inquirió la princesa mientras miraba a las pocas estrellas que quedaban con gran curiosidad.
-¿Mi cumpleaños? Todavía quedan unos meses. ¿Por qué?
Ameria suspiró:
-Mi cumpleaños es dentro de unos días –Comentó con tristeza.
-¿Y por qué esa cara tan larga?
La joven volvió a suspirar.
-Pues porque no creo que Zel se acuerde...
-Ohhhhhhhhh............ eso..... –Lina sonrió con malicia- ¡No te preocupes! SEGURO que se acuerda...
-No lo creo Lina... Lo cierto es que me alegraría que lo hiciera. Sería la primera vez desde que nos conocimos, y eso que ya se lo comenté. Eso me daría alguna esperanza, ¿Sabes? –Sonrió.
-¿De modo que ya hemos aceptado nuestros sentimientos, Ameria?
Justo entonces Senta se acercó a ellas por detrás:
-Hola chicas. Decidme ¿Qué hacen unas preciosidades como vosotras en medio de una noche tan oscura?
Ambas se quedaron medio atontadas mientras Zel hizo acto de presencia con tal discreción que nadie se dió cuenta y con una guitarra en la mano.
-Eh... jejeje.. estabamos mirando las estrellas.. –Comentó la princesa algo nerviosa.
-Vaya. Qué bonito. Pero verás princesa... –Su tono era suave y poco a poco fue acercándose (frente a la mirada atónita de Lina) hasta rozar su oreja con los labios mientras susurraba bajo el intenso rubor de la joven- La estrella más hermosa de todas eres TÚ.
Zelgadiss, que gracias a su gran poder auditivo había oído cada susurro, expiración e inspiración del muchacho, se acercó rápidamente lanzándole una mirada asesina al joven que tenía frente a él:
-¡Ameria! Necesito hablar contigo.
Zel en ningún momento apartó la mirada del rostro sonriente de Senta mientras que ella asintió aún con la mente en blanco por la situación. Después acompañó a su amigo hasta el otro extremo del barco. Senta rió suavemente y se volteó a mirar a Lina, quien se sonrojó.
-Bien. Parece que nos han dejado solos, Lina..
La pelirroja se sonrojó aún más.
-¿Q-qué dices Senta?
Mientras tanto al otro lado del barco Zelgadiss y Ameria podían oír perfectamente los ronquidos de su rubio compañero. La princesa optó por ignorarlo y preocupada preguntó a su compañero:
-¿Ocurre algo, Zel?
-¿Eh? No. ¿Por qué?
Ameria hizo una mueca mientras una gota de sudor corrió por su frente:
-Me habías dicho que necesitabas hablar conmigo.
Zelgadiss comenzó a ponerse nervioso. Se había metido en un buen lío, no se acordaba que le había dicho que necesitaba hablar con ella para liberarla de las garras de aquel “pulpo” con mirada lasciba. Pero claro, a ella no podía decirle eso, seguramente no comprendería que lo había hecho para protegerla, después de todo era su amiga.
-Pues... En realidad, Ameria... –De pronto su vista le hizo darse cuenta de algo y viendo que era la única salida que le quedaba su corazón comenzó a agitarse mientras su rostró adoptó un tono rojizo y añadió- En realidad... –Bajo la vista y dijo- quería tocarte una canción... –que acabo de componer con la guitarra...
El alma de la joven princesa se llenó de profunda alegría que reflejó en su rsotro con sus ojos azules llenos de lágrimas y una gran sonrisa cuyo comienzo tenía en una oreja y su fin en la otra:
-¿¿D-de verdad, Zel??
Zelgadiss rápidamente añadió:
- Como somos... amigos... quería saber tu opinión.
En aquel mismo instante Senta parecía invadir el espacio personal de Lina y esta comenzaba ya no solo a sonrojarse furiosamente si no a sentirse más que incómoda.
-Senta... ¿Qué estás haciendo?
-¿Es que no lo ves?
El muchacho se acercó y besó apasionadamente a la hechicera. Justo cuando intentó saborear la boca de la joven, esta reventó:
-............... ¡¡¡¿¿¿QUÉ DEMONIOS CRÉES QUE ESTÁS HACIENDO???!!! ¡¡¡DILL BRANDA!!!
Ameria comenzó a despertarse algo aturdida mientras oía unas voces conocidas de fondo:
-Parece que ya se despierta... –Alcanzó oír a una voz jóven.
-¿Lo ves? Te dije que no estaba muerta.
