SIEMPRE SERÉ TU NAMAGOMI
por Aleda M.
Capítulo 5
Por fin y tras una semana de viaje, el grupo llegó a Cicalar.
Todos tenían muchisimas ganas de tomar un baño relajante y de pegarse una buena comilona; pero antes decidieron cumplir con el deber y se encaminaron a la casa de la hechicera.
Aunque las chicas ya habían hecho las paces y todos volvian a ser amigos eso no quitaba para que Filia lanzara al aire algún suspiro que otro y que Rina maldijera al oirlos alguna que otra vez.
Llegaron a la puerta de la casa, ésta se encontraba a las afueras de la ciudad en la cima de una colina a la que se accedia por un camino angosto rodeado de árboles. Su exterior ofrecía un aspecto bastante descuidado, los vidrios estaban rotos y el tejado medio derruido.
Llamaron a la puerta. Como nadie contestaba entraron . Dentro la casa permanecía en silencio y a oscuras, parecía que ningún ser viviente podría habitar allí.
Continuaron adentrandose hasta llegar a un salón en el que se veía un poco de claridad, era la luz de una chimenea que permanecía encendida y daba al conjunto un efecto más tetrico si cabe: la sala donde se encontraba estaba rodeada de extraños trofeos colgados por doquier en la pared, un montón de libros tirados por el suelo y botes en las estanterias repletas de polvo que bien podrían tratarse de pociones mágicas.
Rina miró los libros y las pociones con ojos golosos. Frotandose las manos comenzó a inspeccionar la estancia y a “guardar” aquellos objetos que eran de su agrado en los bolsillos.
Los demás la observaron soltando un resoplido.
Oyeron un crujido en la madera del suelo. Una figura los estaba observando escondida entre la penumbra que ofrecía una esquina del salón.
- ¿Quienes sois y que hacéis en mi casa?
- Hemos venido atraidos por el rumor de que posees un espada muy poderosa.- contestó Ameria temerosa.
La figura parecía no escuchar, sus ojos estaban posados en Rina que en ese momento intentaba disimular los bultos de sus bolsillos con la capa.
- ¿Y como os atreveis a robar mis tesoros?- dijo la figura saliendo de la penumbra. El grupo observó con sorpresa que la hechicera guardaba un asombroso parecido con Rina, sólo que podía ser su abuela. Entre su cabello lleno de canas aún se podía dislumbrar algún destello color fuego.
- ¿Eh?- dijo Rina haciendose la desentendida-¿Qué tesoros?
- Tu!!- le contestó la anciana señalandola.- Eres una ladronzuela!!
El grupo puso cara de circunstancias, a la hechicera no se le había ocurrido peor apelativo para llamar a su compañera de fatigas.
-¿Qué has dicho?- dijo Rina enseñando los dientes.
-Ladronzuela!!!!
Rina comenzó a arremangarse la camisa mientras echaba humo por las orejas.
- No sabes con quién te has metido!! Soy la famosísima cazadora de ladrones también conocida como la poderosísima hechicera Rina Inverse!
La anciana hizo un gesto de desagrado.
- Aquí la unica hechicera poderosisima soy yo. La gran Morfana!!!
- Tu???Ja,ja! No me hagas reir!!-dijo Rina lanzando una gran carcajada al aire.- Tú lo unico que eres es una bsjfhodjf...- una mano por atrás le había tapado la boca para evitar que dijera algo de lo que podrían arrepentirse luego.
- Rina!!Contrólate! Acuerdate de porque hemos venido aquí...mi espada...- le dijo Gaudy con tono de preocupación.
La pelirroja recapacitó ante estas palabras y dando un gran suspiro empezó a vaciar sus bolsillos.
- Lo siento. Pensaba que la casa estaba abandonada.- confesó avergonzada.
Pero Morfana no le hizo caso. Había reparado en Gaudy. Con corazoncitos en los ojos exclamó:
- Qué tiazo!¿Eres tu el que busca una espada?
- Si. Hace mucho tiempo que estoy buscando una espada que tenga un poder parecido a mi antigua espada de luz.-dió un suspiro nostalgico al acordarse de esta- Que va a ser de mi...un espadachín sin espada..snif!
- Pero si tu tienes toda la pinta de ir siempre muy bien armado!!- dijo Morfana divertida.
