SIEMPRE SERÉ TU NAMAGOMI
por Aleda M.
Capítulo 9
Disfrutad.
Naturaleza: Principio o fuerza cósmica que se supone rige y ordena todas las cosas creadas.
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Filia bajó las escaleras enfurruñada. El demonio la estaba esperando apoyado junto a la puerta de entrada de la posada.
- Has tardado.- le dijo serio.
Filia le echó una mirada fulminante.
- Si querias despertarme no hacia falta que me tiraras al suelo.- le reprochó.
Zeros hizo un gesto con los labios. Estaba conteniendo una sonrisa.
La dragona dió un resoplido, estaba de muy mal humor. No es que que se hubiera levantado con el pie izquierdo, sino que se había levantado de directamente de cabeza. El demonio le había tirado de las sabanas esa mañana tan fuerte mientras dormia, que literalmente habia aterrizado de cabeza en el suelo.
Se pusieron en camino.
El silencio entre los dos era sepulcral.
A Filia comenzaron a sonarle las tripas.
Zeros la miró sorprendido.
Ella se apretó la barriga con ambas manos sonrojandose un poco.
- Es que tengo hambre. Es tu culpa que no me haya dado tiempo a desayunar, eso pasa por meterme tantas prisas.
El demonio sonrió.
- Tranquila, estoy acostumbrado a oir las de Rina.
Dicho esto, desapareció.
Filia se quedó estupefacta al verlo desvanecerse delante suya.
-¿Y ahora que hago?- pensó. Insegura decidió continuar caminando.
Ahora desaparecia. El demonio era impredicible, tampoco entendia su afán por no ponerse en camino con retraso. Era realmente contradictorio.
Zeros apareció de nuevo a su lado.
Filia estuvo a punto de chillarle pero se calló al ver lo que traia el demonio entre sus manos: un melocotón.
Se lo ofreció.
- Gracias.- dijo una sorprendida Filia.
- Me ha costado mucho encontrarlo, supuse que te gustaría.
La dragona le sonrió.
Y a veces era tan detallista.
Filia lo comió con gusto mientras el demonio la miraba complacido.
-¿Quieres?- le preguntó cuando solo quedaba un pequeño trozo.
- Ahora no.- rió el demonio.
La dragona se sonrojó de nuevo, había olvidado ofrecerle de tanta hambre que tenía.
- Lo siento.- susurró.
Zeros sonriendo se acercó poco a poco a ella, observó como un poco de jugo se deslizaba de sus labios, quitandose primero un guante pasó a continuación un dedo por sus labios.
Filia permaneció inmovil ante ese gesto. Vió como poco a poco el demonio acercaba su rostro al de ella, podía sentir su aliento sobre el suyo. No se podía mover, estaba hechizada mirando sus enormes ojos rasgados ...
Un flash de sensatez le sobrevino. Giró la cabeza a un lado.
Zeros dió un chasquido con la lengua molesto.
La dragona lo miró de nuevo. Intentó decir algo.
- Necesito...
- ¿Tiempo?- le cortó Zeros.-¿Es eso? ¿Más tiempo?- añadió cerrando los ojos.
Filia lo observó durante unos instantes. Parecía molesto.
- Si..
Zeros rió ironicamente.
- Me pides tiempo....- negó con la cabeza- No dispongo de más tiempo! Y quieres tiempo. Eres tan...
Filia entornó la vista.
- ¿Qué?- dijo con voz alterada.
- Nada.
- No. Ahora acabas lo que comenzaste.¿Qué soy qué?- le replicó molesta.
Zeros no dijo nada, se limitó a entreabrir los ojos.
- Tu y tus silencios! Eres tan irritante! No he conocido a nadie más exasperante que tu!!- chilló ésta enojada.
- Y tu una ingenua. Te crees que todo el mundo va a estar a tus pies adorandote siempre. La vida no es de color rosa como la pintas. Te comportas allá por donde vas de forma altiva, mirando a los demás por encima del hombro y despreciando lo que te ofrecen no dandote cuenta de que no das nada a cambio.
- ¿Cuál es tu problema ahora?- bufó la dragona- ¿No te gusta sentirte rechazado?
A Zeros le temblaron las cejas.
- ¿Conque es eso, eh? Tu mejor defensa es un buen ataque, no?- añadió ésta ironicamente- Y en eso el señor Zeros es un experto, le da igual a quien se lleve por delante con tal de salir bien parado.
- Te equivocas,- repuso el demonio molesto- sino no estaría perdiendo aquí el tiempo.
- ¿Perdiendo el tiempo?.- replicó la otra.
- Si. Lo pierdo escuchando las memeces de una dragona ególatra.
- Ah, si?. Pues recuerda esto: nadie te ha pedido que vinieras. Por mi puedes volver sobre tus pasos, porque tampoco me apetece seguir escuchandote.- dicho esto se dió media vuelta para continuar caminando.
El demonio frunció el ceño y se transportó enfrente de la dragona cortandole el paso.
- Pero qué?- exclamó ésta sorprendida dando un sobresalto al ver a Zeros aparecerse delante de ella.
- Filia no me hables así...Nadie lo hace.- dijo en tono sombrío y ligeramente amenazador.
La dragona rugió. Estaba muy enfadada.
- Te hablo como me da la gana!!!!- le chilló para continuar andando mientras hacia aspavientos con los brazos.
- Demonio estúpido...-susurraba entre dientes.
Zeros permaneció inmovil en el sitio. La llamó.
- Filia!
