BODA POR CAMPANA
por Zhong Lung
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**Respuesta al reto de diciembre de 2003 “Comprometidos”, de El Altar de Zeros. = Prohibida su publicación en cualquier otra página = |
Boda por Campana
Las nieves empezaban a cubrir las carreteras de la capital de la magia blanca, mientras los últimos comerciantes se ponían a buen resguardo tras las acogedoras puertas de la ciudad. Tan sólo dos tipos de personas se aventuraban en las tormentosas ventiscas de nieve del reino: los locos y los desesperados. Pocos eran los que se aventuraban a las gélidas carreteras en el tiempo invernal, y menos aún los que llegaban a su destino.
Junto a una caravana de mercaderes se encontraban dos mercenarios. Uno era rubio de pelo largo, que estaba hablando con su compañera, una joven de baja estatura de cabellos pelirrojos, la cual parecía estar perdiendo la paciencia.
- ¡Por ultima vez Gaudy, no pienso repetírtelo una enésima vez! ¡Me niego!-exclamó la mujer-
- Pero Rina...-comenzó su acompañante-
- ¡Ni peros ni nada!-le cortó la pelirroja- Me niego a repetirte otra vez porque estamos escoltando a esta caravana.
- Solo una vez más... Te prometo que esta vez lo recordaré.-afirmó con una sonrisa bobalicona-
- Esta bien...-suspiró con resignación mientras hundía la cabeza entre los hombros- Estamos escoltando a esta caravana a cambio de comida y un techo donde pasar la noche. En otras palabras: si trabajas, comes. Pero si no trabajas, no comes. ¿Lo has entendido?.
- Claro que si Rinita.-afirmó mientras asistía con la cabeza. No lo había entendido.-
Tras un par jornadas más divisaron las blancas murallas de Seillum, y una vez tras ellas se despidieron de la caravana y partieron rumbo a palacio. Nunca llegaban tarde a una comida.
Alcanzaron las puertas cuando el sol se hallaba en lo alto, marcando el mediodía. A su encuentro salió la princesa, que había sido notificada de su llegada y una figura envuelta en una túnica blanca.
- ¡Rina! ¡Gaudy!-exclamó la princesa- Me alegra que hayáis podido venir.
- ¡Claro que si!, después de todo nadie rechaza la invitación de pasar las navidades en el palacio real.-respondió con una sonrisa- Y veo que no hemos sido los primeros. Hola Zel.
- De hecho llegáis los últimos.-respondió Zelgadis con una sonrisa- Filia está acomodando sus cosas.
- No son los últimos.-corrigió Ameria- Zeros todavía no ha llegado.-dijo mientras sentía como el encapuchado se crispaba bajo su túnica-
- Bueno, bueno. Vamos a dejar nuestro equipaje y luego seguimos con la charla.-intervino Rina-
Media hora después todos se encontraban en el comedor, incluida Filia, quien hablaba animadamente con Ameria.
Tras contarse los unos a los otros sus vivencias de los últimos años llegó la comida. Evento esperado por Rina y Gaudy como agua de Mayo, pues llevaban meses alimentándose con insípidas raciones de viaje. El encontrarse ahora con los manjares de la casa se Seillum era como entrar en un paradisíaco mundo de sabores finos y elaborados.
A mitad de la comida(la mayoría estaba ya tomando el café, pero Rina y Gaudy tenían su propio concepto de la duración de la comida) entró una figura envuelta en ropas moradas, siendo anunciada por el guardia que lo acompañaba.
- ¡El señor Zeros Metallium!-proclamó el soldado-
- Hola.-saludó el demonio con un gesto con la mano-
Los comensales levantaron atónitos la vista de sus platos.
- ¿Zeros? ¿Has entrado por la puerta?-preguntó atónita la princesa-
- Si.-respondió escuetamente el sacerdote-
- Siempre te materializas a nuestro lado para sorprendernos, ¿por qué has hecho acto de presencia de una manera tan... normal?-inquirió la dragona-
- Para sorprenderos.-dijo con una inocente sonrisa, lo cual hizo que todos se cayesen de sus asientos-
- Podría no haber venido...-mustió Zelgadis-
- Ya que estamos todos quiero enseñaros una cosa realmente fascinante que encontramos hace poco en unas ruinas enterradas-proclamó Ameria-
Todos se volvieron hacia la princesa con miradas de interés, pidiéndole que prosiguiera.
