COMPROMETIDOS

 

 por Amber y Silver Lady

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**Respuesta al reto de diciembre de 2003Comprometidos”, de El Altar de Zeros.

= Prohibida su publicación en cualquier otra página = 

 

 

-         ¿Falta mucho para llegar, Linita? ¡Estoy que me muero de hambre!

-         Ya te lo he dicho, Cerebro de Medusa… No estamos muy lejos de Zefilia, pero aún nos quedan unos minutos antes de llegar a las puertas de la ciudad…

 

Lina y Gaudy recorrían en ese momento el camino que les llevaría a la ciudad natal de la primera, Zefilia, ciudad famosa por sus viñas, de las que se extrae el mejor vino de este y el otro lado de la barrera. Tras su última aventura, ambos habían decidido ir allí aprovechando que ya había llegado la época de la vendimia…

 

Aunque en realidad, el verdadero motivo de la visita era conseguir algo de dinero extra y víveres para sus viajes…

 

Ya habían atravesado las puertas de la ciudad de Zefilia y Gaudy contemplaba con curiosidad las gentes que iban y venían por las calles, llevando guirnaldas, flores, farolillos y demás adornos. Todos parecían estar verdaderamente atareados.

 

-         Ey, Lina. – le llamó la atención el espadachín - ¿A qué vienen esos preparativos? ¿Es que hay un festival o algo así?

-         ¡Pues sí! – respondió Lina con orgullo – Estos preparativos son para el festival de la vendimia…

-         ¿Vendimia? – preguntó Gaudy algo confundido - ¿Y qué es eso, un plato de comida?

-         Ay… - suspiró la hechicera sudando de vergüenza ajena – No, idiota, ahora te explico: La vendimia es el momento en que se recogen las uvas maduras de los viñedos para hacer el vino. ¡Mira! – dijo señalando unas cubas de madera enromes que también estaban siendo adornados para la ocasión - ¿Ves eso? Ahí se ponen todas las uvas y las chicas del pueblo las aplastan con los pies para extraer el zumo de uva, que luego se guarda en toneles y se deja fermentar en cámaras cerradas. ¡Así es como se hace el vino de Zefilia!

-         Ah… - murmuró Gaudy y luego preguntó: – ¿Tú has aplastado uvas alguna vez?

-         Por desgracia sí… Mis padres me obligaban a ir todos los años… - dijo la pelirroja con una gota de sudor – Lo más vergonzoso era que siempre me tenía que poner ese ridículo vestidito amarillo… Mira, mejor no me lo recuerdes ¿vale?

-         Vale… Oye, Lina – volvió a preguntar el rubio - ¿Se hacen más cosas aparte de aplastar uvas?

-         ¡Muy buena pregunta, Gaudy! – sonrió ella – Pues sí, por las noches, durante los siguientes tres días, se organizan bailes, concursos… ¡Y ponen puestos de comida!

-         ¿En serio? – exclamó él ilusionado - ¡Genial! ¡Entonces podremos ponernos las botas!

-         Sí, pero primero hay que pasar por casa y coger el dinero…sin que Luna se entere, claro…

 

Al recordar el rostro sádico de su hermana, a Lina se le puso la cara totalmente azul.

 

-         Pero, Lina… ¿Porqué le tienes tanto miedo a tu hermana? – le preguntó Gaudy al ver su reacción.

-         ¡¡¿Pe-pero qué dices?!! – exclamó Lina tratando de disimular - ¡¡Yo no le tengo miedo a mi hermana!!

-         Pero cuando Filia te dio su carta, te pusiste pálida y te enterraste en una pirámide… - señaló el espadachín.

 

La hechicera le hubiera golpeado ahí mismo hasta dejarlo como un trapito usado, pero entonces apareció alguien que la reconoció…

 

-         ¿Lina? ¿Lina Inverse? ¿Eres tú de verdad?

-         ¿Uh? – Lina se giró hacia la voz - ¿Connie?

 

Connie era una chica de la misma edad de Lina, ligeramente más alta, de pelo rubio ceniza rizado y corto, ojos morados y un poco más voluptuosa que la hechicera. Llevaba un vestido de falda corta y ajustada, de color verde oscuro y con las mangas largas. Debajo llevaba unos pantalones lilas algo acampanados que le llegaban hasta poco más allá de las rodillas, con botas cortas de cuero marrón y un chaleco del mismo color que los pantalones.

 

Connie y Lina había sido amigas desde la infancia. De echo, Connie había sido la mejor amiga de Lina antes de que ella se marchara de Zefilia.

 

-         ¡Lina! – exclamó Connie más contenta que unas castañuelas - ¡Es increíble, cómo has cambiado! ¡Casi no te he reconocido!

-         ¡Ah, jajaja, vaya Connie qué sorpresa más grande! – dijo Lina riendo nerviosa. No es que no se alegrara de ver a Connie, pero lo último que quería era encontrarse a alguien que la conociera y pudiera dar a su hermana la noticia de su regreso…

-         ¡Y tanto! – volvió a exclamar Connie - ¡Si no nos veíamos desde que pillaste esa rabieta y te cargaste medio pueblo, ya sabes, por lo del título que te dieron los de la Asociación Oficial de Hechiceros al graduarte!

-         ¿Y qué título le dieron? – preguntó Gaudy con curiosidad.

 

De inmediato, Lina se puso a hacerle señas a Connie para que se callara, pero la chica no pareció captar el mensaje.

 

-         Pues…jijiji… - rió por lo bajo – “Lina, la Rosa”*

-         ¿Rosa? ¡Pues no te va nada, Lina! – comentó Gaudy – El rosa es para chicas delicadas y tú eres más basta que unas bragas de esparto…

 

Listo. Lina ya había perdido la paciencia.

 

Y el pobre Gaudy recibió tal guantazo que dio a parar con todos sus huesos al suelo, mientras Connie trataba a duras penas de contener la risa, debida al comentario del espadachín.