-¡Te has pasado Lina! Estábamos en un barco ¿¿¡Cómo has podido lanzar un hechizo??!
-...Hmmm...
-Ameria. Ameria, ¿Me oyes? ¿Estás bien?
La joven fijó la mirada en el muchacho que acababa de hablarle:
-..Sí.. creo. ¿Zelgadiss?
La quimera asintió.
-¿Q-qué ha pasado? –Inquirió mientras se incorporaba aún aturdida- ¿Dónde estamos?
La princesa se dió cuenta de que alrededor suyo había muchísimas palmeras, el sol aún no había salido, y la playa en la que se encontraban carecía de civilización alguna. Tan solo había un profundo bosque, mar y arena.
-Que te lo diga aquí la genio –Señaló Zel.
Lina rió nerviosa:
-Jejejej... Lo siento, es que el imbécil de Senta intentó propasarse conmigo y no supe controlarme...
-Vaya...
-Creíamos que habías muerto.-Comentó el espadachín.
-Parecía un chico muy majo. ¿Por cierto, dónde está?
-Ni lo se, ni me importa. Él y los otros dos han desaparecido con la explosión. –Contestó indiferente la pelirroja.
-Al parecer hemos ido a parar a alguna de las islas que hay entre el reino de Dils, que es de donde salimos, y Auster.-Explicó Zelgadiss- Pero quien sabe a cual.
La princesa se puso en pie y una vez se hubo sacudido la arena de encima dijo:
-Aún es de noche... Deberíamos acampar aquí y partir mañana.
Todos asintieron y antes de que se dispusieran a preparar el campamento cerca de la vegetación, Zelgadiss se acercó a la princesa y con la mano posada sobre el hombro de la joven inquirió:
-¿Seguro que estás bien?
-Jeje.. Sí. No te preocupes. –Contestó con un leve rubor en sus mejillas.
Zelgadiss asintió y caminó hacia el resto de sus compañeros.
Al día siguiente Gourry apareció en el campamento con unos cocos y algunas otras frutas para el desayuno. Pero no solo con eso:
-Gourry... ¿Qué llevas puesto?
Lina observó que estaba semi-desnudo y llevaba unas ojas de palmera atadas a la cintura:
-Ah, ¿Esto? Pensé que si veíamos a un aborigen si me viera con esto pensaría que somos de aquí y no nos haría nada. Parece una faldita tropical ¿Verdad?
Comentó antes de empezar a bailar el “hula-hula”. Lina se acercó a él con una gota de sudor recorriendo su frente y le arreó tal golpe que tanto la falda como las frutas se le calleron al suelo. Ameria y Zelgadiss se acercaron a ellos en aquel momento y la princesa al ver desnudo a Gourry se escandalizó:
-¡Ah! ¡Gourry, tápate!
Gourry se levantó rápidamente y se puso sus ropas algo avergonzado:
-Eres cruel, Lina.
Esta volteó a verle con una mirada asesina impregnada en sus ojos. Zelgadiss, viendo que la situación se iba complicando, decidió que era hora de intervenir:
-Lina. Hemos mirado toda la isla, no es muy grande y... está desierta.
-Es cierto –Siguió la princesa- lo único que hemos encontrado es una cascada y algunos flamingos.
-¿Una... cascada, dices? –Preguntó Lina mientras sus ojos comenzaron a llenarse de alegría- ¡Vamos a bañarnos!¡ Si no puedo tener mis vacaciones en Auster, las tendré aquí!
La joven echó a correr llevando a su rubio compañero en volandas mientras que la quimera y la princesa decidieron ir tras ellos en vistas de que no había nada más que hacer.
Más adelante Lina comenzó a quitarse la ropa entre unos arbustos. Ameria, que la estaba acompañando, hizo lo mismo. Frente a ellas una hermosa cascada , no muy grande, dejaba caer sus preciosas aguas rociando las plantas de su entorno con un brillo especial.
Momentos después ambas salieron de su escondrijo, cada una vestida con su bikini correspondiente. Lina llevaba un conjunto blanco cuya parte superior dejaba ver un pequeño lazo en el centro. Ameria por el contrario lucía un bikini azul con pequeños dibujitos de flores blancas inpregnadas en él. Sus dos compañeros se quedaron atónitos mirándolas. Zel a Ameria y Gourry a Lina.
-¿¡Queréis dejar de mirarnos de esa manera?!-Preguntó Lina disgustada.- Ameria, ¿Te importa darme loción hidratante? –Inquirió ya más calmada.
