Cherchez la femme

 

por Gabe Logan

 

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**Respuesta al reto de mayo de 2003Cherchez la Femme”, de El Altar de Zeros.

= Prohibida su publicación en cualquier otra página = 

 

 En un pequeño pueblo al sur de Seyluun, Lina Invers y compañía habían decidido pasar la noche en una posada, lo que ellos no sabían es que en esa posada existía un espejo mágico el cual provocaba una especie de sueños, bastante reales, a aquel que lo mirase después de un cierto tiempo. Lina, después de una gran comida (que por cierto prácticamente se lo había comido todo), decidió que ya estaba bastante cansada y se fue a dormir.

 -Bueno muchachos, estoy cansada así que me voy a descansar- dijo Lina a los demás.

-Descansa bien Lina- le responde Gourry.

-Hasta mañana Lina- dice Amelia. Zelgadis solo asiente.

 

Lina se retira a su cuarto pero al pasar por un cuarto con la puerta entre abierta observa un brillo dorado, ella ambiciosa como de costumbre pensó que tal vez allí habría algo que valiera la pena, al momento de entrar observo un gran espejo, muy hermoso, Lina lo observa y se percata de que su marco esta hecho de oro puro, Lina  se acerco a verlo, cuando una misteriosa luz surge del espejo y la rodea, atrás del espejo aparece una figura que sonríe, saca un libro y lo pone en un hueco en la parte posterior del espejo.

 

-Bueno espero que le vaya bien en esa aventura- dice la sonriente figura desapareciendo.

 

Lina siente un gran vértigo, despierta en una gran cama se encuentra bastante aturdida y confundida solo se puede preguntar como es posible que del misterioso cuarto hubiera podido regresar a su habitación, decide volver a dormir, cuando cae en cuenta que no se haya en su cuarto ¿o sí?.

 

-¿Dónde estoy?- pregunta Lina confundida.

 

Lina se levanta y nota que trae puesto un camisón, cosa que le sorprende ya que ella acostumbra dormirse con sus ropas habituales, además su cuarto es bastante elegante, casi como el de las personas de clase alta, eso la tiene muy confundida. Lina de repente se queda fría al ver su imagen en un espejo, si bien su apariencia facial así como su cabello son iguales, solo que ahora, su físico, es un poco más, como decirlo, desarrollado, algo que Lina siempre había soñado.

 

-¿Pero que me paso?- pregunto Lina asombrada. En eso una mujer entra a su cuarto.

-Veo que ya despertó madame Bonacieux- dijo la mujer, aparentemente doncella de la casa.

 

Lina solo la observo, aun estaba confundida, primero, no recuerda como llego a esa habitación y por que trae esas ropas, segundo, la imagen en el espejo, aunque parecida no era la de ella, y tercero, el hecho de que aquella mujer que la saludo le haya llamado Bonacieux y no Invers. De verdad que en ese lugar había algo muy raro y ella lo iba a averiguar así que decidió seguirle la corriente a la doncella.

 

-Sí me encuentro bien- dijo Lina fingidamente. La doncella solo sonrío.

-Entonces le tendré preparados sus vestidos, recuerde que hoy sé vera con la duquesa de York para tomar el almuerzo- dice la doncella. Lina la mira interrogante.

-¿La duquesa de York?- pregunta Lina confundida.

-Sí, la señora Nagha- dice la doncella.

-¡Nagha!- dice Lina sorprendida. La doncella la ve con una expresión de asombro.

-Sí, la hija del señor Filionel de Tréville- dice la doncella algo incomoda -¿Se siente bien?- pregunta la doncella al ver que Lina solo se toca la cabeza.

-Sí, creo que estaré bien, solo déjame sola, por cierto antes de que te vayas me podrías decir tu nombre- dice Lina. La doncella la ve preocupada y duda en contestar,

-Constance, madame, mi nombre es Constance Reno, y usted es Lina Bonacieux- dice la doncella. Lina solo asiente y se sienta en la cama.

-Bien, entonces bajare en un momento- dice Lina. La doncella hace una reverencia y se retira de la habitación.