- ...
Todos la miraron más fijamente, pues parecía que Ameria estaba haciendo uso del silencio para aumentar la intriga.
- ¡No me miréis todos así que me da vergüenza!-se quejó la colorada princesa mientras se daba la vuelta con las manos en la cara. Lo cual causó que el resto de la comitiva se cayese ante tales palabras.
- ¿Pero se puede saber de que se trata Ameria?-preguntó la pelirroja-
- Será mejor que os lo enseñe...-dijo la princesa mientras salía por una puerta, instándolos a acompañarla.
Tras recorrer varios pasillos llegaron a una habitación fuertemente vigilada, en cuyo centro se hallaba una gran y opulenta campana, con figuras de querubines y corazones surcando toda su extensión.
- Os presentó a la campana de Shiomen.
- Es la cosa más fea que he visto en mi vida, y eso que he vivido mucho-opinó el demonio-
- ¡Que sabrá un demonio de arte!-le espetó la sacerdotisa mientras se acercaba a la campana para observarla mejor-
Zeros se limitó a imitarla grotescamente mientras ella se acercaba al pedestal.
- Jamás he visto una porcelana como esta.-afirmó la dragona- ¿Cómo de antigua es? ¿cuál es su origen?.
- Os contaré la historia de la campana:
“Hace siglos hubo una pareja de jóvenes amantes.-comenzó echando a Zelgadis una mirada de soslayo- El era un apuesto noble, y ella una bella dragona de la casa real. Su amor era imposible, pues el mundo entero se oponía a tal unión. Así que ambos emprendieron una gran epopeya para pedirle a L-Sama su bendición.
No se sabe mucho acerca de que titánicas pruebas tuvieron que superar, pero se sabe que en ellas demostraron un amor que nada podría romper.
Finalmente L-Sama en persona ofició la ceremonia, e imbuyó en esta campana, creada por sus hijos una bendición, que cuando esta campana fuese rota los dos amantes que se abrazasen junto a ella serían agraciados por la encomienda de L-Sama de unirse en matrimonio”.
Hubo unos momentos de silencio ante la historia, mientras todos la sopesaban.
- Ahora me explico como es tan fea-dijo Zeros, rompiendo el silencio- ¿qué otra cosa puede esperarse si esta hecha por dragones?.
- ¿Como te atreves!?-exclamó la rubia- Los dragones siempre hemos gozado de una envidiable capacidad artística.-proclamó alzando la cabeza con orgullo-
- Parad los dos.-pidió Ameria- Y encima es mágica, mirad.-dijo mientras la hacía sonar-
E l ambiente se llenó de una música dulce, mientras risueñas voces empezaron a sonar.
- ¡Feliz Navidad!, ¡prospero año y felicidad!
- ¡Basta!, ¡basta!, ¡basta!-gritó Zeros mientras se llevaba las manos a la cabeza-
Ameria dejó de hacerla repicar, y tras darse cuenta del problema se hecho una mano tras la cabeza a modo de disculpa.
- Creo que me empieza a gustar...-comentó Zelgadis con una sonrisa torcida mientras miraba a Zeros, quien trataba de recomponerse-
- Oye Ameria, ¿no habrás conseguido esta campana para tu propio uso verdad?-preguntó Rina con una pícara sonrisa-
- Y-y-yo...-comenzó la princesa, cuya faz se torno colorada mientras sentía que se le cerraba la garganta-
- Rina, creo que Ameria tiene fiebre, ¿estará enferma?-preguntó Gaudy sin mucho acierto-
- Yo creo que quien se la debería regalar a Filia-dijo Zeros- Creo que con la ayuda de L-Sama podría llegar a encontrar marido.-concluyó con una divertida sonrisa-
- ¡Que te lo has creído namagomi!-respondió la encolerizada dragona- ¡ Soy muy capaz de encontrar un marido por mis propios medios!-afirmó-
- Vamos... como si una dragona furibunda y solterona pudiera encontrar marido, especialmente habiéndose convertido en madre soltera...-dijo Zeros con malicia-
La dragona explotó ante tal provocación, haciendo uso de su consabido mazo, con el cual realizó un brutal ataque dirigido contra la figura del demonio, el cual se introdujo bajo las defensas de esta, quedando fuera del alcance de la maza, haciendo que el golpe de la rubia prosiguiera su camino sin encontrar objetivo, desequilibrando a la mujer , quien no podo frenar el golpe, que dio de lleno en la campana.