 

-         ¡Vamos, vamos, Lina, no te pongas así! – trató de tranquilizarla su amiga - Además, debes reconocer que tu novio tiene parte de razón…

-         ¡SÍ, PUES LE VOY A METER LA RAZÓN POR EL…! ¡¡Un momento, Connie, Gaudy no es mi novio!! – exclamó la hechicera más colorada que un tomate.

-         Jijiji, sí, claro… - Connie obviamente no la creía – En fin, tengo un poco de prisa, Lina, me ha alegrado verte de nuevo… ¿Te quedarás para el festival?

-         Um… tal vez… - disimuló Lina mirando para otro lado.

-         Bueno, si acaso ya nos veremos por ahí. ¡Hasta otra, Lina! – se despidió Connie empezando a alejarse, hasta que recordó algo, se detuvo de golpe y se dio la vuelta - ¡Ah! Una cosa, Lina: Luna está trabajando en la taberna, así que ya lo sabes, procura no cruzarte con ella ¿vale?

-         Va-vale… Gra-gracias, Connie… - tartamudeó la pobre Lina cagadita de miedo - ¡Hasta luego!

 

Y diciendo esto, se alejó corriendo arrastrando al pobre Gaudy.

 

-         ¡Ey, Lina! ¡Ay! ¡Uy! – gritaba el espadachín desesperado, mientras su cabeza chocaba con todos los adoquines sueltos de la calle - ¿¿Adónde me llevas?? ¡Auch!

-         ¡A casa! – le respondió Lina sin detenerse - ¡hay que aprovechar ahora que Luna no está!

 

***

 

La puerta de la humilde casa de los Inverse se abrió con lentitud, emitiendo un chirrido estridente a causa de los goznes medio oxidados. Lina asomó su cabeza con desconfianza por el pequeño hueco que había abierto, mirando a todos lados. Estaba bastante oscuro, pero no parecía que hubiera nadie en la casa.

 

Gaudy la observaba entre curioso y extrañado.

 

-         ¿Quieres que te acompañe, Linita? – le preguntó.

-         Ni hablar, que luego tropezarás con algún mueble y entonces todo el mundo se enterará de que estamos aquí…. – negó la hechicera.

-         ¡Pero es que tengo mucha hambre, Linita! – protestó lloriqueando el rubio.

-         ¡¡SSSST!! – le chistó la pelirroja poniendo un dedo en sus labios – Ya comerás cuando compruebe si hay alguien en la casa… ¡Hasta entonces, calladito y no protestes! ¿Entendido?

 

Gaudy, para no complicar más las cosas, afirmó con la cabeza y Lina finalmente se adentró en la casa, procurando no hacer el más mínimo ruido. Invocó una pequeña esfera de luz para poder guiarse en la oscuridad de la casa, buscando la caja fuerte que sus padres guardaban en algún lugar del piso inferior…

 

De pronto, una bola de fuego aterrizó a apenas unos cuantos centímetros de ella, provocando una explosión que movió las viejas vigas de la casa. Sorprendida y enfadada por ese ataque por las espalda, se dio la vuelta dirigiendo el lighting hacia donde provenía el hechizo:

 

-         Eh, ¿quién ha sido el imbécil que…?

 

Su rostro se tornó blanco cuando la esfera iluminó una cara familiar enmarcada por unos cabellos violetas.

 

-         Vaya, Lina, así que has regresado…

 

La pelirroja se cayo hacia atrás de la impresión, tropezando con una silla que había en la pequeña sala. Cuando consiguió levantarse (con las piernas temblando), ni pudo hacer más que tartamudear:

 

-         Lu-luna… ¿n-no estabas e-en el b-bar?

-         He venido a buscar una cosa y, mira por donde, te encuentro a ti entrando a hurtadillas en tu propia casa  como una vulgar ladrona… ¿es que no querías encontrarte conmigo después de tanto tiempo, hermanita?- dijo en tono peligroso, acercando su rostro al de Lina mientras afilaba un cuchillo de cocina.- ¿por qué no me avisaste de que ibas a venir?

 

Lina pensó rápidamente, intimidada por el ruido del cuchillo y la mirada de su hermana mayor.

 

-         P-pues verás… yo he llegado justamente hoy… quería darte una sorpresa…

-         A mí no me engañas, Lina Inverse: eres mi hermana, llevas mi sangre, te conozco desde hace 18 años y sé cómo piensas, y sé que me estás mintiendo y que no pensabas visitarnos… - interrumpió bruscamente Luna de malos modos - Medio pueblo ya te había visto por los alrededores, intentado pasar desapercibida.

 

Luna conjuró una esfera luminosa mucha más grande y brillante que la de Lina, iluminado la casa de la familia Inverse. La famosa hechicera no habría sabido decir cómo era más imponente: si a oscuras apenas iluminada o mostrada en todo su esplendor, con un rostro que no auguraban nada bueno.

 

-         Han pasado años… muchos años… y no has hecho más que mancillar el nombre de los Inverse…- a cada frase Luna subía el tono de voz.- Te hemos dado la oportunidad de aprender magia ¿y todo para qué?

 

La caballero de Ceipheid cogió a sus hermana por la camisa, haciendo que el rostro de Lina ya se luciera de color azul por el miedo:

 

-         ¡¡Para que, mientras tu familia se mata a trabajar, tu estés asaltando bandidos, cazando dragones y destruyendo todo pueblo por el que pasas!!! ¿¡¡Crees que no lo sé!!?

-         ¡¡¡Lunaoyequepodemosnegociarlo!!!- exclamó Lina tan rápido que casi ni se la entendió, pero Luna ya no atendía a razones.

-         ¿¡Negociarlo!? ¿¡Pretendes hasta sobornar s tu propia hermana!? ¿¡Acaso has caído tan bajo!?- dicho esto, empezó a ahogarla- ¡¡¡Eres la vergüenza de la familia!!! ¡No te mereces todo lo q-…!

-         Perdone ¿puede decirme dónde se encuentra la cocina?