 

Lina, ya sola, empieza a analizar la situación, ya sabe que no es su mundo, podría ser un sueño, solo que entonces no le dolería el pellizcarse, además, Nagha como duquesa, y además hija de Fill, eso si que es extraño. Algunos minutos mas tarde, la doncella vuelve a entrar al cuarto trayendo un hermoso vestido, que a Lina le recuerda el traje rosa de princesa que a veces le ha visto a Amelia, solo que este es color rojo y es un poco menos ostentoso, Lina se viste y se dirige abajo. Al pasar cerca de la puerta, se detiene de pronto al tener una sensación de peligro, en eso algo la toca en el hombro y Lina solo siente como la piel se le pone chinita por la sensación, al volverse hacia atrás solo ve lo que menos hubiera querido ver, a su hermana Luna.

 

-Veo que pareces algo confundida hermanita- dice Luna con tranquilidad.

-Ho... hola Luna, buenos días- dice Lina con temor y tragando saliva.

-¡Vaya maneras de contestar, casi se podría decir que le tienes miedo a tu querida hermana!- dice Luna dulcemente, dejando a Lina perpleja, hasta que siente un catorrazo en la cabeza –Despierta ya hermanita, que tenemos que ir por tu amiga Amelia antes de ir con la loca de la duquesa- dice Luna sonriendo.

-Sí hermanita, ya voy- dice Lina sobandose la cabeza.

-¡Nos vamos ya Constance, dile a papa que volveremos tarde!- le grita Luna a la doncella, esta solo le sonríe y las despide.

 

Luna y Lina abordan un hermoso carruaje y empiezan a viajar por un paisaje muy hermoso, Lina se da cuenta que nunca había estado en ese lugar, si bien le da un parecido a Seyluun, la manera de vestir de estas personas es bastante diferente, decide interrogar a Luna, con cuidado claro, pero cuando esta a punto de hablar, Luna se le adelanta.

 

-¿Y bien Lina?- pregunta Luna. Lina sin comprender solo la observa.

-¿Y bien que?- pregunta Lina.

-No te hagas, ¿cómo va tu relación con ese mosquetero?, ¿Gourry se llama no es así?- pregunta Luna. Lina da un respingo, ella teniendo una relación con Gourry.

-¡¿No... no entiendo que hablas Luna?!- dice Lina nerviosa.

-No te hagas, a poco creías que una relación así la ibas a poder mantener en secreto para tu inteligente hermana mayor- dice Luna sonriendo –Dime ¿Ya te ha besado?- pregunta Luna con una mirada maliciosa.

-¡¿Qué cosas dices Luna?!- dice Lina roja como un tomate.

-Bien como veo que té molesta hablar de ello, ya no te lo volveré a mencionar, por el momento, pero cuando tengas dudas de algo, ya sabes que me puedes preguntar, de todos modos ¿para que son las hermanas mayores?- dice Luna sonriendo. Lina solo se voltea y prefiere ver el paisaje, aunque parece que esta metida en algo muy extraño.

 

Él viaje continua sin interrupciones, tanto Lina como Luna disfrutan de la campiña, cuando Lina ve que llegan a una ciudad, justo en ese momento ve un cartel en la entrada, Lina lo lee y ve que dice “Bienvenidos a Paris, capital del gran reino de Francia”, Lina se da cuenta de que no tiene ni idea que es Francia. Ya pasado un rato la carroza se detiene frente a una gran mansión, Lina la ve sorprendida, cuando bajan un sirviente las recibe.

 

-Señorita Luna, señorita Lina en un momento las anunciare- dice el sirviente.

-Como odio estas reglas de etiqueta, tu no Lina- dice Luna algo fastidiada.

