SIEMPRE SERÉ TU NAMAGOMI

 

por Aleda M. 

 

Capítulo 11 

 

 

 

***Este último capítulo se lo dedico con mucho cariño a Silf- moon***

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La ventana medio abierta. Una leve brisa se colaba por el resquicio disponible para refrescar el cuarto en penumbra.

La misma brisa que desordenaba el cabello de la figura sentada en el borde del alféizar.

Ropa oscura, botas de piel, camisa ocre y capa con motivos geometricos grabados. Sostenía un báculo con una gema roja en un extremo entre sus manos al mismo tiempo que pasaba lentamente sus dedos desnudos entre las grietas y nudos de su madera.

Cada fisura significaba un año, un suceso, una batalla, una pérdida.

 

El demonio parecia recordar con exactitud el momento en que cada uno de esos acontecimientos había dejado huella en el extraño objeto de madera.

De repente reparó en un arañazo en la parte baja del mismo que parecía no estar del todo pulido por el tiempo, databa de la batalla que habia librado con el discipulo de Garve en su refugio.

Rememoró la lucha esgrimiendo una leve sonrisa al mismo tiempo que pasaba un dedo con insistencia de un lado a otro de la irregular fisura para que cobrara el mismo aspecto que el resto pero una astilla saltó y se  clavó en su dedo a causa de la fricción.

Notó con placer como el dolor recorria sus nervios, con otro dedo presionó fuerte la astilla para que se adentrara más en su carne. Gotas de sangre comenzaron a manar del pulgar castigado.

Nada le satisfacia más que el dolor, tanto el suyo propio como el ajeno.

En un gesto acercó el dedo sangrante a su boca y arrancó la astilla con los dientes. Un regusto salado de su propia sangre le inundó el paladar.

O quizás si.

Algo más satisfactorio que el dolor, más placentero que sentir odio y  rabia.

Abrió lentamente los ojos dirigiendo sus pupilas rasgadas hacia un extremo del cuarto ya oscuro. Una figura femenina postrada en el lecho se adivinaba entre los distintos pliegues de sábanas.

Ella.

Ella le causaba más dolor, rabia, daño, ira y satisfacción que todas las cosas que había conocido sobre la tierra. Y eso era suficiente.

 

La dragona que yacía en un profundo sueño emitió un sollozo mientras se revolvia levemente. Zeros no le quitó ojo de encima permaneciendo atento para ver si volvia a tranquilizarse. Así fue.

La calma volvió a adueñarse del cuarto.

El demonio escuchaba la respiración pausada de ésta mientras observaba la leve luz dorada que su cuerpo emanaba.

-   Debí destruirte al principio, cuando tu luz aún no me cegaba.- pensó recostandose contra la ventana y sonriendo para si.

 

Había ido a buscarla al templo de los dragones de Katar y le había ofrecido una mano. Filia  no lo había dudado un instante, se había aferrado a ella con todas sus fuerzas. En ese momento lo supo, era suya, confiaba en él.

Mientras la atraia hacia si, la dragona con su mano libre inclinó hacia el suelo el báculo con el que apuntaba a Milgazia. El demonio respetó su deseo.

Ahora se habian refugiado en un sitio seguro, posiblemente el más fiable a salvo de demonios y dragones. Allí podrían permanecer tranquilos, el tiempo que los dejasen.

Aunque él permanecía en constante alerta a cualquier movimiento o sonido sospechoso. En verdad temia que vinieran y se la arrebatasen.

 

Pero todo esfuerzo era poco, era su turno. Filia le había demostrado su valia al anteponer sus propias convicciones sobre los ancianos de su templo para poco después ser repudiada por el resto de los dragones al aceptar unirse a él. Había dado la espalda a su raza por Zeros Metallium, también conocido como el Sacerdote Bestia, exterminador de su raza en tiempos inmemorables.

La admiraba por eso, era su musa. Su Filia.

 

La luz de la luna traspasaba el cristal de la ventana para posarse en el suelo de madera. El demonio observó como la dragona volvia a revolverse intranquila presa de algún mal sueño.

 

Había sido en cierto modo cobarde al dejarla marchar a Katar y permitir que sufriese de la forma en que lo hizo.

Sabia exactamente las palabras que la dragona deseaba escuchar antes de su despedida. Pero no las dijo. Quizás temeroso de sus propios sentimientos, aún no aceptados totalmente.

