Los Niños y el Corazón no Mienten
por Lady Dragon
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**GANADOR DEL RETO DE FEBRERO 2003 “Be My Valentine”, de El Altar de Zeros. ** = Prohibida su publicación en cualquier otra página = |
Notas
La serie de slayers y sus personajes pertenecen a su creador, en ninguna forma me estoy adjudicando propiedad alguna sobre cualquiera de ellos.
Esta historia fue creada con el propósito de participar en el reto de febrero del Altar de Zeros, propiedad de Karoru Metallium, por lo cual está prohibida su publicación en cualquier otra página.
La letra de la canción “Es Así” que aparece en este fanfic es propiedad de Ricardo Montaner, quien es su compositor y mi venezolano favorito. Espero que les guste.
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Seiryuun, la capital de la magia blanca. El ambiente en las calles bullía con cierta agitación.
Una figura vestida en regio atuendo real, de punta en blanco con delicados lazos de raso azul, reclinada sobre un enorme mesa escribía con entusiasmo. Sus cabellos negrísimos, aún cortos y algo rebeldes. Una pequeña tiara dorada adornando su cabeza.
Amelia Wil Telsa terminó de escribir y formó para cada carta un hechizo que se rompería cuando el destinatario tocara la misma.
“Espero que todos respondan a la invitación. En especial Zelgadis-san.” susurró con una sonrisa.
Habían pasado cinco años desde la derrota de Estrella Oscura y Amelia había cambiado, no sólo en estatura, sino emocionalmente. Tenía sus esperanzas puestas en esa pequeña invitación para tener unas palabras con Zelgadis, aunque en el fondo sentía que Zel aún la vería como una alumna y hermana.
Tanto tiempo viajando juntos, aprendiendo todo lo que él le enseñara. Viendo atrás Amelia sabía que habían formado un buen equipo los dos. Pero fuera de eso Zelgadis no había mostrado ningún otro interés en Amelia, mucho menos le había mencionado aquella palabra.
“Amor...” suspiró cambiando su dulce sonrisa por otra un poco amarga.
Quizás en aquel entonces no había entendido del todo el significado de aquella palabra. Pero después de cinco años, había madurado lo suficiente como para entenderlo.
Miró cómo los hechizos se dispersaban sobre el mar, en busca de las personas a las que quería ver y suspiró melancólica.
Todos en Seiryuun comenzaban los preparativos para el día de la amistad. Habían corazones por todas partes y la guardia real ayudaba a colocar banderines de colores, rojos, blancos y rosados por las calles. En el ambiente se respiraba la magia del día que se acercaba.
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Lina y Gourry se encontraban en un parador, comiendo como era usual cuando una esfera rosada llegó hasta el lado de Lina. Por un buen rato la esfera estuvo flotando al lado de ella hasta que Gourry le preguntó si no iba a abrir la carta. Lina miró la carta con sospecha, hasta que vio el sello de Amelia. La tomó de inmediato, destrozando el sobre y leyendo el contenido.
“¡¡Gourry!!, es una carta de Amelia.” Gourry se rascó la cabeza y se quedó pensativo un rato, Lina le golpeó la cabeza. “¡¡Es A-me-lia cerebro de pez!!, nos está invitando a una fiesta, ¿sabes lo que eso significa?”
Ambos se miraron y sonrieron avariciosamente. “COMIDA.” Exclamaron al unísono y salieron rápidamente camino a Seiryuun.
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Sentado en la esquina de un mesón, una solitaria figura sorbía una taza de café cuando una esfera rosada llegó y se quedó flotando a la altura de sus ojos. La miró unos instantes sin aparente interes pero finalmente, al ver el sello real de Seiryuun tomó la carta. La leyó, cerró los ojos y sorbió un poco más de café. Dejó unas monedas sobre la mesa, guardó la carta en el bolsillo de su camisa y salió del mesón.
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Filia trataba de preparar la cena cuando un chiquillo de cabellos verdosos pasó corriendo entre sus piernas. “¡¡Val!!, ¿qué haces?”
El chiquillo la miró con una sonrisa y le mostró lo que llevaba en las manos. Una esfera rosada. Filia temió que pudiera ser algo peligroso. Cuando se criaba al único dragón antiguo y sabiendo el posible peligro que representaba, aún siendo un niño nunca se era demasiado precavida.