Al instante dos luces blancas emergieron para introducirse en el cuerpo de ambos sacerdotes. Mientras una voz primigenia anunciaba: “Así sea”. Después todo quedó en penumbra, quedando tan sólo Zeros y Filia rodeados por un halo blanco.
La oscuridad cesó y todo volvió a la normalidad tan rápido como había surgido, dejando a una muda comitiva.
Tras varios minutos de silencio este quedó roto.
- Entonces... ¿Zeros y Filia se vana casar?-preguntó Gaudy inocentemente-
- Si, eso parece.-respondió una anonadada Rina-
- Pero no estaban abrazados, ¿cómo puede haber funcionado?-preguntó la confusa princesa-
- Seguramente el relato era inexacto, tal vez solo deben de estar cerca, el abrazo sería tan solo para enfatizar la historia-contestó Zelgadis tras unos momentos-
Zeros y Filia se miraron el uno al otro, los amatistas ojos del demonio fijos en los zafiros que la dragona tenía por ojos. Y entonces surgió.
Un grito femenino resonó por todo el castillo, un grito que helaba a cuantos lo oían, un grito que parecía provenir de una banshee más que de cualquier ser vivo. Pero en realidad su procedencia estaba en una arrodillada dragona, quien con las manos en la cabeza y el rostro helado en una mueca de horror emitía un ininterrumpido y agudo chillido.
Las amigas de la sacerdotisa acudieron a ella, zarandeándola levemente y pronunciando palabras tranquilizadoras. Pero nada funcionaba, nada surtía efecto. Nada parecía poder parar el potente gemido de la dragona, hasta que de repente puso los ojos en blanco y se derrumbó en el frío suelo.
Filia despertó en una mullida cama, la cual reconoció como la que se hallaba en la habitación que le había sido asignada. A su lado se encontraban dos personas, a las cuales reconoció como sus amigas. Acto seguido y pronunciando y apagado gemido se enterró entre las sabanas.
- Filia...-llamó Rina con suavidad- Venga, sal.
- Me quiero morir...-proclamó una ahogada voz bajo las sabanas-
- Vamos... no es para tanto...-dijo Ameria con voz dulce mientras acariciaba suavemente a su amiga bajo las sabanas-
- ¡¿ Que no es para tanto? !-explotó la dragona, saltando desde las sabanas hasta encararse a su amiga- ¡Estoy condenada a casarme con el peor demonio que ha hollado la tierra!.
Las dos hechiceras se incorporaron, quedando sentadas en la cama mientras miraban a su amiga con ojos tristes, mientras pensaban como consolarla.
- Pero debe de haber alguna manera para...-comenzó Ameria-
- No.-la cortó la rubia- L-Sama me habló en sueños. Las reglas estaban así y así se quedan. Debo casarme con Zeros. Dentro de tres días.
- ¿Y si no lo haces?-preguntó Rina con fuego en su mirada-
- No podemos ni imaginar las apocalípticas consecuencias que traería para todos.-respondió la dragona mientras bajaba la vista-
En ese se oyeron unos golpes provenientes de la puerta.
- Adelante.-dijo Filia mientras hundía la cabeza en la almohada-
Zelgadis entró dubitativamente en la habitación.
- Zeros se está encargando de los preparativos de la boda-informó Zelgadis-
Un sonido ahogado surgió de la almohada.
- Filia-la llamó Rina mientras ponía una mano en su rodilla- ¿quieres que nos encarguemos nosotras de los preparativos? Después de todo no querrás que Zeros organice todo bajo sus criterios...
Filia reaccionó ante las palabras de la hechicera, dando un salto e incorporándose completamente en la cama.
- Si.-respondió- No pienso que esa escoria lo disponga todo a su gusto. Chicas, lo haréis por mi?-preguntó mientras las miraba-
- Claro Filia-respondió la morena de forma solicita- Para eso están las amigas.