-Eh... bueno, si, yo también las odio- dice Lina nerviosa. Luna solo suspira y decide esperar, aun le sorprende que la amiga de Lina, esa pequeña niña romántica y escandalosa, sea hermana de la pedante duquesa de York, la verdad es que su parecido solo era físico, bueno la duquesa era mas alta, así como su cabello era más largo, pero la mayor diferencia era el comportamiento, Amelia era bastante humilde y trataba a los sirvientes como amigos, lo que le ganaba simpatías con la gente, hasta que soltaba sus discursos de la justicia, en cambio, la duquesa era una mujer muy soberbia, no trataba mal a los sirvientes, pero le encantaba hablar de lo bella, rica y bien formada que era, la verdad es que le caía mejor la pequeña Amelia. El sirviente les indico que entrasen al interior, cosa que ambas hicieron.

 

En otro lugar, dos hombres se encontraban en un duelo de esgrima siendo vistos por un tercero que estaba sentado sobre una gran roca, ambos vestían el uniforme de los mosqueteros, aunque más que pelea era mas bien una especie de entrenamiento, uno de ellos tenia una larga melena rubia, así como era muy alto, su nombre Gourry Gabriev miembro de la guardia de los mosqueteros del rey,  el otro era de tez morena y llevaba un gran sombrero de color café, el cual no combinaba con su traje azul de mosquetero, su nombre Zangles Le Blanc, capitán de los mosqueteros del rey y esposo de la baronesa Martina Mastroiani,  el tercero era un joven de vestidos blancos, el cual tenia una piel de un color azulado, el traje de este muchacho tenia una capucha y una mascarilla para cubrirse el rostro, su nombre Zelgadis Chirac, se rumorea que es el hijo ilegitimo del cardenal Rezo, el es el encargado de blandir las campanas de la iglesia de Notre Dam, el solo los observa con una sonrisa mientras observa al cielo.

 

-Veo que el matrimonio no té a arruinado mi buen Zangles- dice Gourry.

-Ni a ti él haberte enamorado amigo mío- dice Zangles sonriendo. Ambos se detienen y deciden tomarse un descanso, ambos solo sonríen algo cansados.

-Y bien, ¿piensas pedírselo esta noche?- pregunta Zangles con una expresión satisfactoria

-No lo sé, tal vez lo haga, aunque no sé si sus padres me acepten- dice Gourry dubitativo.

-Si no lo intentas no lo lograras- dice Zangles comprensivamente, Gourry le sonríe.

-Lo intentare, no te preocupes- dice Gourry sonriendo. Se voltea hacia Zelgadis y lo ve observando al cielo sin prestarles atención –Oye, ¿qué crees que le pasa a Zel?, A estado así desde ayer- le pregunta Gourry a Zangles.

-Ni idea, aunque parece ser que tiene que ver con el festival de ayer, ya ves que había muchas bellezas en el lugar- dice Zangles maliciosamente. Gourry asiente y ríe, siendo secundado por Zangles, en eso llega un hombre corriendo.

-¡Hola amigos como se encuentran!- dice el hombre, el cual tiene una melena morena, su apariencia de monje se contrasta con una expresión risueña, además su llegada parece molestar a Zelgadis, el cual solo pone una expresión dura.

-Ya llego este loco- dijo Zelgadis.

-¡Hola Zeros!- dijo Gourry alegre, y lo estaba ya que fue Zeros quien le presento a Lina, incluso lo ayudo a darse cuenta de sus sentimientos, por eso lo apreciaba tanto, era un gran amigo después de Zangles, aunque no entendía por que Zelgadis no se llevaba bien con el.

-Mucho gusto Aragón- dijo Zangles. Zeros solo volteo a verlo.

-Ya te he dicho que me llames Zeros- dice Zeros sonriendo. De pronto ve a Zelgadis -¡Hola mi buen chico piedra!- dice Zeros. Zelgadis solo lo ve con rencor, este tipo es más irritante que el cardenal Rezo y él preferiría estar en otro lado.

-¿Y como esta Miladi Ul Copt?- pregunta Zangles cambiando la conversación.