 

Luna Inverse soltó el cuello de sus hermana para mirar sorprendida a un caballero rubio, de ojos azules, alto y bien fornido. Mientras señalaba aun pasillo y murmuraba “Al fondo, a la derecha”, Gaudy entro como Pedro por su casa, tranquilísimo, silbando y todo, mientras miraba distraído el resto del hogar Inverse. Cuando se oyó algo así como “¡Qué bien, jamón!” y los característicos sonidos de alguien que come como un cerdo, la hermana de Lina la miró con desconfianza:

 

-         Quién es ese. Exijo una respuesta.

-         Ah, puesssss… es Gaudy, un compañero de hace años… - Luna emitió un gruñido - T-t-te juro que le dije que se quedara en la puerta…

-         ¿Vives con un hombre desde hace años, y me dices que sólo es tu compañero?- preguntó Luna con la paciencia al límite.

-         No, no, bueno sí, bueno, no, lo que quiero decir es que… eh, somos novios, si eso o((^^))oU, pero como no estábamos comprometidos, pues clero, “no es oficial” ¿lo entiendes?

 

Para sorpresa de Lina, su hermana la soltó repentinamente, y la abrazó tan fuerte que casi la ahoga –de nuevo ¬¬U-

 

-         Oh, Lina, qué alegría… mi hermanita… no me lo puedo creer… bueno, tú y yo hablaremos más tarde - añadió cediendo sus abrazo - Antes tengo que comprobar algo…

 

Seguidamente el caballero de Ceipheid se dirigió a la cocina, donde el glotón de Gaudy ya casi se había ventilado el jamón él solito. Ella carraspeó, llamando la atención del espadachín, quien levantó la mirada sorprendido.

 

-         Levántate. – le ordenó Luna.

 

Gaudy  no entendía nada de lo que pasaba, pero aún así se levantó; acostumbrado como estaba a obedecer las órdenes que le daba la menor da las Inverse, no le resultaba difícil, obedecer también a la mayor.

 

-         Tengo que hacerte un par de preguntas. – continuó ella.

-         ¿Uh? ¿A mí? – preguntó el espadachín aún más confundido.

-         Sí, a ti… - confirmó Luna y a continuación, sacó un bloc de notas y empezó a bombardearle con preguntas: - ¿Cómo te llamas? ¿Qué edad tienes? ¿En qué trabajas? ¿Cuánto ganas al mes? ¿Vives solo o con tus padres? ¿Cuáles son tus hobbys? ¿Tienes algún vicio? ¿Bebes, fumas, te drogas? ¿Si tuvieras un hijo con Lina, cómo le llamarías?…

-         Euh… yo… - el pobre Gaudy trató de responder a las preguntas tan deprisa como podía – Me-me llamo Gaudy, tengo 23 años y… y… ¡¡Son demasiadas preguntas!! ((_T)

-         Esteeee… Perdónale, Luna… - intervino Lina poniéndose entre su hermana y su compañero – Es que… bueno, digamos que Gaudy es un poco… “denso”, no sé si me entiendes, jeje… ^_^U

 

Por un momento Luna agachó la mirada y apretó los puños, como si estuviera conteniendo su ira. Cuando Lina ya empezaba a temerse lo peor, Luna súbitamente la abrazó con más fuerza aún que antes, llorando cataratas de lágrimas de felicidad.

 

-         ¡Ay, hermanita, has encontrado al hombre perfecto! – le dijo - ¡Guapo, fuerte, y encima tonto del bote!

-         ¿Y eso es una ventaja? ¬¬U – preguntó Lina con sarcasmo.

-         ¡Pues claro: así no podrá pisotearte! ^_^ - exclamó su hermana super contenta - Tenemos que aprovechar la fiesta para anunciar que has vuelto… ¡Papá y mamá se van a emocionar  cuando sepan que has regresado, y encima con compañía!

 

Lina suspiró aliviada cuando sus hermana se fue con una sonrisa en el rostro, aunque algo le decía que no todo saldría bien…

 

***

 

Gaudy sencillamente no se lo podía creer. Ante él estaba el mayor festín del mundo, compuesto por los platos con la pinta más apetitosa que había visto nunca. Realmente la hermana de Lina era una gran cocinera, y se preguntó porque ésta tendría tanto miedo a Luna.

Suavemente, alargó la mano para coger alguna de aquellas tentadoras exquisiteces, pero alguien le cogió por detrás del cuello:

 

-         ¡¡Te he dicho por milésima vez que no cojas nada, cerebro de medusa!!- exclamó Lina con cara de ogro y una gran vena roja en la frente.

-         Pero, Lina… tengo hambre…

-         ¡Lina, como se te quemen las verduras, no respondo de mis actos…! - advirtió Luna mientras preparaba una olorosa salsa para la carne. Inmediatamente, sus hermana la obedeció, no sin antes darle un golpe a su “novio” como aviso. - Y tú  – dijo Luna mirando fijamente a Gaudy .- deja de hacer el vago y ayúdanos¿ quieres?

-         No es culpa mía, no puedo hacer nada con el estómago vacío…- se quejó el espadachín mirando a Luna con ojos de carnero degollado.

 

Harta su actitud, Luna dejó de prestar atención a lo que estaba haciendo y, mientras afiliaba amenazadoramente su cuchillo, le advirtió:

 

-         Escúchame bien: si no trabajas, no comes ¿entendido?- preguntó con un brillo peligroso en los ojos.

 

Antes de que Gaudy pudiera contestar, la puerta de la casa de los Inverse se abrió con un chirrido.

 

-         ¡Ah, deben ser papá y mamá!

-         ¿Dónde está?- preguntó una voz grave.

 

Dos figuras entraron en la cocina. La primera (a ala que seguramente pertenecía la voz grave) era un hombre de unos 45 años, corpulento, vestido con unas ropas humildes, de rostro angulado, con unos cabellos que  le llegaban por debajo de los hombros y una barba corta, de color violeta, al igual que sus ojos, que tenían una mirada cansada.