- ¿Seréis mis damas de honor?-preguntó algo más animada-
- Por supuesto-dijo Rina con una sonrisa-
Ameria ultimaba los detalles con los cocineros, decoradores, músicos en una batalla constante entre agradar los gustos de la dragona sin que estos causasen en Zeros una reacción una reacción alérgica. Si preparar una boda era algo difícil de por sí, preparar la boda de un demonio y una dragona era una titánica tarea, la cual estaba consumiendo rápidamente las energías de la princesa.
Tras despedir por el momento a los trabajadores puso rumbo a la habitación de la novia. Rina debía de estar con ella, pues no se había reunido con el cocinero jefe, lo cual auguraba algún desastre inminente.
Al acercarse a la puerta pudo oír los furiosos gritos de la dragona, un tanto alarmada llamó a la puerta. Al no recibir respuesta alguna y al seguir oyendo a Filia despotricar abrió la puerta para encontrarse con una sacerdotisa mirando a la pared, de brazos cruzados, que con vocabulario de mercenario negaba vehentemente lo que la pelirroja situada a sus espaldas decía.
- ¡Ni hablar!-gritó la sacerdotisa- ¡No pienso malgastar mi tiempo como soltera con ese abominable demonio!.
- Pero Filia...-razonó Rina- debéis hablar de la boda.
- ¿Qué ocurre?-preguntó Ameria mientras las otras dos mujeres se percataban de su presencia- ¿Acaso Filia no quiere hablar con Zeros?
- Exacto.-contestó la hechicera- Anda Ameria, ayúdame a hacerla entrar en razón.
- Rina tiene razón Filia, debes hablar con el. Si no lo haces será mucho peor.-opinó la morena-
- ¿Peor? ¿Es eso posible?-preguntó sarcásticamente la dragona mientras las miraba de reojo- No puede ocurrir nada peor.
- Pero la convivencia será peor.-prosiguió la princesa- piensa en que...
- ¡No!-la cortó la rubia- ¡No quiero siquiera pensar en el, y mucho menos verlo. Todo esto es por su culpa...
- Con ese humor parece que está embarazada...-murmuró por lo bajo Ameria, pero el agudo oído de la dragona lo captó, fallándole las rodillas mientras se apoyaba con una mano en la pared mientras su cara perdía paulatinamente el color-
Ambas humanas corrieron en su auxilio, y mientras Rina encavaba un codazo entre las costillas de su amiga a la vez que lanzaba hacia ella una mirada de absoluto reproche se volvió hacia la sacerdotisa y susurró con malicia:
- Apuesto a que Zeros está llevando todo esto mucho peor que tu. ¿No quieres ver como un demonio reacciona ante una boda como esta?-preguntó la pelirroja con una torcida sonrisa-
Filia se volvió hacia su amiga, esbozando una sonrisa con un deje de maldad, algo nada común proviniendo de una sacerdotisa de los dragones dorados.
- Si, veamos como se retuerce.-dijo con un brillo especial en los ojos. Después de todo ella era mucho más fuerte que él y su voluntad más firme.
Después de todo Rina había desviado la mente de la dragona fuera de las palabras de Ameria, así como de las implicaciones de las mismas. La princesa abandonó la habitación para proseguir con los preparativos mientras se frotaba un costado. Seguro que le quedaría moratón.
El Sol caía por las nevadas montañas cuando Filia se encaminaba hacia el lugar concertado. Un momento simbólico, pues era el momento entre la luz y la oscuridad. Aunque, pensó ella con tristeza al igual que esta boda se encaminaba irremediablemente a las tinieblas.
Encontró a Zeros sentado en la barandilla, mirando de medio lado la puesta de sol. Filia carraspeó levemente, atrayendo la atención del demonio sobre ella.
El sacerdote se incorporó y realizó un cortés saludo con la cabeza mientras que con su bastón señalaba una mesita con un par de sillas. Filia asintió y los dos prometidos se sentaron uno en frente del otro. Tras unos instantes de incomodo silencio una voz quebró el pesado mutismo.
- Me alegro de verte, Filia-comenzó el sacerdote- he oído que habías tenido ciertos “problemillas” para aceptar nuestro enlace.