-¿Filia?, Ella esta bien, aunque extraña Inglaterra ya se acostumbro a vivir en Francia- dijo Zeros. Él provenía de una rica familia de origen español y ya había viajado al nuevo mundo, él estaba comprometido con Filia Ul Copt, ella era dama de la corte de Londres, básicamente ellos llevaban una relación algo extraña, Filia era una dama refinada, pero era una fiera cuando se enfadaba, el siempre estaba alegre y ambos comúnmente peleaban, aunque sus reconciliaciones resultaban muy placenteras –Y dime Zelgadis, ya dejaste de soñar en la señorita de Tréville y volviste a poner los pies en la tierra- dijo Zeros con tranquilidad. Mientras que Gourry  y Zangles ponían cara de poema, Zelgadis se ponía más rojo que un tomate.

-¡Pero como demonios sabes eso!- grito Zelgadis.

-¡Sí se te nota a leguas mi buen amigo!- dijo Zeros.

-¡Pero con la hija del duque de Tréville, me parece increíble!- dijo Gourry.

-¡Quién lo diría, nuestro buen amigo sé a enamorado, y de una de las mujeres más bellas del mundo!- dice Zangles riendo. Zelgadis solo se sonrojo.

 

Él recordaba haber ido a escondidas a un festival hace algunos meses, pues su padre (aunque él dudaba que lo fuera) le tenia prohibido bajar a la ciudad por su apariencia, que aunque rocosa, era tan solo en imagen, él había aprovechado para disfrutar las festividades cuando la vio, vestida con un hermoso traje blanco, el no sabia quien era ella en esos momentos, solo pensaba que era la mujer mas hermosa que sus ojos hubieran visto, ella paso cerca de él y el solo se había ocultado tras un pilar, aunque parece que ella lo había notado. Zelgadis recordaba como ella le hablo con tanta naturalidad, que el no pudo hacer otra cosa más que contestarle, a el le sorprendió que la muchacha no le importase su apariencia y lo tratase como alguien común, eso le agrado mucho, y más el hecho de que durante los días que duro el festival, ella prácticamente solo se le despegaba para ir al baño o a su casa. Cuando Zelgadis se entero de quien era ella, quedo muy sorprendido, pero aun así ella siguió tratándolo. Esa muchacha le hacia tener sensaciones que ni se imaginaba tener. Y ahora ese entrometido de Zeros había hecho que sus dos únicos amigos se enteraran de ello.

Pero Zelgadis no era el único en estar así, en una elegante mansión, Lina y su hermana, comían con Amelia, quien era hija de Filionel de Tréville, básicamente Lina pudo comparar que efectivamente esta Amelia se parecía a su amiga, solo que esta era un poco más alta, así como menos escandalosa al hablar, mientras que esta Nagha era idéntica a la que ella conocía, exceptuando el hecho de que esta fuera viuda, y se vistiera de manera más decente, por lo demás, eran idénticas hasta en esa risa tan estúpida que tenían, para Lina le parecía que a Amelia le pasaba algo, ya que ella apenas y probaba bocado (hubieran visto los esfuerzos sobrehumanos que Lina hizo para poder comer decentemente, a riesgo de ser golpeada por su hermana), esto le preocupaba, aunque le fue agradable ver que en ese lugar también había una Sylphiel, aunque en este lugar ella se encontraba viviendo en un Monasterio, ya que su padre consideraba peligroso que ella estuviese a la vista de los hombres. Algo estúpido pero que se le podía hacer, ya había comprobado que su magia no servia allí, cuando menos el ambiente era agradable, pese a la soberbia charla de Nagha y de Luna.

 

-¿En que piensas Lina?- pregunta Nagha a Lina sacándola de sus pensamientos.

-Déjala, lo más seguro es que este pensando en su novio- dice Luna tranquilamente. Lina solo se sonroja por el comentario.

-¿Novio?, ¿La pequeña Lina ya tiene novio?- pregunta Nagha. Amelia también presta atención a lo que dice Luna -¿Y quien es?, ¿Lo conocemos?- pregunta Nagha

-Es ni más ni menos que Gourry Gabriev, uno de los mejores mosqueteros al servicio de Luis XVI e hijo de una de las familias más ricas de Paris- dice Luna con avaricia.

-Veo que no tienes malos gustos Lina- dice Nagha. Amelia solo las ve.