 

La segunda era una mujer de edad aproximada a la del hombre, y ropas del mismo estilo. Su cara era más bien redondeada, con unos ojos rojos bastante grandes y el pelo pelirrojo recogido en un moño bajo, con unos mechones sueltos aquí y allá. Sonrío cuando vio a la chica de pelo del mismo color que el suyo.

 

-         Lina…- conmovidas, las dos se abrazaron.- Connie nos dijo que estabas aquí… has crecido mucho desde que te fuiste…

-         Ya hemos oído lo que has hecho durante estos años… nos has preocupado, Lina - dijo el hombre serio.

-         Mamá… Papá...- murmuró Lina con los ojos emocionada, Aunque no quisiera admitirlo, en el fondo había echado de menos su hogar, después de estar tanto tiempo fuera de casa…

-         ¿Entonces estos son tus padres?- preguntó Gaudy acercándose a ellos sorprendido. Se fijó con más detalle en el padre de Lina - Caray, se parece mucho a Zeros.

-         ¿Quién es este? ¿Y quién es Zeros? - preguntó este extrañado.

-         Bueno…- intervino Luna sonriendo - …creo que tendrás que darles una explicación, Lina… no seas tímida… - añadió divertida.

-         Ah, pues… este es Gaudy Gabriev… mi compañero, esteeeee, digo novio. - dijo rápidamente Lina, recordando lo que le había dicho a su hermana, sonrojándose y rezando para que Gaudy no hiciera ninguna pregunta estúpida.

 

Y para su sorpresa, éste se limitó a mirarla confundido.

 

-         Vaya, no sé como has conseguido novio con esas tetas tan chicas – en ese momento, la madre carraspeó (nota: Lina heredó las tetas de su madre :P) y el hombre rápidamente rectificó - , pero bueno, supongo que es mi deber felicitarte, querida. - y añadió, estrechándole la mano a Gaudy - Soy Kerun Inverse…

-         Y yo Lena. Pareces un buen chico…- comentó la madre guiñándole el ojo.

-         ¿Usted se llama Lena? – preguntó Gaudy - Hum… eso suena muy parecido a Lina…

-         Es una tradición Inverse. – dijo Luna - Todos los que han nacido bajo este apellido deben tener un nombre parecido al de sus progenitores, como mínimo cambiándole una letra.

-         Pero lo malo de tener dos hijas es que adoptarán el apellido de sus maridos. - suspiró amargamente Kerun.- A no ser… que aceptes el nuestro, por mí no habría ningún problema. - dijo el padre sonriendo.

-         ¡¡Papá…!!- se quejó Lina enrojeciendo. Una cosa era fingir que Gaudy era sus novio, pero de allí a que sus padres ya hicieran planes como si estuvieran a punto de casarse…

-         Bueno, hijo…- empezó Lena cogiendo el brazo de Gaudy - Siéntate a comer con los Inverse y cuéntanos un poco sobre ti.

-         ¿Y podré comer todo lo que quiera? - preguntó éste ilusionado.

 

Una persona “normal” habría sudado irremediablemente de vergüenza ajena.

 

Pero dado el carácter de Lina y Luna, creo que habréis adivinado que los Inverse no era precisamente una familia “normal”, compuesta por personas “normales”…

 

-         ¡Pues claro!- exclamó alegremente la madre - Es más, te voy a preparar un postre para chuparse los dedos… Luna es buena aunque, y sé que no debería decirlo, no domina todos los campos de cocina…

-         ¡¡Mamá…!!- esta vez fue Luna la que enrojeció.

-         Ay, cariño, cómo eres, pero si es la verdad…

-         Siempre hacen lo mismo cada vez que hablamos de ellas. - comentó el padre.- Recuerdo una vez que…

 

Unos minutos después, estaban todos en la mesa. Pocas veces había habido  tanto revuelo en la casa de los Inverse. La señora Lena ofrecía de todo a Gaudy como si fuera su propio hijo, el señor Kerun contaba anécdotas del pueblo y de sus hijas, y ambos junto a la hermana de Lina la hacía ponerse de los más variopintos tonos de rojo, haciéndoles preguntas bastante comprometedoras…

 

-         ¿Mercenario, eh? – dijo Lena - Ay, Lina, te he dicho mil veces que nunca te vayas con un mercenario… son todos unos sinvergüenzas… ¿no ves a tu padre?

-         ¿Pero a que a las mujeres os gustan los sinvergüenzas, eh? – le rebatió Kerun - No niegues que no te separaste de mi lado desde que me conociste…

-         En aquella época no era conveniente estar sola; en realidad te seguí por tu espada…

-         ¿Cuál de las dos? ^_~

-         … ¬¬ Lo dicho…unos sinvergüenzas… pero aún estás a tiempo de cambiar de profesión, hijo ^^ - le dijo a Gaudy poniéndole más salchichas en el plato.

-         Gracias, pero me temo que me gusta demasiado… además, sino fuera mercenario no podría proteger a Lina en condiciones…- dijo con desparpajo, provocando que Lina casi se atragantara con el pavo.

-         Aaaaah, qué tierno… - comentó Lena - Ojalá te hubiera conocido 20 años antes… así no estaría casada con este viejo chocho…

-         Ojalá te hubiera conocido con 20 años más querida. - replicó Kerun.- Así jamás me habría casado contigo…

-         Ejem…- carraspeó Luna - Y decidme… ¿nunca habéis dormido juntos?

 

Se hizo un silencio tenso en la salita.

 

-         ¡¡Luna!! - la reprendió su madre.- Esas cosas no se preguntan… entre otras cosas porque seguro que no… ¿verdad…?- preguntó mirando a Lina con cara de “tú y yo tenemos que hablar”

-         P-pues claro que…

-         Alguna vez en la misma habitación ¿porqué? ¿Pasa algo?- interrogó Gaudy tragando la última salchicha.