Los demás cayeron espatarrados al suelo.
- Como me caes bien, te ayudaré.- continuó la hechicera- Escucha atentamente, solo lo repetiré una vez... Te daré un mapa que indica donde se encuentra la legendaria espada, está a un dia de viaje de aquí y se encuentra custodiada por La Gran Bestia. Ahí es donde deberás demostrar tu valentía enfrentandote a su guardian.
- No me falta valor.- dijo exultante Gaudy.
- Pero quiero algo a cambio...
El grupo se preparó para oír lo peor. Rina estaba que se salía de sus casillas.
- No.- rió la hechicera- No es lo que creeis, una está mayor para ciertas cosas...- y cambiando a un tono serio añadió- Deberás traerme un collar mágico que llevo ansiando desde hace mucho tiempo. Está en una de las catacumbas del templo de la ciudad. Y aquí es donde deberás demostrar tu inteligencia.
- Adiós espada...- suspiró Rina.
- Un viaje tan largo para esto!!- se lamentó Zelgadis.
- Pobre Gaudy! Pensar no es lo suyo...- se compadeció Ameria.
- ¿Y no le podemos ayudar?- preguntó esperanzada Filia.
Gaudy como era usual no se enteraba de nada, aún estaba intentando descifrar las indicaciones hechas por Morfana.
- No.- la hechicera fue rotunda- Debe hacerlo el solo. Debe demostrar que está a la altura de ser el dueño de semejante espada. Cuando me traiga el collar le daré el mapa a cambio.
El grupo se dió media vuelta en dirección a la puerta de entrada. Estaban bastante desanimados.
Cuando se encontraban a bastante distancia de la casa oyeron a lo lejos a Morfana que gritaba:
- Gaudy!! Aunque cuando me traigas el collar siempre puedes quedarte conmigo y dejar a esa tabla de planchar!! Piensatelo!
Una bola de fuego salió disparada colina arriba impactando contra la casa y reduciendola a cenizas.
El grupo se encontraba en un restaurante para cenar y luego ir a cumplir lo prometido e ir a tomarse un buen baño. Habían estado visitando la ciudad durante el dia despues de dejar a Gaudy a las puertas del templo. Zelgadis lo había tenido que meter arrastrandolo y cerrar la puerta por fuera para que no tratara de escapar.
Filia notó que alguien le tocaba el hombro con un dedo. Giró la cabeza sorprendida. Se encontró de lleno con la cara de Zeros que con la mejor de su sonrisas y moviendo las cejas le dijo:
- Ey Filia! A ver si te gusta esto....
Filia le miró orgullosa levantando la barbilla.
Zeros aclaró la voz y en tono burlón dijo:
- Cada vez que veo asomar debajo de tu falda tu colilla....me acuerdo de que eres una lagartija amarilla!!ja,ja!
La dragona resopló rabiosa.
- Vete al cuerno!- le contestó lanzandole un plato.
- Je, je!!!- rió Zeros esquivandolo.
Ameria suspiró.
- Qué pesados! Llevan todo el dia igual.
- Y que lo digas.- le dió la razón Zelgadis sorbiendo su café.
- ¿Y a Rina que le pasa?
Zelgadis dirigió la mirada hacia la pelirroja. Su actitud no era normal, basicamente porque se encontraban en un restaurante y teniendo seis platos deliciosos delante de sus narices no había probado bocado. Parecía muy preocupada. Zelgadis recordó que durante todo el dia habia estado como evadida en sus pensamientos.
- Ya está. Se acabó.- dijo Rina incorporandose de golpe- Voy a buscar a Gaudy.
- ¿Cómo?- exclamaron todos, incluso Zeros y Filia habian parado de pelear y miraban sorprendidos a la pelirroja.
- Lleva todo el dia ahí metido. Está claro que no podrá conseguir él collar solo. Y sin collar no hay espada. Voy a ayudarle.- dijo decidida poniendose la capa.
- ¿Pero no nos ha dicho Morfana que tenía que hacerlo solo?- preguntó Ameria.
- No tiene porque enterarse.- dijo Rina saliendo por la puerta- Ir tirando a la casa de baños, llegaré tarde.
- Vaya, vaya con Rina...- susurró Zeros.
Rina entró en el templo y reparando en una compuerta en el suelo, la abrió y saltó dentro. Aterrizó sobre una pierna en el sótano del templo.