Se la arrebató de las manos y al momento la carta apareció.
“¿Qué es eso mamá?” le preguntó Val curioso. Filia abrió el sobre y leyó la carta.
“Ummhh... es una invitación querido, para una fiesta.” le dijo levantándolo del suelo.
“¿Iremos a una fiesta?” le preguntó excitado y con una gran sonrisa.
“Pues... ¿qué te parece?” le dijo como pensativa.
“Por favor, por favor.” puso su cara más tierna.
“Jajaja, Val... te portaras bien, ¿Lo prometes?” le dijo levantando su mano derecha.
“Lo prometo.” dijo el chiquillo levantando su manita derecha y cruzándola sobre su pecho.
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Una esfera rosada logró penetrar hasta la isla de Wolfpack. Se internó en el palacio del Ama de las Bestias hasta llegar a un oscuro salón donde se escuchaban algunos gemidos. En el centro del cuarto se hallaba una cama de finas sábanas de seda blanca.
“¡Más fuerte!... y ...¡más rápido!” se escuchó ordenar una voz femenina seguido de varios gemidos placenteros.
Sobre la cama yacía una mujer de blancos cabellos completamente desnuda y boca abajo, sobre ella otra figura, decididamente masculina, se encontraba a horcajadas. Sus cabellos púrpuras empapados y su respiración obviamente afanosa. La esfera flotó unos momentos frente a los ojos amatistas, sorprendiéndolo tanto que apretó repentinamente la espalda que tocaba.
“¡¡Xellos!!... ¿qué haces? aún no has terminado con mi masaje.” le dijo en tono disgustado.
“Gomen Xellas-sama, es... una carta.” respondió Xellos un poco aturdido.
“¿Y qué esperas para abrirla?” le dijo un tanto irritada el ama de las bestias. “Y cuando termines de leerla continua con mi masaje.”
Xellos leyó la carta y la desapareció en el acto. El Ama de las Bestias levantó una ceja curiosa.
“¿De qué se trataba Xellos?”
“Es... una invitación Xellas-sama. ¿Será posible que pueda asistir?” le preguntó esperanzado.
“¿Una invitación a qué?” le dijo aún curiosa.
“Es para la fiesta del día oficial de la amistad en Seiryuun.” contestó Xellos con una sonrisa tonta.
“Ummhh... si me satisface este masaje puede que tengas algún tiempo libre después de todo.” le sonrió maliciosa.
“Gracias Xellas-sama.” y de inmediato resumió donde se había quedado.
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Lina y Gourry fueron los primeros en llegar al palacio. Luego apareció Xellos, quien se ofreció a ayudar a Amelia en los últimos arreglos de la fiesta y finalmente Filia y Val; quien estaba tan maravillado con el palacio que corría de arriba para abajo por todos el salones.
Filia suspiró pensando que Val pronto caería rendido y ella podría tener algún tiempo para ella.
Apenas faltaban unos días para la fiesta y Zelgadis no llegaba. Amelia esperaba pacientemente. Pero al final y a unas horas de comenzar la fiesta ya no tenía esperanzas de que Zelgadis apareciera. Pronto comenzaría la fiesta y ella se sentía un tanto miserable.
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El ambiente estaba lleno de risas y música. Lina y Gourry devoraban sin compasión la comida que les habían servido, comida suficiente para un batallón.
Xellos había decidido ponerse algo especial para sorprender a Filia y lo había logrado. Iba vestido de fina seda púrpura y sobre todo llevaba una capa de un violeta muy claro, ribeteada del mismo color que su ropa. Filia por su parte se había vestido con un traje dorado espectacular. Ambos bailaban entre las demás parejas y mientras Xellos sonreía Filia se notaba un poco abochornada.
Val rondaba por entre los invitados, para ir con el espíritu de la fiesta Filia lo había vestido de punta en blanco y le había atado dos pequeñas alitas de plumas blancas a su espalda, en sus manitas llevaba un arco y una flecha con punta en forma de corazón.
Amelia estaba sentada a la mesa junto con Lina y Gourry. Al verlos comer suspiraba y pensaba que sus amigos no habían cambiado en nada. Se sentía un poco decepcionada pero en el fondo no esperaba tanto.