- No más de los habituales-contestó la rubia mientras esbozaba una falsa y tensa sonrisa- ¿Y tu?, ¿qué tal lleva este asunto?.-preguntó con fingida cortesía?-
- Muy bien. Yo no soy del tipo de personas que lloriquean cuando se les presenta un problema-respondió el demonio mientras se recostaba en la silla con las manos tras la cabeza y entreabría un ojo.-
Filia apretó las manos bajo la mesa, no dispuesta a ceder ante las palabras de su interlocutor. No. Él sería quien se enfadaría primero, él sería quien perdiese antes la compostura.
- Pero como comprenderás este acontecimiento es algo pernicioso para ambos.-continuó con fingida cortesía- Con este evento tan solo salimos perjudicados.
- Estoy de acuerdo.-corroboró el sacerdote- Especialmente para mi.
La dragona lo miró interrogativamente, no sabiendo a ciencia cierta a donde quería llegar.
- ¿Por qué lo dices?-preguntó la sacerdotisa con desconfianza- Esto es tan malo para mi como para ti.
- Eso es cierto sólo en parte.-respondió Zeros mientras veía una sombra de confusión en el rostro de la dragona.
- ¿A que te refieres?-volvió a preguntar la mujer-
- Es sencillo.-respondió el sacerdote- Tu sales ganando, pues te quedas conmigo, mientras que yo...-dijo el demonio mientras hacía un gesto con las manos como si tratase de tocar algo -
Filia se levantó como impulsada como un resorte, lanzando su silla varios metros hacia atrás.
- ¡Despreciable demonio!-explotó la dragona- ¡¿Cómo osas siquiera compararte conmigo!?
- Es obvio que soy mejor partido que tu.-contestó él- Deberías alegrarte de obtener tan buen partido como yo.-dijo con una sonrisa entre lo orgulloso y lo burlesco mientras se erguía con los brazos sobre la mesa hasta quedar a la altura de la sacerdotisa- La verdad es que me pregunto si no lo hiciste a posta...
La rubia volcó la mesa violentamente con una mano mientras que con la otra intentó asir la camisa de su interlocutor, quien esquivó el agarre con soltura y elegancia, aumentando aún más la frustración de la mujer, la cual se limitó a crispar sus manos mientras adoptaba una pose de combate, dispuesta a pelear contra su prometido si sus impulsos así lo dictaban.
- ¡Fue tu culpa demonio inmundo! ¡Por tu culpa estamos en esta situación!-gritó Filia mientras clavaba sus ojos en los del demonio-
- Creo que no fui yo quien destrozó la enorme y fea campana.-se limitó a decir Zeros-
- ¡Esto es lo peor que me podía pasar!, ¡y tu eres el causante de todo!-le espetó- Te odio, eres el ser más despreciable que ha hollado la Tierra. Zeros Metallium, Juushinkan, asesino, carnicero.
Filia se volvió y comenzó a recorrer el camino por el que había llegado, dejando atrás al demonio.
- Lamento que pienses de esa manera, querida.-respondió Zeros-
La joven al oír el nombre sintió como todas las defensas que contra él había erguido se desmoronaba. No estaba preparada para que la llamase así. No era posible prepararse para eso.
Filia se volvió lentamente, mostrando un rostro levemente pálido.
- Nunca me vuelvas a llamar así Zeros. Nunca. Te lo advierto.-dijo la dragona como si de repente sus fuerzas se hubiesen esfumado, dejando tras de sí una apariencia demacrada, como si la sacerdotisa no hubiese descansado durante días.
Zeros no dijo nada. Se limitó a dejarla marchar, y una la dragona desapareció de su vista volvió al balcón, viendo como la nieve caía mientras esbozaba una sonrisa entre divertida y misteriosa.
Al día siguiente Filia se encontraba hablando en su cuarto con Rina y Ameria, quienes trataban de elevar su ánimo. Ella estaba sentada en la cama con la cabeza hundida entre las rodillas mientras las dos hechiceras se sentaban a su lado.
- Vamos Filia,-dijo Rina- tampoco es el fin del mundo. Podrás continuar con tu vida si te lo propones.
- Claro,-corroboró Ameria- aunque estés casada con él no tienes que esta siempre a su lado, y recuerda que sus misiones lo mantendrán alejado, dejando mucho tiempo entre vueltas.-observó Ameria, quien ya se había resignado a que Filia se entregase con amor a su esposo, y se contentaba con que no lo odiara.