- Ya estoy en las catacumbas.- dijo satisfecha dando un vistazo alrededor- Gaudy!¿Dónde te has metido?
Ese lugar era realmente tenebroso, por no hablar de la humedad y del frio que hacia ahí dentro. Por suerte para ella la encrucijada de tuneles estaba iluminada por antorchas.
Estuvo buscando durante media hora, angustiada comenzó a llamar de nuevo a Gaudy:
- Gaudy!! Calamar!¿Donde estás?. Seguro que se ha quedado dormido en algún rincón.- suspiró al imaginarselo.
Siguió buscando sin darse por vencida. Al rato llegó por su propio pie a una gran nave rodeada de pilares de piedra. En el centro estaba Gaudy mordiendo desesperado una especie de cuerdas.
- Gaudy!- gritó Rina alegre de ver a Gaudy de nuevo, pero su expresión cambió hacia el extremo opuesto cuando vió lo que el espadachín estaba haciendo- ¿Qué se supone que estás haciendo?
Gaudy giró la cabeza aún con una cuerda en la boca.
- Rina!!Has venido!- corrió a abrazarla.
- Gaudy...-susurró la pelirroja, pero poniendo expresión seria le dijo- ¿Qué hacias?
- Intentaba romper las cuerdas que sujetan el collar, estoy tan desesperado...No sabía que hacer...Menos mal que viniste!
- Está bien, debemos resolver el enigma como sea. ¿De qué se trata?
El rubio le señaló una gran piedra grabada con inscripciones antiguas. Rina se acercó y comenzó a leer.
- Si queréis conseguir el collar de la sabiduria aquí guardado debéis resolver el siguiente enigma: Con esta unica flecha debéis romper las cuatro amarras que la unen.
Acto seguido Rina fijó su vista en el collar: Estaba sujeto en el aire por cuatro cuerdas que al mismo tiempo estaban sujetas a un gran marco que se encontraba flotando en el vacío a dos metros del suelo.
- Es imposible- se lamentó Gaudy entregandole el arco y la flecha.- Con una sola flecha no podemos hacerlo, necesitariamos cuatro.
- ¿Dónde estaban?- le preguntó la pelirroja refiriendose al arco y a la flecha.
- Al pie de la inscripción. Se supone que esta es la flecha que debemos usar y este es el arco para lanzar la flecha.
Rina no contestó. Miró concentrada sendos objetos para luego fijar la vista en el collar y las cuatro cuerdas que los suspendian en el aire.
- ¿Y si entre los dos mordiendolas....?- preguntó Gaudy.
- Silencio!- pidió Rina aún con la mirada fijada en el collar.
Los minutos pasaban y la angustia de Gaudy por verse sin espada iba in crescendo. No paraba de lamentarse.
- Gaudy! Escucha!- gritó la pelirroja exultante mirando ahora la flecha entre sus manos- Hay cuatro cuerdas que tenemos que romper con una sola flecha, esta flecha.- y empuñando la flecha se dirigió hacia las cuerdas y a modo de cuchillo las cortó cual hilos.
El collar cayó al suelo. De un manotazo la pelirroja lo agarró y lo alzó en el aire para luego entregarselo a Gaudy.
- Pero...¿como...?- el espadachin aún estaba estupefacto ante lo que acababa de ver.
Rina rió satisfecha.
- Era obvio, el tal enigma no lo era tanto. Hablaba de la utilización de una flecha para cortar las cuerdas pero no decía nada de un arco. La confusión es esa, que asociamos la flecha al arco.
Gaudy se quedó pensativo....
La pelirroja suspiró frunciendo los labios.
- A ver..que es lo que no entiendes ahora?
- ¿Y porque con los dientes no funcionaba?
- Cabeza de chorlito! Calamar! Porque se trataba de un enigma, sino hubiera funcionado con cualquier cosa!
El espadachín asintió dandole a entender que había comprendido todo. Pero dentro de su interior estaba asaltado por un mar de dudas. Decidió no comentar nada para no enfadarla más.
Salieron del templo. La ciudad se encontraba vacía de gente, era ya muy tarde. El cielo se veía cubierto de estrellas.
- ¿Dónde están los demás?- preguntó Gaudy.
- En la casa de baños, les he dicho que fueran tirando sin mi.