 

Madre y padre se miraron unos instantes sin saber que decir, pero Luna volvió a intervenir:

 

-         Conociendo a Gaudy (y eso que sé de él desde esta mañana), os aseguro que si dice que durmieron en la misma habitación, se refería sólo a la habitación. - explicó riéndose de la cara escarlata de sus hermana.

-         Hum, bueno…- comentó el padre algo confundido, mirando a su esposa y a Luna, que sonrió - Oíd ¿qué tal si esta noche vamos la fiesta de la vendimia? Aún llegamos a tiempo para los juegos y los bailes…

-         Pero papá, ¿qué nos vamos a poner? No podemos ir con esto…- dijo Lina señalando sus ropas.

-         Tranquila, Lina-chan, yo te presto algo… - le dijo Luna - …y seguro que encontramos algo para Gaudy…

 

Lina miró primero sus padres y luego a su hermana, que seguía con aquella sonrisa extraña, y, aunque no estaba de humor para fiestas, decidió no quejarse.

Después de todo no iba a pasar nada…

 

 

***

 

-         ¡Maldita sea, Luna, porqué tengo que llevar éste estúpido vestido!? – preguntó Lina hecha una fiera mientras su hermana mayor trataba de embutirla en un vestido de tul rosa pálido con mucho vuelo.

-         esta noche es muy especial, Lina-chan. – respondió su hermana, que iba con un vestido más sobrio de un suave color violeta – Tienes que estar bien guapa para el festival. Y además… - dijo sonriendo con un deje de misterio - … tengo una sorpresa, para vosotros dos…

-         ¿Qué sorpresa? – preguntó la hechicera con desconfianza.

-         Hermana – respondió llevándose un dedo a los labios – eso es un secreto… ^_^

-         ¡¡¡¡Aaaaagh!!!! ¡¡No vuelvas a decir eso!! – exclamó Lina revolviéndose el pelo histérica.

-         ¿Porqué? ¿He dicho algo malo? – preguntó la Inverse mayor extrañada.

-         Eeeeh… no, no es eso – disimuló la otra – es que… digamos que lo que has dicho me ha hecho recordar a alguien que preferiría olvidar…

-         Ummm… ¿un antiguo amor, quizás? – preguntó Luna con picardía.

-         ¡¡LUNA!!… >_<

-         Vale, vale, no he dicho nada… - apaciguó el caballero de Ceipheid – Venga, vámonos ya que nos están esperando abajo…

 

Cuando Lina bajó las escaleras arrastrada por Luna, se encontró con un Gaudy vestido de gala con un elegante esmoquin azul marino con pajarita roja (que al parecer molestaba bastante al espadachín, pues se la aflojaba constantemente) La hechicera no pudo evitar quedarse boquiabierta ante aquella visión.

 

-         ¿Qué, Lina, verdad que está muy elegante? – le dijo su madre, que estaba al lado de Gaudy al igual que su padre – Pensé que sería una buena idea que usáramos el esmoquin que llevó tu padre en nuestra boda. Claro, como él ya no puede ponérselo porque ha echado tripilla… ¿Eh, cariño? – añadió con sorna.

-         Pfff… Para qué adelgazar – le espetó el padre en respuesta – si ni siquiera tú te cuidas, con lo chuchurría que estás, que además de pequeñas, tienes las tetas caídas…

 

¡TONK! Chichonazo al canto.

 

-         A veces me pregunto como este par pueden seguir aguantándose después de tanto tiempo… - murmuró Lina sudando de vergüenza ajena.

-         Oh, es que ellos tienen una relación… hum… un tanto especial. – justificó su hermana - ¡Pero vamos de una vez, parejita! – dijo de pronto arrastrando a Lina y Gaudy fuera de casa - ¡Que tenemos una fiesta a la que ir!

 

Finalmente la familia al completo se encaminó, con Luna encabezando la marcha, seguida por Lina y Gaudy, quienes eran seguidos a su vez por los padres de ambas hermanas, hacia la plaza mayor de Zefilia, que en esos momentos estaba llena hasta la bandera, con cientos de parejas reunidas alrededor de una tarima sobre la cual una banda de músicos tocaba, mientras tres o cuatro parejas seguían el ritmo del baile, dando ejemplo a los demás.

 

-         ¡¡Aaagh!! ¡Mierda, odio las fiestas multitudinarias! – protestó Lina cuando se vieron inmersos en la marea de gente - ¡Odio los bailes! ¡Odio el festival de la vendimia! ¡¡Y sobretodo, ODIO este estúpido vestido!! >_<

-         Pues a mí me gusta cómo te queda, Linita. – le soltó Gaudy de pronto, quien no se había separado de ella en ningún momento -.

-         ¿Eh? – Lina se sonrojó ligeramente - ¡Venga ya, Gaudy, no digas chorradas!

-         ¡Pero si lo digo en serio! Además… - el rubio se ajustó la pajarita, nervioso – Me cuesta admitirlo pero… la verdad es que te favorece. Hasta tus pechos parecen más grandes…

 

¡GLUBS! ¡Alerta, alerta, niveles de sonrojo al máximo!

 

-         ¿Qué te pasa? – inquirió Gaudy al ver a Lina más colorada que un tomate maduro.

-         Eeeeeh, nada, nada… que me ha dado calor… – respondió la pelirroja abanicándose para quitarse el sofoco, al tiempo que pensaba: No te alteres, Lina… Lo ha dicho sin pensar, lo ha dicho sin pensar, no te pongas nerviosa…

-         ¡Ey, Lina! – saludó Connie, que había aparecido de entre la multitud, vestida con un alegre traje amarillo con una banda de color verde atada a la cintura con un lazo atrás - ¡Qué bien que hayas venido! ¡Vas muy guapa! Y… jeje… tu novio también va muy elegante… - añadió dirigiéndole al rubio una mirada picarona.

-         ¡¡CONNIE…!! >_<

-         ¡Tranquila mujer, que no te voy a quitar al novio! ^_^ - trató de apaciguarla enseguida.