-¿Y de dónde quieres que la saque?
En ese momento la pelirroja sacó un botecito de crema hidratante de entre sus ropas. Ameria, completamente estupefacta, preguntó:
-¿Siempre llevas un bote a mano?
-En realidad no. –Explicó la joven con una pequeña gota de sudor en la frente- Lo que ocurre es que con todas las prisas de irnos de vacaciones tuve que comprarlo justo antes de embarcar y... lo metí entre mis ropas.
Mientras la princesa aceptaba el bote giró la cabeza a mirar a sus masculinos compañeros que se encontraban charlando. Gourry llevaba un bañador azul de pata mientras que Zel seguía vestido con sus ropas de siempre.
-Zel –Sonrió la joven- ¿Es que no piensas cambiarte?
El muchacho se sonrojó.
-No pienses que vaya a cambiarme delante de todos.
-Pero si solo estamos nosotros.
-Es cierto.-Animó el rubio espadachín- Vamos, Zel. ¡Estamos de vacaciones!
Zel dudo por unos instantes algo incómodo:
-Es que... ¡No tengo bañador! –Contestó al fin mientras asentía con la cabeza- Eso es.
-Ya lo se Zel, por eso te compré uno. –Contestó Gourry alegremente.
-¡Ameria!¿¡Qué pasa con la crema?! –Gritó Lina ya tumbada boca abajo en la hierba.
-¡Voy!
Mientras tanto, Gourry empujó a Zelgadiss a los arbustos más cercanos.
Momentos después, Ameria se econtraba dándole crema a Lina felizmente mientras cantaba “Tú me das cremita, yo te doy cremita... Aprieta bien el tubo, que sale muy fresquita... Tú me das cremita...”
-Ameria... Qué clase de canción es esa.
-¿Eh?¿Esa?¡Ah! No lo se... jeje, creo que la oí en el puerto y ha debido de quedarse grabada en mi cabeza, jaja.
En ese momento Zel salió algo avergonzado:
-¡Vamos, Zel, relájate! No tienes nada de qué avergonzarte.
-¡Gourry, cállate! –Ordenó claramente molesto.
Ameria en cuanto lo vió se quedo mirándole fíjamente. Todos sus músculos, cubiertos por una piel azulada y firme, lucían bien definidos y trabajados, aunque no demasiado, cosa que la joven agradeció. Llevaba puesto un bañador púrpura pegado a la pata, con dos franjas azul cielo a los lados. Zelgadiss se percató de su mirada y después de ruborizarse ligeramente comentó molesto:
-Me alegra que encuentres tan fascinante mi cuerpo.
-¿Eh? –La joven salió de su trance y se sonrojó notablemente al darse cuenta de que se había quedando mirándole fijamente- Yo.. yo-no-no quería... –Apartó la vista y se concentró en su tarea de esparcir la crema.
Lina suspiró algo exasperada. Justo entonces varios flamingos llegaron volando a aquel lugar atrayendo repentinamente la atención de los cuatro habitantes:
-¡Vaya!¡Qué bonitos! –Exclamó Ameria- ¡Y qué de ellos! A ver... 1...2...3... ......... 20. ¡Veinte! ¡Veinte flamingos rosados! Lina, ¿No te parecen preciosos?
-...Bueno...
-¡Bueno! Yo voy a darme un baño –Anunció el espadachín mientras Lina también se ponía en pie dispuesta a acompañarle.
-¡Yo voy luego! –Exclamó la princesa mientras Zelgadiss se sentaba a su lado- Oye, Zel.
-Dime.
-¿Te importaría extenderme la crema por la espalda? –Inquirió sonriente con el bote en la mano.
La quimera lo cogió y con un leve rubor comenzó a expandir la loción sobre la calida y suave piel de la joven.
Mientras Zelgadiss intentaba por todos los medios calmarse y aparentar que la situación no le afectaba, Lina alzó el pie dispuesta a meterse en el agua cuando un flamingo pasó a gran velocidad frente a ella y se lo impidió, tirándola al suelo.
-¡Pero qué...!
En ese momento se dio cuenta de que el pájaro, nada más posarse en el agua, se volvió azul.
-...Vaya... qué extraño.
Justo entonces otro flamingo se posó al lado de su amigo, y a este se le calleron todas las plumas. Lina gritó atrayendo la atención de Zel y Ameria, y las pobres aves al darse cuenta de lo que había ocurrido salieron volando tan rápido como pudieron. Justo entonces Gourry saltó de un árbol cercano:
-¡Apartaos que voy!