Gaudy miró con una mirada tierna a Rina.
- Gracias por venir a buscarme.- dijo cogiendo a Rina del brazo y acercandola a él.- Sin ti estaria perdido.
Rina se sonrojó.
- No es para tanto...- le contestó- ¿Te apetece dar un paseo antes de volver?. Hace una noche muy agradable.
- Claro. Muy buena idea!- el espadachín le acarició la cabeza.
- Pues vamos.- añadió Rina abrazandose a su brazo.- Eeeeee... ¿Tu crees que habrá algún sitio abierto donde podríamos comer a estas horas? Es que no he comido en todo el dia...
Gaudy miró a Rina sorprendido.
- ¿Y eso?
- Es que estaba preocupada.- contestó la pelirroja avergonzada.
- Rina...- susurró conmovido- Yo tambien me muero de hambre, todo el día ahí encerrado. Podría comerme un dragón de lago yo solo!
- Y yo dos!- le retó Rina.
- Pues vamos a comer!- gritaron los dos despareciendo entre las calles.
En esos momentos en otra parte de Cicalar....
Zelgadis, Ameria y Filia habian llegado a la casa de baños. Zelgadis se fue directo hacia el baño de hombres despidiendose de ellas hasta el dia siguiente y las chicas hicieron lo mismo dirigiendose hacia el baño femenino.
Ameria se cambió enseguida y salió corriendo hacia el baño tirandose de cabeza en el agua.
- No tardes Filia!!- gritó mientras salia por la puerta- Yuhuuu!!Qué buena está!!-pudo oir despues la dragona acompañado de chapoteos.
Filia rió. Ameria muchas veces se comportaba como una chiquilla. Eso le gustaba. Ojalá nunca pierda la inocencia.- pensó- Es una muchacha estupenda.
La dragona se quitó la ropa y se envolvió en una toalla blanca. Cogiendo un peine comenzó a cepillarse el pelo. Trabajo arduo y pesado dada la longitud de su cabello.
- Tal vez deberia cortarmelo un poco.- pensó mientras con cara de sufrimiento desenredaba un nudo.
- FIII!!FIFIII!!- oyó Filia.
No hizo caso, estaba demasiado ocupada deshaciendo el nudo. Ahora el peine se le había enredado y no lo podía sacar.
- FLIFIIIIIII!!!FILIFIIIII!!- oyó de nuevo.
- Maldito peine!- maldijo enfadada Filia. Cuanto más tiraba, más se le enredaba y cuánto más se enredaba, más se enfadaba. Al final despues de varios tirones que le hicieron quejarse de dolor, el peine casi no se veía, solo se distinguia un bulto enmarañado en pelo rubio.
- FILIFLILIAAAAAA!!!!
La dragona levantó la cabeza alertada. Era obvio que alguien la llamaba.
- Es Ameria!- dijo sorprendida. Y dando un último vistazo con disgusto al bulto cogió la maza y salió corriendo hacia el baño.
Abrió la puerta que separaba el edificio de la laguna termal. Y lo que se encontró fue esto:
Ameria estaba en el agua en estado de shock tapandose los ojos con las manos mientras Zeros cubierto solamente con una toalla minúscula procedía a meterse en el agua.
La reacción de Filia fue mayúscula. Echandose las manos a la cabeza comenzó a gritar:
- ¿Qué haces aquíííííí?? Aléjate de Ameriaaaaaaa!!! Pedazo de GUAARROOOO!! Depravadooo!!
Zeros se giró hacia Filia, ésta entonces pudo comprobar que la toalla era muy pequeña. Sobresaltándose se cubrió los ojos como antes había hecho Ameria.
- Sólo quería darme un bañito relajante- dijo Zeros divertido.
- Pero por si no lo sabes este es el baño de las chicas!!!- le contestó Filia sin atreverse a mirar.
- Si que lo sé.. Lo que pasa es que Zelgadis es muy aburrido y pensé que...- Zeros fue interrumpido por una maza que venía en dirección a su cabeza.
- Pervertido! Ven aquí!!- chilló Filia corriendo detrás del demonio.
Zeros miró hacia atrás, Ameria recuperada había salido del agua y cogiendo un palo se había unido a Filia en su persecución.
- Chicas! Tampoco es para tanto!- dijo apurado el demonio.