 

La comida siguió con tranquilidad, al llegar la tarde, Amelia le pidió a Lina que pasearan un rato mientras Luna y Nagha se emborrachaban, era claro que para lo único en lo que estas dos se llevaban bien era para tomar. Lina durante el paseo pudo ver los hermosos jardines de la casa de su amiga, pero sabia que Amelia no la había traído solo a ver las flores.

 

-Lina amiga mía, ¿puedo preguntarte algo?- dice Amelia. Lina la observa con curiosidad.

-Sí puedes, ¿Qué pasa?- dice Lina curiosa.

-¿Cómo sabes cuando estas enamorada?- pregunta Amelia. Lina solo se queda como piedra al escuchar la pregunta, solo mira a Amelia sin saber que decir.

-¿P... por qué me preguntas eso Amelia?- dice Lina nerviosa.

-Es que hace unos meses conocí a un hombre, ya lo has de conocer, Zelgadis Chirac, el campanero de la iglesia- dice Amelia. Lina solo la observa con asombro, Amelia enamorada de un hombre llamado Zelgadis el cual era campanero. Eso ya se salía del rarometro.

-Dime Amelia, ¿Ese hombre tiene una piel de color azulado y uno cabellos plateados que parecen de alambre?- pregunta Lina temerosa de la respuesta. Amelia la ve con sorpresa.

-¡Sí, es él!, ¿Entonces ya lo conocías?- dice Amelia alegre.

-¡Solo de oídas!, ¿Pero dime que es lo que te ocurre y por que lo mencionas tan de repente?- pregunta Lina. Amelia la observa y vuelve la vista sonrojada.

-Es que lo conocí durante el festival, allí estaba él, en un principio pensé que usaba maquillaje por la fiesta, pero más tarde me entere que así era el realmente, sin embargo me pareció sumamente agradable- dijo Amelia aun más roja.

-Bueno ese es el menor de los males, así que dime ¿Estas enamorada de él?-pregunto Lina directamente. Amelia solo asintió sonrojada.

-Eso creo- dijo apenada. Lina solo la ve sin preocuparse por nada.

-¿Y cual es el problema?, Él esta enamorado de ti ¿o no es así?-pregunta Lina.

-Creo que sí, pero lo que ocurre es que ya lo bese- dice Amelia apenada. Esto ultimo fue inesperado y Lina no atinaba que decir, cuando por fin atino a pensar, una silueta salió de repente y se paro frente a ellas, Lina solo vio a una mujer rubia parada frente a ellas.

-¡¡¡Eso es totalmente inmoral!!!- grito la aparecida. Amelia se veía asustada.

-¡¿Miladi Ul Copt?!, ¿Qué hace aquí?- pregunto Amelia. Lina solo la observo.

-La pregunta correcta es ¿¡qué paso después?!- dijo Filia con interés. Haciendo que Amelia y Lina se fueran de espaldas de la impresión -¿Qué, que dije?- pregunto Filia inocentemente como si no lo supiera.

-Olvídalo, sigue contándonos Amelia como paso eso- dijo Lina.

-Lo que ocurre es que hace dos días me entere que él era el hijo ilegitimo del cardenal Rezo, así que fui a verlo a escondidas, ya que mi padre no conoce nuestra amistad y no creo que la apruebe, así que cuando nos encontramos él me confirmo ese hecho, aunque parecía molesto, al darme cuenta de ello me sentí más atraída por el, más cuando me contó la vida que había llevado, después una cosa llevo a la otra y no pude resistir más y lo bese, el solo se sonrojo, aunque no tanto como yo, lo único que pude hacer es darle disculpas e irme rápidamente, ya que sentí que de quedarme más tiempo no podría contener más mis sentimientos- dijo Amelia sonrojada. Lina trataba de digerir lo ocurrido mientras Filia solo la miraba con una expresión de ternura.

-¡Pero que romántico!- dijo Filia. Lina solo la observo.

-¿Y qué es lo que piensas hacer?- pregunto Lina.

-¡No lo sé!, ¡Solo sé que deseo volver a verlo!, ¡Y el mayor problema es que en los últimos días papá parece estar sospechando y ya me tiene más vigilada!- dijo Amelia con tristeza.