- Quitando la noche de bodas no tiene porqué volver a tocarte si no quieres.-la animó Rina-
- ¿Quién ha dicho que vaya a sobrevivir a la noche de bodas?-preguntó Filia mientras levantaba la cabeza con mirada cazadora, provocando escalofríos a sus amigas y haciendo que se mirasen con temor.
El día transcurrió con normalidad. Los amigos de Filia organizaban los detalles, mientras que el novio se limitaba a pasear entre los preparativos con aire divertido. Ninguno de los cuatro se atrevió a hablar con él sobre la boda, pues preferían a un demonio entretenido a uno que actuase como Filia. Aunque estaba demasiado tranquilo, incluso para ser Zeros.
Filia se encontraba en su habitación, pensando en lo mucho que odiaba a Zeros, especialmente tras verlo el día anterior. Ella esperaba verlo alterado, irritable y confuso. Pero se había encontrado a un Zeros mucho más cortés y calmado que de costumbre, lo cual la irritaba de sobremanera. No comprendía como podía estar tan tranquilo, parecía el ejemplo perfecto de lo que debería hacer ella, lo cual la repateaba de sobremanera. Estaban sometidos al mismo destino, pero él se mostraba tan alegre como siempre, más incluso, como si disfrutase de la situación. Desechó la idea a un lado, no podía ser eso. Lo hacía con toda seguridad para ponerla nerviosa. Sin ninguna duda.
Al amanecer las cosas se pusieron en marcha, todo estaba preparado. Mientras se disponían los invitados(los pocos que habían podido llegar) para que descansasen del viaje Filia miraba al horizonte, pensando en su pequeño, custodiado ahora por los últimos dragones dorados, los cuales habían aceptado ocuparse del pequeño, pues si recorriese la senda de la oscuridad una vez más sería desastroso, y no podían dejar pasar un arma como esta en su guerra con los demonios.
En el fondo Filia prefería que el pequeño no estuviese allí para ver tan trágico acontecimiento. Ninguna madre quería que su hijo estuviera presente el día de su ejecución.
La ceremonia estaba preparada para se a ultimas horas de la tarde, y por petición de los novios se celebrarían primero las diversiones y en un segundo lugar la boda. Filia no estaría para celebraciones después del compromiso...
Tras algunos espectáculos de acrobacias y recitales de poesía subió Gaudy al escenario, contemplando por unos instantes la suntuosa decoración, a los invitados, los cuales le miraban atentamente, con excepción de la princesa, Rina y el cocinero feje, que se hallaban enfrascados en una discusión en voz baja.
- Los pasteles de nata están totalmente derretidos.-acusó Rina en un susurro al feje de cocineros-
- No esperéis mucho con el tiempo que nos habéis dado.-se excusó este-
- ¡No es excusa!-sentenció Rina-
- Vamos Rina, este por ejemplo está duro.-dijo Ameria-
- ¡Esto sí que está duro!-gritó Rina mientras golpeaba la mesa con una galleta- ¡Parecen piedras!
- No se puede hacer nada ya.-respondió el cocinero- ¿Por que no se limitan a disfrutar del espectáculo? ¿No es ese su amigo?.-preguntó señalando al rubio-
Las dos jóvenes se volvieron para ver a Gaudy, quien había repetido hasta la saciedad que había practicado un truco de magia, una especie de truco de manos que no había dejado ver a nadie. Temblaban ante la idea de su amigo haciendo trucos de magia.
- Bueno, como pueden ver damas y caballeros este sombrero no tiene ni trampa ni cartón.-comenzó Gaudy mientras enseñaba un sombrero de copa negro- Ahora lo tapo con el pañuelo mágico,-prosiguió mientras cubría con un pañuelo blanco el sobrero- meto la mano...-dijo mientras mostraba que no tenía nada oculto ni en la mano ni en la manga- y.. ¡voala!-exclamó mientras extraía un trozo negro de tela a la par que se oía un sonido de rasgado.
- ¡Idiota!-gritó Rina- ¡Eso es el forro del sombrero!