 

No podía renunciar a servir a su raza, moriria si lo hiciera. La vida le sería arrebatada por el mismo ser que lo creó, su ama. Y ahora tenía un motivo para existir. Lo mantendría en secreto.

Si le descubrian al menos podía asegurarse 80 años para la dragona y para él, el tiempo que Rina Inverse viviera.

Y aunque los Dark Lords temiesen a la hechicera y le temiesen a él, Zeros Metallium se mantenía en alerta, guardando a la dragona y a su pequeño huevo, el dragón antiguo Val Agares, que permanecia en un canasto en una mesa al lado del lecho donde ésta yacia.

 

Filia había estado postrada en la cama desde que Zeros la fue a buscar a Katar. El desgaste que había sufrido durante esos dos meses de encierro habia sido considerable. Se sumaba a esto que era presa de terribles pesadillas por culpa de los remordimientos  ya que los suyos la habían repudiado y por el recuerdo de la tortura psicológica a la que la había sometido Milgazia.

Se despertaba cada cierto tiempo gritando bañada en sudor y buscando desesperaba a Val con la mirada.

Entonces Zeros la guiaba y le mostraba el canasto donde el dragón antiguo se encontraba, al mismo tiempo que le recordaba con palabras reconfortantes que ya no estaba en Katar, que se encontraba a salvo. Solo entonces, aliviada, la dragona volvia a dormirse.

 

Pero esta vez Filia se despertó más agitada que las otras veces, cosa que alertó al demonio que se apresuró a repetir la misma operación: enseñarle a Val y decirle que se encontraba en casa.

La dragona comprobó que, efectivamente, el dragón antiguo se encontraba donde Zeros le indicaba, pero su respiración continuaba siendo muy agitada, presa de la angustia las lágrimas le rodaban por las mejillas.

El demonio intentó calmarla sentandose en el borde de la cama.

-   Estás a salvo, tranquila.- le dijo limpiando con el dorso de la mano sus lágrimas.

Filia lo miró y al hacerlo no pudo reprimir que su llanto se tornara más fuerte. Se giró y se tapó con las sábanas escondiendose de él.

 

A Zeros siempre le habia fascinado como la dragona manifestaba sus emociones tan abiertamente.

Era tan complicada...pero ya la conocía, esta vez sabía como debía actuar.

Con cuidado apartó las sabanas dejando al descubierto su cabeza para luego retirar los mechones de pelo que tapaban su oreja. Intentando reclamar su atención antes, le acarició el lobulo un par de veces para luego acercar su boca a su oído y expresarle lo que queria decirle y las palabras que ella queria escuchar.

Cuando terminó el llanto de Filia cesó de golpe. Se colocó boca arriba mirando al demonio.

-   ¿Si?- preguntó entonces entrecortadamente.

Zeros la miró con gesto complacido.

-   Si.

-   ¿Siempre?

-   Siempre.- fue la respuesta de Zeros.

Filia no pudo reprimir una enorme carcajada de felicidad. De repente se sentía la dragona más feliz de toda la tierra.

El demonio sonreia tambien satisfecho.

Cuando la dragona se serenó un poco despues de  su repentino arranque de alegria se dispuso a hacer lo que llevaba deseando hace mucho tiempo.

Se inclinó hacia delante y con mucho cuidado rozó sus labios contra los de ella comenzando un beso suave, dulce.

La dragona se dejó llevar disfrutando del sabor de los labios de él, abrió la boca para decir algo, instante que aprovechó el demonio para profundizar el beso. Filia respondió al beso apasionadamente pasando sus brazos por encima del cuello de el para acercarlo contra si. Él estremeciendose ante las atenciones de la dragona  la besó con más entusiamo si cabe.

Al cabo de unos instantes se separaron exhaustos buscando aire, abrazados y recostados sobre el lecho.

El demonio entonces comenzó a besar sus parpados aún mojados, para comenzar a descender por mejillas y orejas cubriendolas de besos  hasta llegar al cuello.

Aquí  buscó el pulso de la dragona como para cerciorarse de que estaba viva y cuando lo encontró escondió la cara entre su cuello y el dorado cabello como un gato.

 

Filia sonrió feliz. Tirando de una sábana tapó al demonio que permanecia postrado entre sus brazos y comenzó a acariciarle el cabello. Ella le cuidaria.

Enredados el uno con el otro, disfrutaban del saberse juntos.

El tiempo que les dejasen.