-¡Pues en ese caso, nosotras te ayudaremos!, ¿Verdad Lina?- dijo Filia. Lina solo la miro.

-Sí... si claro, como no- dijo Lina algo temerosa –Creo que tendré problemas- pensó Lina

-¡Entonces manos a la obra!- grito Filia sacando un costoso abanico con incrustaciones de diamante y grabados de oro con el nombre Zeros de Aragón grabado en ella.

-¿¡En serio!?- pregunto Amelia -¿Pero como lo lograran?- pregunto Amelia incrédula.

-¡Ya tengo un plan!- dijo Filia sonriendo. Lina solo estaba asombrada de ver el nombre de Zeros en el abanico de Filia, cada ves más sorprendida.

-Disculpa, nos podrías explicar el plan de una vez- dijo Lina ya harta de todo.

-¡Bien este es...!- comenzó a decir Filia.

 

En otro lado, Zelgadis y compañía acababan de llegar a Notre Dam, a Zelgadis no le caía muy bien el hecho de que Zeros fuera con ellos, pero para su desgracia después de contarles (obligadamente) su historia, los tres se propusieron a ayudarle con su relación con la hija del duque de Tréville, el solo podía suspirar de desconfianza ya que no sabia como fuera a actuar su padre el Cardenal. Esos días ya habían tenido demasiado para él, y por desgracia aún no terminaban.

 

-¿Entonces el problema es tu tutor el cardenal Rezo?- pregunto Zangles. Zelgadis solo afirmo -¡Por eso no te preocupes hombre que yo me encargo!- dijo Zangles.

-Eso es lo que me preocupa- dijo Zelgadis por lo bajo.

-¡Bueno ya llegamos!- dijo Zeros. Gourry solo miraba el enorme edificio.

-¡Pues pongamos manos a la obra!- dijo Gourry.

 

Una vez dentro, comenzaron a buscar al cardenal, aunque después de unos minutos de búsqueda infructuosa llegaron a la conclusión de que tal vez se encontraba en la capilla, ya que según Zelgadis él le daba clases a una joven llamada Sylphiel de Gauche, esto le causo sorpresa a Gourry ya que ella era una amiga suya de la infancia, es más él era uno de los pocos hombres que se le habían acercado a causa del padre de ella. Cuando los cuatro entraron a la capilla (que por cierto estaba afuera en los jardines), se acercaron sigilosamente, ya que parecía que el cardenal estaba platicando con alguien, aunque el tono era un poco meloso, Zelgadis fue el primero en darse cuenta de que de la capilla estaba saliendo la señorita Sylphiel, él prefirió omitir cualquier pensamiento extraño. Al entrar a la capilla lo primero que vio fue a Rezo sentado en las butacas de enfrente, parecía esperar algo, Zelgadis les hizo una señal con la mano a sus amigos para que se quedaran afuera un momento, ellos lo entendieron y Zelgadis entro.

 

-Te estaba esperando- dijo Rezo. Zelgadis solo lo observo.

-Parece que ya llevas bastante aquí ¿Verdad?- dijo Zeros. Rezo volteo a verlo.

-Siéntate por favor necesito hablar contigo- dijo Rezo. Zelgadis solo le obedeció.

-Hace tiempo que quería contarte algo muy importante para ti- dijo Rezo –Pero no había tenido oportunidad de hacerlo- dijo Rezo tranquilo.

-Entonces empieza por favor- dijo Zelgadis algo intranquilo.

 

Cerca de ese lugar, Lina, Filia y Amelia se encontraban dirigiéndose a ver a Zelgadis. Ellas habían decidido ir a verlo aprovechando que Luna y Nagha ya estaban borrachas, Amelia dudaba de su plan, aunque era tan simple que podía funcionar. Solo ir y confesarle sus sentimientos a Zelgadis y esperar que los problemas que esto ocasionase no fuesen muy grandes.

 

-¿Cuánto falta para que lleguemos?-pregunto Lina cansada.

-Ya falta poco- dijo Amelia saliendo de sus pensamientos.