Val se le acercó, con su arco y flecha, se quedó un rato viendo cómo Lina y Gourry comían. Luego se fijó en Amelia.
“Amelia-san... por qué estás tan triste.” le preguntó desconcertado el chiquillo.
Amelia lo miró y le hizo un ademán para que se acercara.
“¿Quieres saber por qué estoy triste?”
“Ajá...” le contestó con toda su inocencia.
“Es porque nadie me ha invitado a bailar.” Se lo dijo como si fuera un secreto.
Al pequeño se le iluminó el rostro. “¿Quieres bailar conmigo Amelia-san?” Amelia hizo como si lo pensara un segundo y en seguida le respondió que sí. Val la tomó de la mano y la llevó a la pista de baile. Allí el pequeño Val le hizo una reverencia a Amelia y ella le contestó con otra reverencia. Amelia tomó las manos del pequeño Val y un poco agachada comenzaron a bailar alegremente.
Cuando la música se tornó un poco más rápida, Amelia tomó al pequeño en sus brazos y continuó bailando alegremente para deleite del chiquillo.
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Una figura se fue acercándo a Amelia entre los que bailaban. Vestía elegantemente de un pálido color azul casi violáceo. Justo cuando iba a comenzar otra pieza el hombre se detuvo al lado de Amelia.
“¿Me permites esta pieza con la princesa de Seiryuun pequeño? Val miró al extraño, Amelia se volteó y una sonrisa se dibujo en su rostro. Al ver que Amelia se alegraba tanto de ver a aquel extraño, Val hizo ademán de bajarse. Con una sonrisa enorme puso la mano del extraño sobre la de Amelia y salió corriendo de vuelta a la mesa donde Lina y Gourry aún seguían comiendo.
“Zelgadis-san, hacía mucho tiempo que no sabía nada de ti.” le dijo con una tímida sonrisa.
“Has crecido Amelia.” la miró unos segundos, como si fuera a decir algo más, pero simplemente continuaron bailando. Bueno, al fin y al cabo así era Zel.
Amelia lo observó mientras bailaban, el mismo rostro pétreo, las mismas finas facciones. Zel parecía atrapado en el tiempo, como una estatua, pero mejor, porque la roca estaba viva y no se deterioraría como las estatuas en el parque. Suspiro levemente tratando de que no se percatara del rubor que sentía cálido en sus mejillas.
Zelgadis miraba a Amelia con disimulo, definitivamente la princesa había cambiado. Cierto que conservaba aquella mirada tierna e inocente, pero sus ojos ya no eran tan aniñados, incluso sus facciones se habían vuelto... ¿cómo decirlo?, más atractivas. Se ruborizó levemente y bajó la vista unos segundos.
El traje de Amelia se movía con fluidez, el color azul zafiro acentuaba el color de sus ojos y la tela se ajustaba perfectamente a su talle. Ahora Amelia estaba tan alta como Lina y le parecía extraño, todas las veces que la había abrazado para protegerla durante sus viajes, en sus brazos protectores se había acostumbrado a una figura más pequeña. Desde que estuviera bailando con ella no había hecho un sólo intento por acercarse a él. Eso lo desilusionó un poco. ¿Pero desde cuándo deseaba él que Amelia lo hiciera?, no pudo evitar ruborizarse nuevamente.
“Zelgadis-san... ¿qué sucede?” le preguntó la princesa con una sonrisa.
“No es nada..., realmente has crecido.” la observó sonreir.
El baile finalizó y Zelgadis se sorprendió cuando Amelia lo tomó de la mano y lo llevó hasta uno de los balcones.
“¿Qué sucede Amelia?” le preguntó un poco confundido.
“Ahh.. es que no quería que te sintieras mal si alguno de los otros me veia darte mi regalo.” le dijo sintiéndose un poco tonta. Sacó una cajita. “Ya sabes cómo son de molestos.” Zelgadis asintió y la princesa continuó.
“Es... un poquito pequeño... muy pequeño, pero significa mucho para mí.”
Zelgadis abrió la cajita y se encontró con dos pequeños corazones de oro y plata. Los tomó y vio que cada corazón tenía una cadenilla. La miró por entre el cabello que cubría sus ojos sin decir palabra.