- Espera a que te pillemos! Te vas a divertir de lo lindo con nosotras!!!
Cuando las chicas se cercioraron de que Zeros había desaparecido inspeccionando toda la estancia se metieron en el agua.
Empezaron a hablar sobre muchas cosas, la verdad es que Filia y Ameria nunca habían tenido ocasión de estar la una con la otra a solas y poder hablar tranquilas. Comenzaron charlando sobre temas superinteresantisimos para ellas como la paz en el mundo, la Justicia ...( y otros que aquí omito por aburridos), y así fueron descubriendo emocionadas que tenían muchas cosas en común.
De repente Ameria se fijó en el pelo de Filia.
- ¿Qué te ha pasado en el pelo?¿Qué es ese bulto?- preguntó intrigada la princesa.
Filia se acordó de que aún llevaba el peine enmarañado colgado en su pelo.
- Es un peine, se me ha liado en el pelo y no lo puedo sacar.-dijo preocupada cogiendo el bulto con una mano.
- No te preocupes, yo lo arreglaré. Enseguida vuelvo!- le contestó Ameria saliendo de un salto del agua y adentrándose en la casa para al minuto volver exultante con unas tijeras en la mano.
Filia no tuvo tiempo de protestar, en un abrir y cerrar de ojos Ameria estaba toda atareada dandole arreglo al pelo de su amiga.
- Corto por aquí..corto por allá...Ya está! Ves que fácil?- dijo Ameria sonriendo enseñandole el peine envuelto en pelo. Lo había cortado todo de un tajo.
Filia le devolvió una sonrisa forzada. A falta de un espejo se palpó la zona y notó que le había rapado una parte del tamaño de un huevo al cero.
Se puso roja. Su hermoso cabello...
- Eso no se nota, como tienes tanto pelo te lo tapa, ya crecerá.- afirmó Ameria convencida.
- Si tu lo dices...- Filia frunció el ceño, no sabía como reaccionar. Estaba enfadada...
- ¿Sabes Filia?- sonrió Ameria.
- ¿Qué?- contestó Filia más relajada, era difícil enfadarse con Ameria.
- Me alegro de estar aquí hablando contigo, es más, me alegro de que hayas unido a nosotros en esta aventura.
La dragona se enterneció. Dulce Ameria.- pensó.
- Yo también me alegro de estar con vosotros. Os tengo que dar las gracias de que me hayáis invitado a venir.
- ¿Y eso?- preguntó Ameria intrigada.
Filia dió un suspiro.
- Es que ultimamente me encontraba muy triste....
- ¿Triste?- Ameria no daba crédito- ¿Y porqué vas a estar tu triste, Filia?
- No lo sé...Supongo que es porque me encontraba sola...
Sola...sola...sola....esta palabra hizo eco en la cabeza de Filia. Si, muy sola.- pensó la dragona cerrando los ojos.
Ameria se acercó a Filia y le dió un enorme abrazo que la otra correspondió.
- No te preocupes, ahora estás con nosotros.- afirmó Ameria emocionada. Y acto seguido salpicó divertida a Filia con agua.- Toma!!!- gritó divertida.
- ¿Cómo?- le contestó la dragona entrando en el juego y salpicando a Ameria- Toma esto!!
En un momento Ameria cesó de jugar y se puso a la escucha.
- ¿Qué pasa?- preguntó Filia intrigada.
- Es Zelgadis, que se ha metido en el agua.
Filia miró al muro, al otro lado se encontraba el baño de los chicos.
- ¿Y...?- preguntó Filia sin entender.
- Nada.- contestó Ameria.
- Ah! Ya entiendo!- rió Filia.
- ¿Qué entiendes qué?- dijo Ameria colorada.
- Nada!- dijo la dragona divertida sumergiendo la cabeza de Ameria en el agua.
Ameria ya se había ido a dormir. La dragona bostezó cerrando el libro que había estado leyendo hasta ahora sentada en un sillón de su cuarto. Estaba agotada. Decidió acostarse y no esperar mas a que Gaudy y Rina volviesen. Seguro que ha salido todo bien.- pensó.