-         ¡QUE NO ES MI…! >_<

-         Ejem, ejem… - interrumpió la voz de su hermana, ampliada por los micrófonos del escenario en el que se había subido - ¿se me oye? probando, probando, uno, dos, tres… Sí, parece que sí se me oye… Ejem… ¡Queridos conciudadanos! – empezó dirigiéndose a la multitud - ¡Tengo algo muy importante que deciros a todos!

-         ¿LU-LUNA? o_oU ¿¡QUÉ LECHES ESTÁS HACIENDOOOO?! >_< – se escandalizó Lina.

-         En fin – continuó el Caballero de Ceipheid, haciendo caso omiso a su hermana – como muchos de vosotros ya sabréis, mi hermana, la famosa hechicera Lina Inverse, ha regresado a Zefilia y ahora mismo está aquí entre nosotros…

 

Al decir esto, un foco se encendió y apuntó su haz directamente a Lina, quien se tubo que cubrir los ojos, deslumbrada por la intensa luz.

 

-         Esta desde luego es una noticia para alegrarse… - alguien de entre el público gritó “¡De eso nada!”, pero sus protestas fueron acalladas cuando Luna subió una sección de su falda, mostrando un enorme cuchillo de cocina que llevaba en una liga – Pero éste no es sin embargo el motivo por el cual me encuentro aquí… Veréis: al venir, Lina trajo a este chico consigo – otro foco apuntó esta vez a Gaudy - ¡señoras y señores, les presento a Gaudy Gabriev, el novio de mi hermana!

 

Hubo varias personas que les aplaudieron, haciendo que Lina se pusiera super-colorada mientras que Gaudy simplemente sonreía y se llevaba una mano a la nuca, adulado por las ovaciones.

 

-         Gracias, gracias a todos por su apoyo… - apaciguó Luna, haciendo que los aplausos se apagaran poco a poco – Sin embargo, aunque extraoficialmente Lina y Gaudy ya son pareja, todavía no han hecho oficial su relación… ¡y es por eso que ahora estoy aquí! ¡Venga, subid aquí, parejita!

 

Lina se resistía con todas sus fuerzas a subir, pero a pesar de ello acabaron por subirla a la fuerza, en parte por los empujones que le dio Connie, en parte por Gaudy, que le había cogido de la mano y la arrastró hasta el escenario, donde Luna les esperaba.

 

-         Bien, queridos conciudadanos – volvió a hablar la hermana de Lina – aunque no soy sacerdotisa del templo, mí título de Caballero del Dios Ceipheid me da potestad para cumplir ciertas funciones sacerdotales… entre ellas, oficializar compromisos matrimoniales…

-         ¿¿¿QUÉEEEE??? – ahora sí que Lina estaba escandalizada - ¡¡LU-LUNA… NO PUEDES…!!

-         ¡Venid aquí, pareja! – ordenó Luna sin hacer caso de su pobre hermana, quien se acercó junto con Gaudy, llorando de resignación – Dadme vuestras manos, chicos, que vamos a empezar…

 

Por favor, que esto no suceda… rogó Lina mentalmente, mientras su hermana mayor unía las manos de ella y Gaudy, al tiempo que se concentraba. Que le caiga un rayo a mi hermana, que se rompa la tarima, que haya un atentado suicida, una estampida ¡lo que sea! ¡PERO POR AMOR DE CEIPHEID, QUE LUNA NO ME COMPROMETA CON GAUDY! T_T

 

Desgraciadamente para la hechicera, hay veces en que los dioses a los que rogamos, se vuelven sordos de repente. Y Ceipheid parecía haberse dejado el sonotone en casa… ¬¬U

 

-         ¡Listo! – exclamó Luna entusiasmada, después de acabar de realizar el conjuro de compromiso - ¡Desde ahora, los novios aquí presentes, Lina Inverse y Gaudy Gabriev, están oficialmente comprometidos!

-         ¡Que se besen, que se besen, que se besen…! – empezó a corear uno de entre la multitud y el resto del público no tardó en corearle entusiasmado.

 

¡HAY, NO, POR FAVOR ESO SÍ QUE NO, LO QUE ME FALTABA! T_T  protestó Lina mentalmente. Pero no tardó en recordar que bajo aquella falda violeta de su vestido, Luna llevaba una liga con cuchillo de cocina afiladísimo incluido… Así que, temiendo una mala reacción por parte de su hermana y armándose de valor, cogió a Gaudy por el cuello de la camisa para ponerlo a su altura y le dio un beso, intenso pero breve. Tras aquello, y al tiempo que el público aplaudía enfervecido, Lina agachó la mirada poniéndose más roja que las raíces de su pelo, mientras Gaudy la miraba totalmente confundido.

 

-         ¡La boda se celebrará de aquí a tres meses! – anunció Luna entre los vítores que profería el pueblo de Zefilia - ¡Y ESTÁIS TODOS INVITADOS…!

 

Listo. Ya no había marcha atrás. Lo quisiera o no, oficialmente ya estaba comprometida con Gaudy. Y si no quería hacer enfadar a su hermana, tendría que mantener el compromiso hasta el final… Lo cual implicaba que dentro de unos meses se convertiría en la esposa del Cerebro de Medusa…

¡¿En qué clase de lío se había metido?! >_<

 

***

 

Los meses de espera pasaron muy deprisa. Ya estaban en Diciembre y las calles de Zefilia se habían llenado de nieve y ambiente festivo, debido a la proximidad de las Navidades. Hoy era día 21. la boda se oficiaría el día 22.

 

Sólo le quedaba un día de soltera…

 

-         ¡TOK, TOK! ¡Lina-san! ¿Podemos pasar?

 

Amelia y Zelgadis… Otra vez empeñándose en animarla… mira que llegaban a ser pesados… Aún recordaba el día en que habían llegado a Zefilia, a duras penas tres semanas antes…

 

-         ¡Lina-san! – había exclamado Amelia con una felicidad que no le cabía en el cuerpo, nada más verla - ¡Recibí tu invitación! ¡Estoy tan contenta! – añadió dándole un abrazo que por poco no la ahoga - ¡Y me alegro tanto por ti y por Gaudy-san! ¡Ya sabía yo que los años pasados junto a él no serían en vano y que entre vosotros nacería un sentimiento mutuo de puro y sincero amor que…!