“Ya sé que sólo me ves como una amiga, casi como una hermana, pero me gustaría que los aceptaras, como muestra de esa amistad.” le dijo calmadamente.
Zelgadis vio aquellos ojos azules humedecerse levemente y percibió en ellos algo más que simplemente amistad. Era obvio que Amelia lo amaba, y la forma en que reconocía que quizás él no la amaba le mostraba cuánto había madurado. Tomó los corazones en su mano y los separó. Se puso uno de los corazones y luego, con mucha delicadeza, se acercó a Amelia y le colocó la cadenita con el otro corazón.
Luego de colocarle la cadenilla Zelgadis no se alejó. Amelia podía sentir el calor de su cuerpo, cuántas veces había querido permanecer así de cerca de su amado Zelgadis mientras viajaban. Temió moverse y romper el hechizo que lo mantenía tan cerca de ella.
Zelgadis llevó una de sus manos a su rostro y levantó delicadamente su barbilla hacia él. Tan tierna y radiante como una estrella. Se acercó un poco más y le susurró, “Quisiera que fueran más que una muestra de amistad.” La besó suavemente, temiendo lastimar aquellos hermosos labios con los suyos de piedra.
Por unos instantes el tiempo se detuvo para ambos, pero al poco tiempo Amelia reaccionó y entreabrió sus labios, buscando ella misma el contacto al cual Zelgadis le tenía miedo.
“Guahh...” dijo una vocecita a espaldas de ellos. Val los miraba con cara de disgusto. Zelgadis se separó de Amelia y frunció el ceño mientras que a ella se le subían los colores al rostro.
“Amelia-san, dice tu papá que es hora de repartir los obsequios.” les dijo Val, haciéndole una mueca a Zel que aún lo seguía mirando con enojo.
“Ahh... los obsequios, lo había olvidado..., vamos!” y diciendo esto tomó a Zel de la mano y se dirigieron al centro del salón, donde Amelia, después de llamar la atención de todos, comenzó a repatir unas primorosas cajitas en forma de corazón.
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La fiesta llegaba finalmente a su feliz término. La mayoría de los invitados ya había salido del castillo y apenas quedaban el grupo de compañeros, pero también se preparaban para retirarse a las habitaciones que Amelia les había preparado.
Lina y Gourry se dirigían a sus habitaciones cuando Gourry decidió abrir el obsequio que Amelia le había entregado. Dentro de la cajita habían cinco fresas cubiertas con chocolate. Lina, que lo observaba, abrió desmesuradamente los ojos.
“Ahh... fresas con chocolate, la especialidad de la casa de Seiryuun. Gourry, ha sido una buena idea que abrieras las fresas porque ahora las podrás compartir conmigo.” le dijo avariciosamente.
“Pero Lina, ¿tú tienes una caja igual, por qué no abres las tuyas?” gimió Gourry.
“Pues... porque... así no vas a entender el significado de la fiesta, que es la de compartir con el amor de tu vida.” le dijo demasiado dulcemente.
“Pero Lina... ¿tú eres el amor de mi vida?” le dijo Gourry asombrado.
“¡¡CEREBRO DE MEDUSA, DAME LAS FRESAS!!” y trató de arrebatarle las fresas, Gourry las alejaba pero no pudo evitar que Lina tomara una y lo único que se le ocurrió es que si él se las comía primero Lina no se las podría quitar.
Así comenzaron una desenfrenada carrera por todos los pasillos del castillo, cada vez que se cruzaban otra fresa desaparecía. Al final sólo quedaba una y cuando Gourry estaba a punto de echarsela a la boca Lina lo alcanzó.
La fresa voló por los aires y ambos levantaron las cabezas. La fruta comenzó a bajar y cuando estaba al alcance ambos saltaron resultando en que ambas bocas llegaron a la fresa al mismo tiempo. La fresa aún seguía en movimiento y Lina le puso las manos en la cabeza a Gourry, logrando atrapar la fresa con la boca. Gourry, al ver que Lina aún no se tragaba la fresa, tiró su propio mordisco a la fruta cubierta de chocolate.
Quedaron boca con boca, gruñeron al ver que ambos tenían parte de la fresa. Forcejearon un rato y al final Lina logró succionar la fruta hacia el interior de su boca. Gourry seguía gruñendo y sin darse por vencido, adentró su lengua en la boca de Lina.