-Me pregunto que dirá Zelgadis cuando te vea- dijo Filia con un brillo en sus ojos.

-Eso ya lo veremos- dijo Lina algo apenada.

-¡Ya llegamos!- dijo Amelia feliz, sin notar que unas personas las seguían de cerca.

-Dame todo lo que tengas- se escucho una voz por detrás de Filia, que iba al último.

-Ya déjate de payasadas Zeros y compórtate como un adulto de una buena vez- dijo Filia molesta. Lina y Amelia solo la podían ver con cara de curiosidad.

-Creo que me descubriste querida- dijo Zeros sonriendo y sujetando a Filia de la barbilla.

-Siempre lo hago- dijo Filia antes de besarlo de una forma algo brusca.

-Mucho gusto saludarlas señoritas- dijo Zangles saliendo por detrás de Zeros.

-¡Capitán Zangles que gusto de verlo!- dijo Amelia, ella era muy buena amiga de la esposa del capitán -¿Y como se encuentra Martina?- dijo Amelia.

-Ella esta bien, algo sentimental a causa de su embarazo, pero bien- dijo Zangles.

-Me alegro por ustedes- dijo Amelia. Lina solo los observaba, cuando alguien se le acerco.

-Buenas tardes madame Bonacieux- sé oyó una voz. Lina volteo y vio a Gourry el cual traía una rosa en sus manos –Una hermosa flor para una hermosa dama- dijo Gourry.

-¡A... que lindo!- dijo Lina apenada –Pero que cursi- pensó Lina para sí.

-¡Señor Gourry!- dijo Amelia -¡Pero que gusto verlo!- dijo Amelia con alegría.

-¡Vaya, el gusto es mío!- dijo Gourry alegre -¿Qué hacen por aquí?- pregunto Gourry. Las tres se pusieron un poco pálidas, pero Zeros solo sonrió como adivinando lo que iban a hacer las tres mujeres.

-Yo creo que vinieron a lo mismo que nosotros- dijo Zeros volteando a ver a Amelia, la cual solo se sonrojo -¿Estoy en lo cierto?- dijo Zeros sonriendo.

-¿A que te refieres?- pregunto Filia con curiosidad.

-Eso, es un secreto- dijo Zeros, recibiendo un porrazo por parte de Filia –No, no es cierto, solo puedo decirles que ya lo sabrán en algunos momentos- dijo Zeros adolorido.

-Parece que ya sale- dijo Zangles mirando hacía la capilla. Todos ven a Rezo saliendo del cuarto, parece alegre, aunque con algo de tristeza. –Zelgadis debe estar dentro- dice Zangles señalando a la capilla.

-¡Bueno pues vamos!- dijo Lina emocionada, pero es detenida por la mano de Gourry. -¡Pero que estas haciendo!- pregunta Lina molesta.

-Creo que nosotros estamos de más querida- dijo Gourry, Lina solo se sonroja y asiente.

-Muy bien Amelia es tu turno- dijo Filia sonriendo. Amelia se sonrojo y asintió.

-Bueno pues, ¡Manos a la obra!- dijo Zeros sonriendo.

 

Amelia se dirigió a la capilla, siendo apoyada de lejos por sus amigos. Amelia se sentía algo cohibida, al entrar pudo ver a Zelgadis sentado en las escaleras del altar, sostenía algo en sus manos, parecía ser un vestido. Amelia se acerco con cuidado y lo pudo ver bien, parecía haber llorado, pero también se le veía tranquilo, como si se hubiera quitado un gran peso de encima.

 

-¿Se... señor Zelgadis?, ¿Esta bien?- pregunto Amelia con algo de preocupación.

-Mejor que nunca- dijo Zelgadis sonriéndole. Amelia se sonrojo.

-Q... quería ver si podíamos hablar acerca de lo que ocurrió hace unos días- dijo Amelia apenada. Zelgadis solo la miro y ella se sintió algo apenada –Claro que si lo desea yo puedo esper... – Amelia no había terminado su frase cuando sintió que Zelgadis le abrazaba.