 

 

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Zelgadis Greywords sorbió complacido el último trago de café de su dosis matutina. Lo saboreó con gusto. Era lo primero que tenía en mente cada mañana: prepararse una buena taza de aquel liquido negro humeante. Sin el, no era él; es decir, parecia no poder pensar con claridad y cualquier cosa o ruido que hubiera a su alrededor le molestaba.

Solo después de ingerir una cantidad considerable de cafeína podia solamente tolerarlos. También que la gente riese o alborotase le incomodaba. Pero así era Zelgadis. Y su adicción, sólo comparable a la de Filia con el té.

 

Con la mano que no sostenía su taza abrió una hoja de la ventana. Aspiró el aire fresco y entornó la vista hacia el horizonte. Con un gesto de satisfacción pudo dislumbrar como una mota de fuego se acercaba lentamente a palacio.

Era el cabello de Rina Inverse que reflejaba destellos color fuego al contacto con el sol. Por supuesto el espadachín caminaba a su lado.

 

Por fin Rina y Gaudy regresaban, le habian anunciado su próxima visita por carta hace unas semanas.

Pero lo que más le entusiasmaba a la quimera no era la llegada de la pareja, sino que le habian avisado de que volverian a ponerse de viaje para buscar una cura para él. Rina habia conseguido una nueva pista en Zefilia, quizás revelada por su hermana, Luna, pero esto nunca lo confesaria y más por carta.

Este hecho colmaba a Zelgadis de esperanzas. Una cura. Tenía que haberla, tenía que existir. El mundo exterior estaba todavia por explorar y habia muchos tipos de magia y hechizos que desconocia.

Con cuidado abrió la otra hoja de la ventana. Desde el torreón de palacio la vista a los aledaños de palacio era muy extensa, casi podian distinguirse los limites del reino.

Su vida habia cambiado bastante en  poco tiempo, tres meses. Podia considerarse que ahora tenia  un hogar. Pero para ser sinceros, aún no habia podido adaptarse a esa vida, dormir siempre en el mismo lecho, comer en la misma mesa. Vivir rodeado de gente, vivir con Ameria.

El era un solitario, un aventurero. Echaba de menos el contacto con la naturaleza, subsistir cada dia con lo que encontraba en su camino y la incertidumbre de no saber lo que le aconteceria al dia siguiente. Por eso esperaba con ilusión la visita de la pelirroja.

 

Aunque su  vida de solitario en el pasado muchas veces le había obligado a abandonar esa vida retirada y ponerse trabajar como mercenario para diferentes reyes y nobles que requerian sus servicios. Poco le importaban los propositos de los contratantes o de si lo que estaba haciendo era justo o no para los que consideraba sus enemigos. Solo le movia el dinero para poder comprar algunas provisiones y poder continuar así su viaje. También las pistas para volver a recuperar su aspecto.

En ese punto su vida habia cambiado poco. Gracias a las mediaciones de Ameria, Zelgadis trabajaba como mercenario para el principe Phil al servicio del reino de Seyroon. Las misiones que le encomendaban eran sobretodo diplomáticas  y de escolta.

Pero pese a todo, no le disgustaba su vida del todo. El mayor aliciente de su dia a dia en palacio era ver la sonrisa de su pequeña princesa.

Después de esas profundas reflexiones post-café, Zelgadis se vistió quitandose las zapatillas de peluche azul que le habia regalado Ameria para calzarse  los zapatos y bajar a recibir presto a Gaudy y Rina.

 

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-Ya estamos aquííííí!!!- chilló Rina abriendo de golpe la puerta del salón principal de palacio para entrar a continuación como una chispa. Gaudy permanecía bajo el umbral de la puerta con los nudillos apretados dispuesto a llamar a la puerta pero la pelirroja se le habia adelantado.

-   Rinaaaaaa!!- exclamó Ameria corriendo hacia ella al verla llegar - Gaudy!!!Qué alegria veros de nuevo!!

Las dos amigas se abrazaron. Acto seguido hizo su aparición Zelgadis como si no quiere la cosa. Después de la ronda de saludos y abrazos Rina “terremoto” Inverse fijó su vista en la enorme mesa plagada de los más sabrosos manjares: todo tipo de tartas y de bollos dulces, frutas exoticas, dulces tipicos de la región, dragón de lago...

-   Ameria! Tiene que estar todo delicioso! Qué desayuno más fabuloso!!!!-  comentó a continuación con estrellitas en los ojos.

La princesa rió por la reacción de su amiga.

-   Adelante! Lo he mandado preparar especialmente para vosotros.