Con pereza se puso en pie y se dirigió a la cama. Sentandose en ella apoyó con mucho cuidado la maza en la mesita de noche al lado de su carta. Reparando en ella la cogió entre sus dedos y acercandola a la cara la acarició con sus labios. El tacto era suave. La olió con la esperanza de descubrir una nueva sensación escondida que no podía descifrar con las palabras allí escritas.¿ Cómo olerá el que me ha escrito?- se preguntó finalmente depositandola cuidadosamente debajo de su almohada.
- ¿Qué es lo siguiente que vas a hacer? ¿Comertela?- rió Zeros que había estado observando a Filia todo este rato desde una esquina de la habitación.
La dragona enrojeció de vergüenza, Zeros había presenciado un momento muy intimo para ella.
- Zeros! Cómo puedes!! Fuera de mi cuarto!- dijo Filia recuperando la compostura.
- ¿También haces lo mismo con tu maza?¿A que huele?
- Argg! Namagomi!!- chilló Filia rabiosa ante las burlas del demonio.
Zeros satisfecho absorvió las energias negativas de Filia. Sonrió. Era fácil hacerla enfadar.
Después del trance, recordó porque había venido allí: tenía que continuar su particular investigación acerca de porqué los sentimientos de Filia podían repercutir en él. Esa noche decidió ir a por todas, resolvería su problema y volvería a tener el autocontrol de sus emociones.
- Tranquila Filia.- dijo acercandose lentamente a ella- Solo ha sido una broma.
La dragona vió como el demonio se dirigia hacia ella en actitud sospechosa.
- Rina! Rinaaaaaa!!- chilló temerosa.
Zeros rió ante la reacción de Filia.
- Chsssssss!- dijo poniendo un dedo sobre sus labios- Tu y yo sabemos que Rina no está aquí ahora.¿Por qué la llamas entonces?¿De qué tienes miedo?
Filia se estremeció ante las palabras del mazoku que ahora se encontraba a menos de un palmo de ella. Su cara frente a la suya.
- No tengo miedo.- le contestó envalentonada.
Zeros abrió lentamente los parpados. Buscó la mirada de la dragona y cuando la encontró la sostuvo sumergiendose en sus ojos, parecia leer sus pensamientos. Con una sonrisa perversa añadió:
- Si que lo tienes.¿A qué temes?- su voz ahora era profunda y había adoptado un tono intimo.
Y alzando una mano cogió un mechón de cabello de Filia y comenzó a pasar las hebras de pelo por entre sus dedos.
- Contesta Filia...-le susurró suavemente en el oido tomando ahora otro mechón y repitiendo la misma operación. Sus movimientos eran lentos y delicados pero para la dragona constituian un auténtico tormento.
Filia se estremeció, un escalofrio le recorrió la columna dejando sus brazos y piernas paralizadas.
- Zeros......No...- un hilo de voz logró salir de su garganta.
- Ahhh...Entonces es a mi a quien temes...- añadió nuevamente el demonio en su oido- Sabes? En el fondo lo intuía...
Filia mordió su labio inferior y cogiendo fuerzas se atrevió a mirar directamente de nuevo al mazoku que en ese momento parecía muy concentrado en dar forma con los dedos a su cabello. Escuchó su respiración pausada. Muy lentamente alzó la mano y cerrando los ojos al mismo tiempo como temiendo que algo malo pudiera pasar rozó la mejilla de Zeros con las yemas de sus dedos durante un segundo.
Un segundo...Para Zeros ese segundo fue eterno. Una ola de algo le sacudió hasta la ultima celula de su cuerpo. Sintió como perdía el control de si mismo. Había estado jugando con fuego y se había quemado.
Furioso tomó en un movimiento seco la muñeca de Filia y sin dilación empujó a esta violentamente al suelo.
- ¿Con quién te has creido que estás tratando?- gritó furioso.
Filia al darse cuenta de su situación, se cubrió la cara con las manos y comenzó a sollozar. Al cabo de un minuto empezó a incorporarse lentamente. El demonio permanecia estático en su sitio.
Giró la cabeza hacia él y para sorpresa de Zeros, la dragona mostraba una sonrisa triunfante en la cara.
- ¿Y tu a que temes, Zeros?- preguntó desafiante.
Ahí le había dado. El no temía a nada ni a nadie.
- Engreída.
- Sabandija.
- Dragona estúpida.
- No te soporto!!!- gritó Filia roja de ira saliendo de la habitación y cerrando la puerta de un bandazo.
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