¡¡¡SPLASH!!!
-¡¡¡NO!!! –Gritaron todos a la vez.
Gourry de pronto asomó su cabeza por el agua y se puso de pie, acercándose a la orilla, completamente serio. Cuando llegó a tierra seca se sacudió como un animal y de pronto, ante la mirada atónita de sus compañeros, se puso en cuclillas con los codos recogidos como las aves y comenzó a intentar picotear el suelo tras un “¡¡¡KIKIRIKI!!!”. A todos les corrió una gota de sudor por la frente.
Lina, después de haber perdido completamente la paciencia, se acercó a él con la vena de la frente inchada y le arreó un golpe en la cabeza:
-¡Deja de hacer el idiota!
Ante la sorpresa de todos Gourry se recuperó.
-¿Hmm?¿Qué me ha ocurrido?
-¡Se acabó! Me largo de aquí. –Anunció la pelirroja.
-Es muy fácil decirlo. –Murmuró la princesa.
Lina tan solo le dirijió una mirada asesina que claramente decía “O te callas, o te lanzo un “Doragon Slave””.
Tras aquella decepción, los cuatro náufragos decidieron volver a la playa. Una vez en la costa:
-Lina, deberíamos construír un refugio. Al menos que nos sirva de covijo hasta que encontremos la manera de volver.
La joven no se movió, la oscuridad tapaba sus ojos y el joven hechicero comenzó a percibir unas ondas poco amistosas.
-Zel –Susurró Ameria, quien estaba a su lado- yo no le comentaría nada...
Lina comenzó a arder de furia y finalmente dijo:
-¡¡Pienso tener mis vacaciones!! ¡Y pienso salir de esta maldita isla, cueste lo que cueste!
Sus tres compañeros retrocedieron varios metros asustados.
-...Y eso que solo llevamos aquí un día... –Susurró la joven princesa.
-¡¡Gourry!!¡Recoge la leña necesaria para construir un refugio decente, usa tu espada de luz!
-¿¡Qué?! ¿Por qué solo yo? No seas malita anda...
-¡¡¡Que lo hagas!!! –El joven obedeció en el acto y sacó su espada mientras se adentraba en la vegetación.- ¡Zel!¡Ameria! ¡Vosotros encargaros de hacer los planos! ¡Yo sobrevolaré la isla y conseguiré alimento suficiente para todos!
-¡A la orden! –Contestaron intimidados.
Ya había pasado el día, tras el incidente de aquella mañana no habían vuelto a ver a Lina, tan solo los montones de comida que iba dejando (cocos, piñas, plátanos, algún jabalí). Ameria se encargaba de hacer la comida, mientras que de vez en cuando ayudaba a Zelgadiss y a Gourry a construír la cabaña, entre los árboles, oculta entre la vegetación. No era muy grande, pero tampoco pequeña, constaba de una sola habitación, pero amplia, y les serviría para protegerles de la lluvia. De pronto, Lina apareció bajo la luz de la luna:
-¿Qué tal va eso, chicos? –Preguntó Lina más calmada tras haber depositado el último montón de comida.
-....Bien.... –Contestaron unos exhaustos Zel, Gourry y Ameria, quienes por orden de ella no habían parado en todo el día.
-Podrías habernos echado una mano... –Comentó la princesa.
-¡¡Tú a callar!! He podido ver que se acerca una tormenta. ¿Está ya terminada la casa?
Todos asintieron.
-Bien. Entonces entremos y disfrutemos de una buena cena –Sonrió oliendo la comida que la joven princesa había preparado- Mañana construiremos una barca y con unos pocos “Bomb Di Wind” seguro que llegamos a algún lugar en un periquete.
-He hecho algunos cálculos con mi brújula –Dijo Zelgadiss mientras se sentaba en la cabaña y comenzaba a comer algunas frutas. El resto le siguió he hizo lo mismo mientras las primeras gotas comenzaban a caer en el exterior.- Si no me equivoco estamos al sur del puerto de Dils, a unos dos días de distancia en barco y a buena marcha.
-Me pregunto cómo hemos podido llegar hasta aquí tan rápido. –Comentó la princesa.
-Seguramente fuimos cogidos por alguna corriente marina- Contestó Zel mientras le acercaba un muslo de jabalí a la joven.