Ella, al sentir los labios cálidos de Gourry sobre los suyos y su lengua buscando en su boca se quedó petrificada. Cuando Gourry profundizó el aparente beso tuvo que sujetarse de la camisa de Gourry.
Finalmente Gourry logró partir un pedazo de la fresa succionandolo a su boca. Sin pensarlo se separó bruscamente de Lina quien por poco pierde el balance e hizo un signo de victoria con los dedos sonriendo tontamente.
“Guahhhhhhh...” dijo una vocecita tras ellos. “¿Es significa que son novios?”
“Ehhh...” dijo Gourry
“Si se están besando son novios.” dijo Val con inocencia.
Gourry se llevó un dedo a la barbilla y pensó un momento, luego se le iluminó el rostro.
“Pues supongo que es verdad. Somos novios.” concluyó Gourry como si hubiera descubierto una solución matemática. Lina brillaba con un aura roja y Val abrió los ojos gritando por todo el pasillo.
“¡¡Ahhhh... condenado chiquillo, no digas tonterías, ya verás cuando te ponga las manos encima!!
Val corría como una liebre con Lina cerca de los talones. De repente Val tropezó y cayó de bruces. Xellos, que caminaba en su dirección, lo recogió del suelo.
“¿Qué sucede Val?, ¿por qué estás corriendo?, ¿no te ha dicho Filia que debes comportarte?” le dijo Xellos tranquilamente.
“Tío Xellos, Lina y Gourry son novios, yo los vi besándose.” le dijo Val como si fuera un secreto. En esos momentos Lina llegó jadeante.
“Todo lo que diga es mentira, ¡es mentira!” dijo Lina a punto de un ataque de histeria. Xellos la observó.
“Lina-chan, los niños no mienten, y menos los dragones.” a esto Val le sacó la lengua a Lina, pero para empeorar la situación apareció Gourry. Xellos los miró, primero a Gourry, luego a Lina.
“Lina... ¿qué tienes en la boca?” le preguntó Xellos mirándola con curiosidad.
“¿Ehhh?” y se llevó la mano a la boca para descubrir que tenía chocolate en los labios. Miró a Gourry quien también tenía los labios embarrados de chocolate. Lina se puso colorada.
“¡¡Sólo estabamos comiendo las fresas con chocolate!!” gritó.
“No he dicho que estuvieras haciendo algo Lina. Además, si sólo era eso, no veo razón para que persigas a un inocente niño.” dijo Xellos con su habitual sonrisa.
“Pero tío Xellos, Lina y Gourry se estaban besando, yo los vi, y Amelia-san y Zelgadis también se estaban besando.” a Xellos le bajó una gruesa gota de sudor por la nuca.
“Sólo porque dos personas se están besando no significa que sean novios Val.” espetó Lina.
Val la miró con ojos inocentes, “pero tío Xellos y mamá Filia se besan y son novios.” dijo de la forma más natural del mundo.
Lina abrió los ojos muy grandes y cuando reaccionó tiró a Xellos al piso y atrapó su cuello en una de sus famosas llaves.
Val se escapó de los brazos de Xellos y corrió llamando a su mami Filia.
“Xellos... tramposo picarón, con que lo tenías muy calladito ehhh...” le decía Lina estrangulándolo.
“Lina... por favor.” le decía Xellos, más que por falta de aire por encontrarse levemente ruborizado.
Una Filia furiosa, con un rabo de dragón asomándole entre las faldas, llegó a la escena de la mano de Val.
“Lina, ¿qué sucede aquí?”
“Filia.......... querida....” le dijo con voz dulce Lina soltando a Xellos. “Quiero felicitarte.”
“¿Nani?” le dijo Filia asombrada.
“Me acabo de enterar que tú y Xellos son... NOVIOS.” le soltó la última parte con una sonrisa malévola.
“¿Quién... te dijo eso?, preguntó Filia muy pálida.
“Mamá, es que Zelgadis-san y Amela se estaban besando y Lina y Gourry también, así como tú besas a tío Xellos y...” no pudo decir más porque Filia había caído de espaldas desmayada.
“¿Mami?”