 

La princesa hubiera seguido de esa guisa, de no ser porque entonces intervino Zelgadis, que había entrado poco después, tras Amelia.

 

-         Amelia, vale que este es un acontecimiento para alegrarse – le interrumpió la quimera – pero tampoco es para que sueltes una perorata de las tuyas… Por cierto – añadió dirigiéndose a ella – enhorabuena, Lina.

-         Ay… de buena no tiene nada, Zel… - murmuró ella y tras asegurarse de que su hermana no estaba en los alrededores, empezó a explicarles lo que había pasado…

-         ¿¡QUÉEEE!? – chilló la princesa tras las largas explicaciones - ¡Pero Lina, cómo pudiste meterte en esto?!

-         Ni yo misma lo sé… - admitió ella bajando la cabeza con resignación.

-         Casarte con Gaudy porque tu hermana te obliga… ¡Esto es una injusticia! – declaró Amelia haciendo su acostumbrada pose de paladina de la justicia - ¡Ahora mismo voy a hablar con Luna y…!

-         ¡¡NOOOOOOO!! ¡NI SE TE OCURRA! – chilló ella agarrando a la princesa y tapándole la boca con desesperación – Mi hermana se ha tomado muchas molestias para tenerlo todo preparado para la boda… ¡Si ahora se entera de que eso de que Gaudy era mi novio era mentira, me matará!

-         Y… ¿Qué piensas hacer ahora, Lina? – le interrogó Zelgadis entonces.

 

Nada… No pensaba hacer nada. Eso es lo que le había respondido a su amigo quimera en aquella ocasión y había continuado así hasta hoy…

 

-         ¡¡TOK, TOK, TOK!! ¡Lina-san! ¡¿Te encuentras bien?!

 

Tan sumida en sus pensamientos estaba que ni siquiera se había dado cuenta de que Amelia seguía aporreando la puerta con insistencia.

 

-         ¡Sí, sí, pasad de una vez! – concedió la pelirroja de mal humor.

 

La puerta de la habitación finalmente se abrió y sus amigos Amelia y Zelgadis entraron, el uno detrás de la otra, exactamente igual que como vinieron por primera vez.

 

Lina empezaba a preguntarse si aquel par no se separaba nunca…

 

-         ¡Lina-san, hemos venido a hablar contigo seriamente! – empezó Amelia - ¡No puedes seguir así! ¡Si no quieres casarte, debes enfrentarte a tu hermana y decirle la verdad!

-         Aún falta un día para la boda, todavía estás a tiempo… - añadió Zel.

-         ¡Ya os he dicho que no puedo! – repicó la hechicera - ¡Vosotros no conocéis el carácter de mi hermana! ¡Creedme que si le digo eso, jamás me lo perdonaría! Además – añadió desviando la mirada – no es tan grave… si no funciona siempre podré divorciarme…

-         No dentro los límites de Zefilia. – rebatió la quimera – Por lo que sé, el divorcio está prohibido…

-         ¡Ni tampoco dentro de los límites de Sailon! – se apresuró a decir la princesa, por si a Lina se le ocurría esa posibilidad - ¡Y además, el matrimonio es algo sagrado, que debe hacerse entre dos personas que se amen de verdad, con todo el corazón y…!

-         Ya sabes que si fuera necesario, estaríamos dispuestos a decírselo nosotros en tu lugar… - dijo Zelgadis, interrumpiendo el enésimo discurso justiciero de la princesa.

-         ¡¡Que no!! – se negó ella de nuevo - ¡Eso empeoraría las cosas! ¡Si se lo decís vosotros, me matará no sólo por haberle mentido sino también por no habérselo dicho yo misma! Ay… oíd: sé que queréis ayudarme, pero es inútil… no hay nada que hacer, y menos ahora, así que dejadme tranquila y no insistáis más… - concluyó volviendo a apartar la mirada para dirigirla a la ventana de su habitación.

-         ¡Pero Lina-san…!

-         Está bien, como quieras, Lina. – cortó Zelgadis a la princesa una vez más, obligándola con una mano a salir de la habitación – Sólo una cosa más: Filia acaba de llegar, está en el salón hablando con tu hermana, deberías por lo menos bajar a saludarla…

 

Lina miró por un instante a su amigo de reojo con cierto interés al oír aquello, pero pronto volvió a dirigir la mirada hacia el paisaje que aparecía por su ventana.

 

-         Bajaré en un momento… - murmuró finalmente.

-         Bien…

 

Y tras aquello, finalmente Zelgadis salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí.

 

-         ¿Porqué lo has hecho, Zelgadis? – le riñó la princesa, clavándole sus ojos azules de mirada desaprovatoria - ¡No podemos permitir que…!

-         Amelia… - dijo Zelgadis sin inmutarse ni por las palabras ni por la mirada de su amiga – No podemos hacer nada si ella no quiere…

-         Ya, lo sé, pero… - murmuró Amelia mirando al suelo avergonzada.

-         Escucha, Amelia: - le dijo la quimera poniéndole una mano en el hombro para reconfortarla – sé que quieres ayudarla, pero si ella no lo pide, sería entrometerse en sus asuntos… aunque sea por una buena causa… De todos modos – añadió sonriéndole – siempre es bueno que Lina tenga a una buena amiga como tú en la que apoyarse si las cosas salen baldadas…

-         Zel… tú… ¿crees que soy una buena persona? – le preguntó ella con ojitos que desprendían ilusión.

-         Hum… Bueno, admito que sí… - murmuró la quimera desviando la mirada y poniéndose ligeramente colorado - …pero que quede entre nosotros ¿entendido?

-         ¡Hai, Zelgadis-kun!

-         Ay… -_-U En fin, bajemos a saludar a Filia…

 

***

 

-         Así que la boda se celebra mañana ¿eh?