Momentos después el viento comenzó a soplar algo más fuerte, haciendo así que la princesa se estremeciera y se acercara cada vez más a su petreo compañero. De pronto una luz cegó la estancia y sonó un tremendo estruendo que hizo que todos botasen de su sitio.
-Menudo trueno. –Dijo Gourry.- Bueeeeno, yo voy a dormir. –Anunció mientras que se tumbó y quedó dormido al instante.
-No tiene remedio –Dijo la pelirroja hechicera.- Bueno, habrá que descansar un poquito mañana nos espera un duro día. Habrá que trazar los planos de una barca, y mirar a ver con qué podemos hacer las velas.
-No creo que haya que montar guardia. Estamos solos. –Dijo la quimera.
-Tienes razón. Buenas noches. –Lina se tumbó al lado del espadachín e intentó conciliar el sueño.
Mientras tanto Ameria no dejaba de pegar respingos por cada relámpago, trueno y golpe de viento que recibía la caseta. Zelgadiss la observó:
-¿Estás bien?
-Eh.. Sí sí... jejeje. –Contestó nerviosa.
-No te preocupes, dentro de poco saldremos de aquí. Probablemente pasado mañana.
Ameria le sonrió aún nerviosa.
-Bueno. Creo que yo también dormiré algo. Hasta mañana.
El muchacho se tumbó en el suelo y se protegió del frío y de la humedad con su capa mientras que Ameria con una mirada asustada se tumbó a su lado, muy cerca, temblando.
Pasó una hora y Lina y Gourry dormían plácidamente a pata suelta y roncando notablemente. Sin embargo Zelgadiss no podía dormir, notaba a su joven compañera inquieta, prácticamente agarrada a su espalda, de modo que se dio la vuelta y le miró a la cara.
-Ameria.
Esta abrió los ojos. Al ver a su compañero tan cerca se sonrojó un poco.
-No sabía que tuvieras miedo de las tormentas.
-¿Eh? No. Es que... En Seyruun no suele haber tormentas tan fuertes y el viento siempre me ha asustado un poco... Y.. además... Papá siempre me abrazaba hasta que me quedaba dormirda. –Explicó.
Zelgadiss se sonrojó:
-Bueno.. yo.. si quieres.. si te vas a quedar más tranquila puedo... a..¿brazarte?
A Ameria se le llenaron los ojos de lágrimas de emoción mientras con una sonrisa dulce se acercó a él. El joven observó en seguida si alguno de sus compañeros estaba mirando. Al ver que no, se relajó ligeramente y envolvió a la princesa entre sus brazos, con el rostro enrojecido.
-Buenas noches, Zel. –Susurró mientras comenzaba a relajarse y a quedarse dormida.
-B-buenas noches.
La noche pasó sin ningún incidente. Zelgadiss logró ser el primero en despertarse y pudo alejarse de la princesa antes de que nadie se diera cuenta de lo ocurrido la pasada noche. La tormenta ya había cesado, y lo único que quedaba de ella eran unas cuantas nubes grises que poco a poco se iban disipando.
Dos horas después de salir el sol, y de que la quimera se hubiese levantado, se depertó el resto del grupo. El desayuno fue como siempre, Lina y Gourry peleaban por los alimentos y Zel y Ameria comieron silenciosamente sin comentar nada de lo ocurrido horas antes.
-¡Bien! –Dijo Lina tras terminar su comida, la cual tenía algo de arena que aquella noche había arrastrado el viento, pero que no le importó- Creo que deberíamos comenzar a construir los planos de la barca que nos sacará de aquí de una maldita vez.
-Tienes razón. –Asintió el joven muchacho pétreo- He pensado que las velas podríamos hacerlas con las pieles de los jabalies que trajiste.
-De acuerdo. Tú y Gourry os encargaréis de eso.
-Tendrás cara. –Comentó disgustado.
Lina ignoró su contestación.
-Yo y Ameria haremos los planos. Cuando acabéis con eso empezaremos a construirla. –Sonrió.
Todos suspiraron con resignación sabiendo que no tenían elección. De todos modos con la ayuda de los hechizos acabarían en un periquete, así que en seguida se pusieron manos a la obra.
Momentos después Lina se acercó a Ameria, la cual estaba trazando los planos de la parte posterior de la barca:
-Ameria. ¿Ocurre algo? Estás muy seria.
-¿En serio? –Dijo mientras observaba las lineas que su compañera dibujaba- Bueno, estaba pensando en mi cumpleaños.