La sala cayó en un silencio sepulcral, oyéndose algún disimulado carraspeo, mientras el espadachín tomaba conciencia de lo que había hecho mal, pero la pelirroja lo bajó arrastras del escenario antes de que hiciese más el ridículo.
El resto de la tarde transcurrió sin incidentes, estando durante el transcurso de la misma los novios apartados, pues cada vez que Zeros hacía un amago de acercarse a su prometida esta se dirigía inmediatamente a la otra punta del salón.
Finalmente mientras el ocaso se cernía sobre ellos los contrayentes se situaban, Filia llevaba un vestido blanco, aunque en un principio tenía la intención de ir de negro, como si se tratase de su funeral. A su diestra se encontraban Rina y Ameria, ambas embutidas en unos vestidos rosas como damas de honor. Zeros vestía un traje morado oscuro, casi negro con una camisa blanca, mientras que su omnipresente capa había sido remplazada por una mucho más elegante, más acorde a la situación. A su izquierda se encontraban Gaudy y Zelgadis, vestidos de azul oscuro, actuado como los padrinos del demonio, pese a las protestas iniciales por parte de la quimera.
El sacerdote(un humano entrado en años, elegido para simbolizar un punto medio entre dragones y demonios) se disponía a realizar la ceremonia cuando las puertas se abrieron de golpe, dando paso a una atractiva mujer de escasas pero elegantes vestimentas que entraba en la sala rodeada de un aura que inspiraba miedo y prometía un infinito tormento.
- Así que mi pequeño Zeros se casa.-dijo la mujer mientras este se arrodillaba ante ella de forma ceremoniosa- Creía que ya lo había visto todo y que ya nada podría sorprendente, pero reconozco que esto me ha pillado por sorpresa mi general.
- Espero que sea de vuestro agrado mi señora-respondió Zeros a la que era obviamente Zellas Metallium, la Ama de las Bestias, una de los Dark Lords, su señora-
Filia frunció el ceño. Había aceptado este compromiso como algo inevitable y se había resignado a ello, pero no le dejaba de molestar que la Dark Lord se presentase en su boda.
Sin aviso alguno y mientras se giraba hacia Filia, Zeros explotó en carcajadas, teniéndose que apoyar en el altar para sostenerse. Filia lo miró con cara confusa, pidiendo una explicación a su comportamiento.
Mientras trataba de serenarse Zeros se encaró a ella y se calmó lo suficiente para hablar.
- La campana es falsa mi querida Filia, nosotros los demonios la suplantamos hace siglos, pues no podíamos permitir que un regalo de L-Sama quedase en manos de dragones-explicó Zeros mientras trataba de guardar la compostura-
Filia abrió los ojos desmesuradamente, tomando conciencia de lo que el demonio le decía, para pasar a una mueca de furia, agarrando su preciado mazo, siempre oculto bajo su falda, para lanzar un iracundo golpe hacia la figura del demonio, la cual reapareció un par de metros más atrás.
- ¡¿Todo era un montaje?!-explotó la dragona- La voz de L-Sama en mi cabeza, las luces... ¡todo! Y tu lo sabias, ¡por eso estabas tan tranquilo!. Estoy segura de que planeaste todo esto de antemano ¡como siempre!
Filia estaba tan enfadada que le costaba hablar, todo lo que había sufrido ante esta boda no era más que una broma cruel del demonio. Y le había salido bien. La había hecho dudar de su fortaleza interior al mostrarse el tan calmado, la había hecho resignarse a esta boda, le había inflingido un brutal ataque psicológico al hacerla creer que iba a casarse con él. Y lo peor de todo es que el apenas habías hecho nada. Todo el dolor se lo había causado ella misma, un nievo nivel de humillación en su relación desde que se conocieron.
- Por supuesto Fi-chan.-contestó Zeros- Había oído sobre el “hallazgo” de Ameria y al ver la campana no pude resistirlo.-dijo con una gran sonrisa-
- Eres... eres... ¡tu! ¡Zeros! ¡basura infecta!¡esto es lo peor que me has hecho en tu vida.-lo acusó la sacerdotisa-
- Y lo mejor de todo es que tu solita te has montado un pandemonium en la cabeza,-prosiguió el demonio- yo he hecho poco más que callar.