Pero no le dió tiempo a terminar la frase, Gaudy y Rina  ya estaban sentados dando buena cuenta de todo lo que la mesa contenia. Zelgadis y ella se sentaron para comer un poco también.

Al cabo de una hora, que se dice pronto, Rina dió por saciado su apetito.

-   Qué bueno estaba todo!- dijo acariciandose la tripa- Bueno....¿cuando partimos?

Zelgadis que hasta ese momento les habia dado la espalda se giró interesandose de repente por la conversación.

-   Podriamos hacerlo mañana.-le contestó Ameria con una sonrisa.

-   ¿Y porque no hoy?- protestó Zelgadis que evidentemente queria ponerse en camino lo más pronto posible.

-   Porque tenemos que preguntarles a Filia y a Zeros si quieren acompañarnos.- dijo risueña la princesa- Iremos todos esta tarde.

-   No me interesa.- añadió Zelgadis girandose de espaldas a ellos de nuevo.

Rina estaba un poco desconcertada, era evidente que algo se le escapaba.

-   ¿Como que Filia y Zeros?¿Están en Seyroon?

-   Ajá!

-   ¿Pero Filia no estaba en Katar?

-   Si...-contestó Ameria.

-   ¿Y entonces que hace aquí?- preguntó la pelirroja más confundida si cabe.

Ameria cogió aire para soltar la retahíla que soltó a continuación.

-   Ha sido el triunfo del amor y la justicia por encima de todas las cosas malas y desagradables que existen en el mundo. Por fin la paz entre dos razas en un principio irreconciliables se ha hecho realidad y el reino de Seyroon como hogar de la justicia para todos los hombres tiene el honor de albergar a los protagonistas de este...

La paciencia de Rina había llegado a su fin, la princesa era insoportable cuando se ponia a lanzar discursitos.

-   Espera un momento!!!!!Quieres contarmelo todo desde un principio??- chilló la pelirroja desquiciada.

-   Está bien. - contestó Ameria más relajada pero aún con un dedo al frente.

-   Qué bueno está el dragón de lago Ameria!- comentó Gaudy mientras roía un hueso enorme. Era obvio que estaba ajeno a la conversación mantenida por las chicas.

-   Lo primero de todo.... Filia y Zeros están juntos.- comenzó la princesa.

-   Qué????- la cara de la hechicera era todo un poema.

-   El poder del amor ha prevalecido por encima de las diferencias entre las razas y...

-   Alto ahí Ameria!! No empieces con ese rollo de nuevo!- protestó la otra dando un golpe sobre la mesa.

-   Pues que Filia y Zeros están viviendo juntos en un casita de  Seyroon.

-   ....

-   Que se quieren.

Rina Inverse cayó espatarrada de la silla al suelo de la impresión. Su estómago no estaba preparado para digerir ese tipo de noticias.

-   Rina!- corrió hacia ella preocupada la princesa- ¿Estás bien?

Después de zarandearla un poco, la pelirroja abrió los ojos...y comenzó  a reir.

-   Estoy bien,ja,ja!! Tendrás que contarmelo todo con pelos y señales!!!ja,ja!! No me lo esperaba!!ji,ji!! ¿Pero sabes lo mejor de todo?

-   ¿Qué?- preguntó ingenua la princesa.

-   Qué por fin tengo argumentos para fastidiar a Zeros!!!Por fin puedo burlarme de él como lo ha hecho  todo este tiempo conmigo!!!JA,JA!!- dijo levantandose de un salto y alzando un puño en el aire triunfadora.

-   Rina...- suspiró Ameria.

 

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-   ...y entonces Zeros me contó lo mal que lo estaba pasando Filia en Katar y que pensaba traerla con él. Me pidió permiso para traerla a Seyroon, porque según él es el lugar más seguro que existe a salvo de demonios y dragones. Mi respuesta fue si, obviamente, ya que me alegro muchisimo de que Filia ahora esté bien y que viva tan cerca y también me llena de orgullo que Seyroon sea considerado el refugio de los enamorados que...

-   El principe Philionel hace acto de presencia!!!- anunció un paje golpeando su lanza contra el suelo.

Rina suspiró aliviada por la interrupción del paje. Ameria había comenzado a irse por las ramas de nuevo. Pero el alivio duró más bien poco. El principe Phil entró en el salón.

-   Ameria!!! Mi queridisima hijita!! ¿Has dormido bien esta noche? ¿Has soñado con los angelitos y la paz entre los reinos?- dijo éste abrazando a la princesa como si hiciera años que no la hubiera visto.