-Es cierto. No me acordaba. ¿Cuando es? –Preguntó curiosa.
-Mañana –Sonrió la joven.
-Vaya. Ya te felicitaré.
-¡Gracias!
-Aunque no puedes quejarte, en tu reino todo el mundo se acuerda.
Ameria se puso algo seria.
-Pero no es lo mismo. Yo quiero que él se acuerde.
Lina suspiró:
-Ay, vale, vale.
Mientras tanto los chicos intentaban aguantar el olor a muerto de los jabalies a la vez que iban despellejándolos:
-Gourry, tienes que empezar a abrir desde aquí. –Señaló Zelgadiss.
-¿Dónde has aprendido a hacer esto?
-No quieres saberlo. Créeme.
-Por cierto, creo recordar que hace poco Lina comentó algo acerca del cumpleaños de Ameria. –Comentó el espadachín tras uno de sus pocos momentos de lucidez mientras terminaba de quitarle la piel al animal que tenía entre las manos.
-Sí. Si no me equivoco es mañana.
-¿Vas a regalarle algo?
-¿Para qué? Este es el último jabalí.
-No se. –Gourry se secó el sudor de la frente- Supongo que la hará ilusión.
Zelgadiss la miró por un momento.
-19 años ya.-Comentó.
Gourry también la miró. La joven sacerdotisa sonreía mientras hablaba alegremente con su compañera al lado de una pequeña palmera..
-Sí... Ha madurado mucho.
-...Sí... –La quimera sonrió con una mirada tierna- Pero sigue siendo la misma Ameria de siempre.
Al final del día la barca ya estaba apunto. Constaba de dos velas, una principal y otra más pequeña. Ameria y Lina se habían dedicado a coser las pieles después de lavarlas y tenerlas todo el día al sol. Aunque muy a su pesar, también acabaron con algunas incisiones en sus dedos.
Tras una plácida cena con algunos “¡¡Gourry aparta de ahí!!” y suspiros de exasperación de la quimera, se tumbaron en la cabaña para descansar después del duro día. Ameria, antes de cerrar los ojos suspiró y pensó “Ya es media noche. No creo que se acuerde. Después de todo ¿Por qué habría de hacerlo? Aunque... ayer fue tan dulce...” sonrió antes de quedarse dormida.
Al día siguiente, tras el desayuno, colocaron la barca en el agua.
-Bueno, al menos flota. –Comentó Zelgadiss.
-¿Pues a qué esperamos? ¡En marcha! –Dijo la pelirroja hechicera justo antes de subirse a la barca junto con su rubio amigo.
-¡Sí! ¡Vamos allá!
Zelgadiss y Ameria dieron una última mirada a la isla antes de cargar los alimentos sobrantes que les servirían como sustento en su viaje.
-Bien. ¡En marcha! –Comentó la princesa emocionada.
La quimera se sentó en la parte de atrás, en una zona segura por si había algún golpe de viento que le hiciese caer, y rezó para que no hubiera ninguna tormenta durante su viaje. La pricesa se sentó a su lado, en el borde, sonriendo y observando el paisaje de la sila de la que se alejaban mientras Lina aumentaba la velocidad con unos cuantos “¡¡Bomb Di Wind!!”. Gourry simplemente se tumbó e intentó echar una siesta.
Minutos más tarde el barco ya había cogido una buena marcha y la joven hechicera pudo sentarse a descansar mientras jadeaba.
-Bien. Veamos a ver a dónde nos lleva. –Comento tras haberse recuperado.
Poco más tarde, la joven pelirroja se tumbó al lado del espadachín, como pudo ya que el espacio no era demasiado generoso. El árbol que habían elegido para construirlo era el más ancho de todos los de la isla, pero tampoco demasiado.
Zelgadiss observó cómo en la pequeña isla, en la que momentos antes habían estado, algunos flamingos echaban a volar, y el sol del mediodía hacía de ella una preciosa estampa, lo cual le recordó algo. Se acercó a la princesa, se sentó a su lado, acercó su rostro y con una mano posada en el hombro de la joven (gesto que comenzaba a repetirse últimamente) dijo:
-Por cierto, Ameria. Feliz cumpleaños.
FIN
|
Para votar por tu historia favorita, envía un mail con el subject "VOTACIÓN" a karoru@tokyo.com, con copia a karoru_chan@hotmail.com (por seguridad), dando el nombre de la historia escogida, su autor y tus comentarios si los tienes ^^. |