- Hacerme creer que me tenia que casar contigo es lo más horrible que podías imaginar ¿verdad?-preguntó con furia una más calmada Filia, que comenzaba a ver que era como una pesadilla, de la que estaba escapando-
- Vamos Filia, no creas que eres tan afortunada,-contestó Zeros- especialmente teniendo en cuenta que tras nuestro ultimo encuentro te has dado a la buena vida, y estas lago más... fondona que la ultima vez que nos vimos.
- ¡¿Gorda?! ¡¿Me estás llamando gorda?!-le gritó la sacerdotisa-
- Si lo quieres llevar a ese extremo...-respondió él con una divertida sonrisa-
- Lamento interrumpir.-dijo una voz-
Todos se giraron para escuchar a la Ama de las Bestias.
- Zeros, no he venido aquí porque tu broma me ha llamado la atención, sino porque acabamos de descubrir que fuimos nosotros los engañados. La campana que ella rompió es la original. Debéis casaros por designio de L-Sama.
La cara de Zeros se tornó blanca como el papel ante la noticia, pasando a un leve morado al mirar a Filia. El demonio sufrió un mareo, teniendo que sentarse para digerir lo que acababa de escuchar mientras se echaba una mano a la cabeza mientras la otra sujetaba el bastón, necesitando algo tangible a lo que aferrarse. La broma se había transformado en pesadilla. Había caído en su propia trampa. Se había condenado él mismo.
Filia sintió que todo se derrumbaba de nuevo mientras veía morir la esperanza. Pero ella a diferencia de Zeros había tenido tiempo para digerir su destino. Ella estaba preparada, concienciada y resignada. A Zeros por su parte se le venía todo de golpe, sin tener tiempo a aceptarlo. Si Filia estaba totalmente en contra de la boda Zeros sufría un rechazo nuclear.
Gaudy ayudó a Zeros a ponerse en pie con dificultad. La boda debía proseguir. Filia miró a sus amigas, las cuales le transmitían la fuerza que necesitaba. Zellas por su parte seguía en medio del pasillo, mirando con diversión como su tramposo sacerdote había caído en su propia trampa, como ella le advirtió que algún día pasaría.
El sacerdote proseguía con los ritos, los contrayentes no escuchaban. Estaban inmersos en le mundo del miedo y la confusión, especialmente Zeros, que todavía no podía aceptar lo que estaba pasando. Filia por su parte disfrutaba del tormento del demonio, después de todo ella ya estaba concienciada, ahora veía como él lo sufría todo de golpe. Se lo merecía.
Llegó el momento del intercambio de anillos, ambos contrayentes colocaron con aire ausente el aro en el dedo del otro, no estaban realmente en la ceremonia, sencillamente no se la podían creer, ni siquiera la preparación mental de Filia era suficiente para esto. Ambos permanecían en un estado de shock.
- ... y yo los declaro marido y mujer. Ya puede besar a la novia.-concluyó el celebrante-
Demonio y dragona se miraron, cada uno preso en los ojos del otro, sintiendo el miedo filtrarse por cada poro de su piel. El momento en el que todo acababa había llegado. El momento en el que todo comenzaba había llegado. Ahora quedarían sus votos sellados.
Ambos acercaron la cara hacia su cónyuge, lentamente. Cerrando los ojos, en parte por miedo, en parte por anticipación. Cuando sus labios se tocaron sintieron una descarga pasar del uno al otro, erizando cada pelo de si piel. Tras unos instantes se miraron, viéndose reflejados en los ojos del otro, como tantas veces, pero en esta ocasión se miraron de un modo especial, desconocido para ellos. Y sonrieron.
Quizás no fuera tan malo después de todo.
FIN
Notas de Zhong Lung:
Bueno, espero que hayáis disfrutado leyendo este fic. La verdad es que a punto he estado de no escribirlo, pero ya tenía la idea en la cabeza y no dejaba de darle vueltas.
Me interesan saber que impresión os ha causado, ¿os ha parecido lento? ¿demasiado formal? ¿soso quizás?... en fin. Para comentarme este tipo de cosas escribidme, que acepto las criticas siempre que sean positivas. Y de los errores se aprende ¿no?.
Si tenéis alguna duda, comentario, felicitación critica o lo que sea escribidme a:
Un Saludo.
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