-         Sí. Todo está preparado, la decoración, los vestidos de las doncellas, el banquete… Y por supuesto las invitaciones. Es una suerte que hayas recibido la tuya a tiempo, con lo lejos que vivías…

-         ¿Té?

-         Si gracias… pásame una de esas pastas, por favor.

 

Filia se encontraba ahora charlando animadamente con Luna en la salita de casa de los Inverse. Parecían talmente una de esas parejas de ancianitas inglesas que se reúnen todos los días para tomar el té a las cinco y parlotear sin parar sobre los vecinos, el tiempo que hace o lo caras que se han puesto las verduras este año…

 

La única diferencia era que Lina y su boda con Gaudy eran el tema de conversación.

 

-         A propósito ¿Cómo está tu hermana? – preguntó la dragona con curiosidad mientras le servía el té a Luna – No la he visto en toda la mañana…

-         Bueno… Tampoco yo la estoy viendo muy a menudo, no te creas… - respondió Luna con algo de preocupación en la voz – Últimamente no sale de su habitación y por lo que me cuenta mi madre, se pasa las horas muertas frente a la ventana… No sé, empiezo a pensar que me oculta algo…

-         Bah, por eso no te apures. – le quitó importancia la dragona – Será los nervios previos a la boda…

-         Tal vez… *slurp*…Ah… Realmente un té delicioso, Filia. – comentó Luna mientras sorbía de su taza, con una sonrisa en el rostro – Se nota que tienes buena mano…

-         ¡Ay, qué cosas dices, mujer! – dijo Filia con falsa modestia - ¡Si esto no es nada! ¡Oh, ho, ho, ho, ho! (risa Naga®)

-         En eso tienes razón, Labios de Lagartija. – intervino de pronto una voz a sus espaldas – ¡Yo lo habría hecho cien mil veces mejor!

-         ¡KYYAAAAAA! O_O ¡¿QUÉ HACES AQUÍ NAMAGOMI DESPRECIABLE…?! >_<

-         Hola Zeros. – saludó la Caballero de Ceipheid con cortesía – Cuanto tiempo sin vernos…

-         ¡Es cierto! – dijo el demonio con cara risueña – Desde la escasez de vino de hace cinco años, si no mal recuerdo…

-         Pero-pero… ¿¿PERO VOSOTROS OS CONOCÍAIS?? O-O – exclamó la dragona escandalizada a más no poder.

-         Por supuesto. – afirmó Zeros con vehemencia – La señorita Luna Inverse es la que provee a mi señora de los famosos vinos de la región de Zefilia... ¡Se podría decir que soy su mejor cliente!

-         A propósito – interrumpió Luna - ¿Le gustó a Zellas el último lote que le envié?

-         ¡Vaya si le gustó! – respondió el demonio – Le gustó tanto que me ha pedido que te encargue más de ese tipo… si no te importa…

-         ¡LUNA! – Filia se había levantado del asiento y miraba alternativamente a ambos con una mirada desaprovatoria - ¿Pero es que no te da vergüenza? Mezclarte con demonio de esa forma, cuando se supone que eres la más fiel servidora de los dioses… ¡Por lo menos podrías tener un poco de dignidad…!

-         Venga ya, Filia, no saques las cosas de contexto… - le espetó Luna quitándole importancia – Es cierto que soy el Caballero de Ceipheid y por lo tanto mi deber sería acabar con este mazoku… ¡Pero los negocios son los negocios, a fin de cuentas! ^_^ Por cierto, Zeros ¿cuántas cajas quieres? – añadió sacando un bloc y un lápiz.

-         Hum… No sé… ¡Tu pon 30 cajas, así tendremos de sobra! ^_^

-         ¡OK! ^_^

 

Filia observaba a aquellos dos con los ojos como platos  y la quijada caída. Un caballero de Ceipheid y el sacerdote-general del Ama de las Bestias… Y el día de los Inocentes no era hasta la semana que viene… ¿¡Es que el mundo se había vuelto loco!?

 

-         ¡Filia! ¡Cuánto tiempo sin vernos!- exclamó Amelia sacándola de sus pensamientos, mientras bajaba las escaleras llevan de alegría, seguida por la fría quimera.

-         ¡Amelia! ¡Zel! Qué bien… desde luego… no me puedo creer lo de Lina y Gaudy… es tan bonito…- dijo con ojos soñadores - Ya se veía venir que detrás de tantas discusiones debía de haber algo entre esos dos…

-         ¿Estás sugiriendo que el darme con la maza es una forma de expresar el cariño que sientes hacia mi?- preguntó Zeros divertido. Filia se limitó a sacarle la lengua.

-         Creía que Lina no te había invitado… - dijo Zelgadis mientras miraba a Zeros con odio infinito.

-         Ya, pero tenía que encargarme de unas cosillas por aquí, así que decidí hacer una visita a los novios… aunque es una pena que no pueda quedarme…

-         Tranquilo, yo te invito en su nombre. - afirmó Luna en tono apacible.

-         ¡Lu-luna! ¡No- no puedes hacer eso…! ¡Es la boda de tu hermana! - exclamó Filia escandalizada.

-         Oh, tranquila, mi hermana estará de acuerdo.. .- explicó el Caballero de Ceipheid con una sonrisa malvada en el rostro, a lo que Filia, Zel y Amelia no pudieron reprimir sendas gotas de sudor al comprender el miedo que le tenia Lina a su hermana.

-         Estoooo… ¿y dónde está la novia? - preguntó la dragona a la princesa.

-         Aquí. - dijo Lina al pie de la escalera con gesto cansado. Emocionada, Filia la abrazó con fuerza.

-         ¡Lina-saaaaaaan! ¡Felicidades! - exclamó mirándola con ojos llorosos.

-         ¿Es que Amelia… y tú queréis… matarme?- preguntó la hechicera casi sin aliento. Dándose cuenta de que se había pasado un poco, la ex-sacerdotisa de Vravazard la soltó.

-         Lo siento, Lina, per