-   Arrggg!- exclamó Rina- No lo soporto! No lo soporto!

-   Mira Rina!- exclamó Gaudy que por fin habia desviado su atención de su hueso de dragón- El enano enorme del que tan mal hablas!- añadió señalando al principe Phil.

La hechicera mudó de color al instante y abalanzandose sobre el espadachin le dió un tremendo coscorrón.

-   Calamar!! Nadie te ha explicado lo que significa la palabra discreción???

Pero tanto el principe como Ameria hicieron caso omiso de la pareja.

-   Si mi queridisimo papaito, he soñado con los angelitos esta noche!! Espero que tu también hayas dormido bien!- la princesa dió un beso de buenos dias a su padre.

-   Qué horror!! Es así todos los dias??- le preguntó Rina a Zelgadis.

-   Ni te lo imaginas....- contestó este asintiendo.

 

El paje dió otro golpe en el suelo mientras anunciaba otra visita:

-   La mascota real hace acto de presencia!!

-   ¿La mascota real?- preguntaron Gaudy y Rina al unísono.

 

Cuando vieron entrar a un chavalín trayendo entre sus brazos a una bola gorda blanca con orejas las dudas se les disiparon de golpe.

 

-   Justicito!!!- corrió Ameria para cogerlo entre sus brazos – Mi cuchi-cuchi- conejito!!

 

Rina buscó con su mirada la mirada de Zelgadis. Ambos asintieron serios. El plan estaba urdido. Y la suerte de Justicito no muy clara.

 

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-   No entiendo porque no puedo quedarme con Zelgadis y Gaudy viendo las carreras de caballos!- protestó Rina.

-   Ya te lo he explicado mil veces...- suspiró Ameria- Filia nos ha invitado a tomar el té con ella en su casa.

-   ¿Entonces porque no pueden venir ellos también?- replicó ésta molesta.

-   Porque es una reunión sólo de CHICAS.- la princesa recalcó con mucho enfasis esta última palabra.- Vendrán más tarde.

La pelirroja solo pudo poner cara de circunstancias.

Ambas caminaban por las calles de Seyroon hacia el nuevo hogar de la dragona. Ameria se sabia el camino de memoria, habian sido muchas las tardes que recorria el mismo camino para tomar el té con Filia o para ayudarle con la decoración de su nueva casa. Las dos llevaban regalos, la hechicera portaba un enorme jarrón de cerámica que a duras penas podía transportar y la princesa llevaba en una cesta galletas de chocolate para acompañar el té.

-   Podías al menos dejarme llevar a mi las galletas!- protestó de nuevo la pelirroja.

-   Ni hablar. Sino cuando lleguemos no quedaria ni una.- replicó Ameria cansada ya de las quejas de su amiga.

Al cabo de unos intantes añadió con tono más relajado:

-   Rina..

-   ¿Qué Ameria? - contestó esta.

- Creo que Zeros quiere hablar contigo esta tarde.

-   ¿Sobre qué?- preguntó extrañada la pelirroja.

-   Sobre si Filia y Val cuentan con tu protección, ya sabes que Filia ahora no se siente muy segura...

-   Eso no tiene ni que preguntarlo.- le replicó Rina muy seria- No dejaré que les pase nada.

Llegaron a la puerta de la casa. La edificación no era demasiado grande, tenía dos plantas y estaba rodeada de un pequeño jardín con flores recién cultivadas. A través de las ventanas se podían distinguir las cortinas de color rosa y blanco plagadas de puntillas.

Llamaron a la puerta durante varios minutos y como nadie les contestaba entraron.

Cerrando la puerta tras ellas se quedaron de pie en el vestibulo esperando a que alguien hiciese acto de aparición posando antes el jarrón y la cesta con galletas en el suelo.

-   Filia!- llamó Ameria- Hemos llegado!

Nadie contestaba. La princesa y la hechicera se miraron extrañadas.

-   Se supone que estaba enterada de nuestra visita, quizás ha salido de compras o...- la intentó justificar Ameria.

Pero un grito inundó toda la casa.

-   Arrrrgggg!!!Pero que assssscooo!! Namagomi!!

Filia que llevaba puesto un delantal y sosteniendo un plumero en la mano bajaba las escaleras de dos en dos con cara de pocos amigos.

El demonio hizo su aparición cuando ésta llegó al piso inferior.