“Val... creo que vamos a tener que llevar a tu mamá a descansar.” dijo Xellos tranquilamente.
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Era de mañana y Zelgadis observaba a Amelia tendida sobre la cama mientras dormía.
*Como serena es la brisa... cuando el sereno la empapa*
*Como la flor de los montes... sí...*
*Brotando como cascada...*
“Hermosa...” susurró Zelgadis. Amelia se había convertido en una mujer hermosa, serena y apasible. Le quitó unos mechones del rostro y notó que ya no eran tan rebeldes como cuando viajaban. Sobre ella se cernía como un halo de inocencia mientras que sus formas delataban cambios más profundos. Se inclinó para besarla suavemente en la frente.
Era evidente que Amelia no reparaba en su forma externa, lo que le daba cierta tranquilidad haciendo menos necesaria la búsqueda de una cura. Permitiéndole más tiempo para disfrutar de su adorada princesa.
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Lina yacía sobre uno de los muebles en el cuarto de Gourry, durmiendo plácidamente. A sus pies se encontraban varios montones de cajas vacías en forma de corazón. En el otro extremo del mueble yacía Gourry, durmiendo con las piernas en el piso y la cabeza en una posición incómoda. Se despertó levemente y vió a Lina dormida. Se acomodó en el mueble y arregló sobre sus piernas los pies de Lina para que estuviera más cómoda.
Como sabiendo que estaba aquí
por tí esperando en la vía
yo iba abriendo los brazos... sí...
Yo iba pensando en tu venida
te metiste por mis poros
para alegrarme la vida
se unieron dos solitarios más
para hacerse compañía.
Seguramente Lina no lo entendería, pero para él era muy simple. Estaría con Lina por siempre. Él ya sabía que Lina lo amaba, después de haber ejecutado el Giga Slave y regresar del mar del caos Gourry lo entendía. Así como entendía que él la amaba. Pero aún no era el momento. Al menos Lina aún no estaba preparada para eso. Suspiró y reclinó la cabeza.
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Val dormía plácidamente al lado de su protectora. Filia lo abrazaba dulcemente mientras dormía, como asegurándose que nada malo le fuera a pasar a su pequeño.
Xellos descansaba en el alfeizar de la ventana, con una pierna sobre la ventana y la otra colgando suavemente. Aún vestido con las ropas de la fiesta velaba el sueño de Filia y su pequeño.
*Un giro de amor me has dado*
*Desde la tierra a la luna*
*Hoy tu sol transpira para mí*
*Agua bendita en mi boca.*
Los cabellos rubios de Filia se desparramaban sobre la cama cual oro brillante y Xellos se acercó para acariciarlos. Filia sintió las caricias y se despertó.
“Xel-kun, ¿por qué siempre te tienes que levantar tan temprano?” le preguntó amodorrada.
“Sore wa himitsu desu...” le dijo con una genuina sonrisa.
Filia lo tomó de la mano y lo hizo echarse a su lado.
*¡Yo te amo!, yo te amo...*
*Y por tu amor me hago santo*
*Porque con este gran milagro*
*Olvido todos mis pecados*
“Aishiteru Fi-chan.” le susurró al oido. La contempló dormida un rato más. *¿Que por qué me levanto más temprano?, para poder contemplarte Filia. Es para grabarte eternamente en mi memoria. Xellas-sama, sé que me vas a castigar de nuevo por esto, pero ¿podría quedarme un día más con ella?
“Xellos...” sintió una voz dentro de su mente. *Por favor Xellas-sama, siempre hago lo que me pides, podrías considerarlo como un extra para tu más fiel servidor.*
“Ummhh... bien... te concedo un día más, pero a cambio de un extra.” Xellos se estremeció con la contestación, Xellas era capaz de pedirle cualquier cosa extraña.
“Ya que estás en Seiryuun, seguramente no tendrás problema en traerme un souvenir... algo así como una botella del famoso vino de la casa real.” Xellos suspiró aliviado.
*Hai, Xellas-sama, de la mejor cosecha.* y sin más se dedicó a contemplar a su amada dragonzuela.
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Es así, es así
como llenaste mi vida
es así, es así
con el amor que me das... yo respiro
Es así, es así
como me amarro a tu vida
Es así, es así
con el amor que me das
yo respiro por ti.
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