-No hables por favor, ahora solo deseo estar contigo- dijo Zelgadis. Amelia se sorprendió, pero le devolvió el abrazo. –Ahora ya me siento completo- dijo Zelgadis.

-Zelgadis yo... – iba a decir Amelia, pero fue interrumpida por los labios de Zelgadis. Ella solo atino a corresponder el beso, deseando que este jamás terminara.

 

Afuera de la capilla, Lina y compañía observaban por una rendija lo que ocurría adentro.

 

-Vaya, vaya, esos dos se van a quedar pegados- dijo Zeros sonriendo.

-Parece que esto va a durar un buen rato- dijo Filia, cuando noto que Lina y Gourry no se encontraban con ellos -¿Adonde abran ido la señorita Lina y el señor Gourry?- pregunto Filia. Zangles solo sonreía.

-Creo que mi buen amigo nos podrá decir a donde fueron- dijo Zeros viendo a Zangles.

-Eso es algo que tu ya sabes Zeros- dijo Zangles sonriendo. Zeros le devolvió la sonrisa, aunque Filia parecía no entender nada.

-Solo espero que Amelia y Zelgadis sean felices y puedan superar los problemas que se les presentaran- dijo Filia pensativa.

-Yo se que lo lograran, ya lo veras querida- dijo Zeros abrazándola.

-Les deseo suerte- dijo Zangles observando por la rendija a Amelia y Zelgadis.

 

En otro lado Lina estaba sentada en la orilla de una fuente, estaba algo sonrojada, si este era un sueño, para ella era el más raro que jamás hubiera podido tener. Además de todo, Gourry se encontraba con ella, Lina solo podía pensar que allí iba a ocurrir algo.

 

-Querida Lina- dijo Gourry algo sonrojado –Hace ya cerca de tres años que llevamos con de conocernos y uno y medio de haber empezado nuestra relación- dijo Gourry –Solo, quería saber, si es posible que tu... que tu... –dijo Gourry, o al menos trataba de decir algo. Lina solo lo observaba sonrojada –Tu... ¿quisieras casarte conmigo?- dijo Gourry al borde de un ataque. Lina solo lo veía asombrada sin atinar a responder algo.

-Yo... yo... pues.. es que yo... –Lina trataba de articular palabras, pero no salía ninguna de su interior, esto si que era algo que ella siempre había deseado y ahora, ya no sabia que hacer. Solo tomo un poco de aire –Yo... acep... –Lina no termino de hablar, cuando sintió un terrible vértigo.

 

De repente todo comenzó a girar, sintió que era arrastrada, de repente se sintió en un túnel, una sensación de ser zarandeada, como si alguien la sujetara con fuerza. De repente, reino la oscuridad, Lina abrió los ojos, sentía la garganta seca, miro a su alrededor, se encontraba otra vez en su cuarto en la posada, con sus vestimentas habituales, vio hacía su izquierda y allí estaba Gourry sentado en una silla, Lina observo que ya era de día, así que Gourry debió de quedarse toda la noche haciendo guardia. Lina sonrió.

 

-Así que solo fue un sueño- dijo Lina sonriendo –Si que fue raro, aunque lastima que termino cuando lo bueno apenas iba a comenzar- dijo Lina. Ella se levanto de la cama y le robo un pequeño beso a Gourry, le sonrió y salió del cuarto para poder ir a comer algo.

-Creo que a ella si le gusto mi pequeño juego- dijo una figura que se encontraba al fondo de la habitación, un rayo de luz le pego mostrando a la diosa de las pesadillas –La próxima vez será mas entretenido- dijo L-sama desapareciendo.

 

FIN

 

Notas: Hasta que acabe, este reto si que estuvo difícil, por cierto los apellidos los tome del libro de los tres mosqueteros y del gabinete del gobierno de Francia. Este si me quedo algo soso, pero creo que de tanto beber café ya se me seco el seso, me despido diciéndoles que cualquier duda o comentario a Barry_burton3000@yahoo.com.mx nos veremos después.

 

Por cierto Slayers es propiedad de Hajime Kanzaka y es marca registrada de Dragon Magazine. Adiós                       

 

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