-   ¿Qué quiere mi querida dragoncita que con su armoniosa voz me requiere?

Filia enfurruñada puso los brazos en jarra.

-   Te he dicho mil veces que no dejes pelos en la bañera!!!

El demonio frunció el ceño molesto y entreabrió un poco los ojos sin perder la sonrisa.

-   Ejem! Ejem!!- intentó captar su atención Ameria, incomoda por tener que presenciar ese tipo de intimidades. Pero una mano le tapó la boca.

-   Calla! Calla! - le susurró al oido Rina- Que me lo estoy pasando bomba!ji,ji!

-   ¿Y cuantas veces te he dicho yo que no hurges en mi bolso? Y lo sigues haciendo.- le replicó el demonio recuperando la compostura.

-   No lo haria si me contaras a donde vas cada vez que desapareces!!

-   Sabes que eso no te lo puedo decir, es parte del trato.

-   ¿Del trato? ¿Y qué haré yo si un dia no vuelves? ¿Dónde podré ir a buscarte?- dijo la dragona aún enfadada.

-   Filia...Pensaba que confiabas en mi.- añadió el demonio atrayendo a la dragona por la cintura contra si.- Porque aún lo haces, ¿verdad Filia?- le inquirió el demonio muy serio al mismo tiempo que buscaba la mirada de la dragona.

-   Si...- le contestó sobrecogida, aún no se había acostumbrado a mantener su mirada.

-   Bien, así me gusta.- Zeros cambió de expresión y sonrió de nuevo.- Ven aquí.- dijo apartando un mechón  de delante de su cara con intención de besarla.

-   Hola Filiiiiiiiaaaaaa!!!- chilló Rina con todas sus fuerzas, ese tipo de cosas si que NO queria presenciarlas. No eran divertidas. De reojo miró a Ameria que con las manos  a un lado de la cara miraba a la pareja con los ojos llorosos  y suspirando.

-   Qué romantico!- es lo único que pudo articular la princesa.

 

Después de los correspondientes saludos y abrazos la dragona y Ameria se dirigieron a la cocina charlando animadamente para preparar la merienda.

Rina miró  a Zeros con una sonrisita maliciosa en la cara.

-   Je, je!-rió la pelirroja.

El demonio abrió un ojo con una expresión impasible en el rostro.

-   Je,je!!

-   ¿Qué?- dijo finalmente el demonio un poco molesto.

-   Conque pelos en la bañera...eh? WAJAJAJAJA!!- la pelirroja no pudo resistirlo más. Por fin podia burlarse del demonio.

Zeros asumió el reto, sin perder la eterna sonrisa de su cara le replicó:

-   Yo también me alegro de verte Rina! Sobretodo despues de enterarme de que tu hermana deja el oficio de camarera y se va a recorrer el mundo...Y eso supone que ya no eres la hechicera más poderosa, eres la segunda, je,je!- rió asimismo el demonio- Y como puedes imaginarte estaba un poco preocupado porque no sabia como te había afectado la noticia, je,je!!

Rina bufó y comenzó a echar humo por las orejas.

-   Siempre, siempre logras sacarme de mis casillas!!!- le chilló tirandose sobre el y agarrandole el gaznate con las dos manos.

-   Rina! ¿Qué te he dicho que te haya sentado tan mal?-rió Zeros que a duras penas podía respirar.

-   Cállate! Lo sabes bien!! Además aún te la debía por andar contando historias por ahí y aterrorizando a señoritas indefensas como yo!!

-   Señorita tu?? ¿Te refieres a lo de la Gran Bestia?

-   Te vas a enterar!!!!!- berreó la pelirroja más rabiosa que nunca haciendole un placaje al demonio y derribandolo contra el suelo.- Soy toda una señorita, acaso lo dudas??

-   Noooo!!- pudo articular Zeros dandose por vencido con los morros contra el suelo.

 

Al cabo de unos instantes, Gaudy y Zelgadis se aproximaban a la casa. Más bien Gaudy agarraba a la quimera y lo arrastraba  con él.

-   Venga! Tomaremos una buena merienda en cuanto lleguemos!- argumentó el espadachín tratando de convencerle.

 

Mientras llamaban a la puerta Zeros hizo su aparición en el tejado.

-   Demasiada gente y alegria en casa.- pensó recostandose y sacando de su bolso un gran libro que abrió para comenzar  a leer.- Quizás me tome una buena siestecita.

 

 

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Hasta la próxima!!!

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