Ésta siguió caminando con pasos largos y decidididos mascullando palabras ininteligibles.
- Filia!!!
La dragona no se inmutó.
Zeros exhaló un suspiro ante la indiferencia de ésta.
- Si necesitas tiempo, dámelo antes.
Esas palabras la inquietaron de cierta forma. Se detuvo sin girarse.
Era cierto, quedaban solo unas pocas horas para llegar a Katar. Podía simplemente no ir.
Pero no eran tan sencillas las cosas, necesitaba saberlo, oírlo de la propia boca del demonio. Ansiaba que le suplicase que se quedase con él, lo ansiaba de veras.
Continuó caminando absorta en sus pensamientos.
- Y aún si así fuera...no podría confiar en él.
Escuchó con tensión a ver si el mazoku la seguia. Si, lo hacía. Se quedó más tranquila.
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Después de una hora caminando, la dragona sintió hambre de nuevo. Decidió entonces sentarse al pie de un árbol y comer un poco. Sacó un trozo de pan y un par de manzanas que acababa de comprar como provisiones.
Frotó una manzana con esmero contra la cara interior de su capa hasta que la piel quedó tan brillante que podía ver su reflejo distorsionado en ella. Luego le dió un mordisco.
Alzó la vista hacia el árbol. Zeros estaba sentado en una rama mantenia una pierna en el vacío y tenía el báculo apoyado en el hombro.
La dragona lo observó con atención.
- ¿Quieres una manzana?- le preguntó finalmente.
Zeros no le contestó, ni siquiera dirigió su mirada hacia ésta.
- ¿Ahora me ignoras?- inquirió de nuevo la dragona dando a continuación un segundo mordisco a su manzana.
El demonio hizo caso omiso de los comentarios de la dragona, estaba demasiado enfadado. Sobretodo estaba disgustado consigo mismo, permanecía ahí sentado como un bobo y en caso de que ella se pusiera en camino, la seguiría seguro. Ahora no sólo la dragona tenía el control de sus emociones sino también de sus actos. Era como una marioneta en sus manos. Ella movía los hilos.
Lo peor de todo es que carecía de tiempo, se lo había pedido pero nada. Era demasiado complicada. Parecía a ratos odiarle y a ratos...díficil de explicar. Como un quiero y no puedo.
Oyó unos ruiditos en la base del tronco. Entreabrió un ojo y miró con el rabillo de éste con curiosidad hacia abajo. Cuando vió lo que vió hizo un gesto de sorpresa: Filia estaba subiendo al árbol.
Más bien lo intentaba, ya que sus movimientos eran terriblemente torpes y se resbalaba cada dos por tres. Pero parecía no querer rendirse y con cara de disgusto volvia a intentarlo agarrandose con todas sus fuerzas a los nudos de la corteza.
Zeros esgrimió una sonrisa, nunca se lo hubiera imaginado, un dragón intentando subir a un árbol.
Sin poder contenerse soltó una carcajada.
- Callate demonio,- protestó Filia sudando por el esfuerzo- o cuando llegue arriba te vas a enterar.
Efectivamente, los esfuerzos de ella dieron resultado. Dando un grito en señal de victoria se encaminó haciendo equilibrios hacia la rama donde Zeros se encontraba. Ya que éste permanecía con la espalda apoyada en el tronco tuvo que dar un gran paso para pasar del tronco a la parte más distal de la rama y esquivarlo. Que decir tiene que casi acaba en el suelo.
- Uaaah!- gritaba la dragona intentando mantener el equilibrio- Qué me caiiigo!!
Zeros sin parar de reir le ofreció una mano, que ella rechazó.
- Ni hablar, si he llegado hasta aquí yo sola conseguiré sentarme en esta rama sin la ayuda de nadie.
- Dragona cabezota!- pensó Zeros sin dejar de sonreir.
- Ya casi estooooyy!!- dijo Filia mientras andaba sobre la rama manteniendo los brazos en cruz sin evitar dar algún traspiés que otro.
Se giró con mucha dificultad sobre si misma, su intención era sentarse enfrente del demonio. Con lentitud comenzó a agacharse para lograr sentarse, pero un movimiento en falso hizo que ésta acabara boca abajo enganchada por las piernas a la rama como un murciélago.
- Uaaaaaaa!!Ayúdame!! Esto está altísimo!!- chilló Filia haciendo movimientos para intentar incorporarse y poder alcanzar la rama con sus manos.
Zeros rió con ganas. La escena no podía ser más cómica, además el vestido le caía ahora sobre la cabeza dejando al descubierto sus piernas. Se deleitó un rato.
- ¿Qué haces? Ayúdame que me caigooooo!!- chillaba la dragona cada vez más desesperada. Se veía con sus huesos en tierra, cada vez le fallaban más las fuerzas.
- Está bien.- dijo Zeros sonriendo, y en movimiento ágil la agarró de un brazao subiendola de nuevo a la rama.
- Uff!!Gracias!- dijo ésta sulfurada recolocandose el cabello y el vestido- Pensaba que me caía.
Dicho esto se sentó a horcajadas enfrente de él. Lo miró.
- ¿De qué te ries?- preguntó molesta aún avergonzada por su torpeza.
- Bonitas piernas.
- Zeros!- protestó Filia sacando la maza de debajo de su falda.
Zeros le advirtió.
- No lo hagas...Si me das y pierdes el equilibrio, esta vez no te ayudaré.
La dragona dando un quejido de protesta volvió a guardar la maza. Dirigió su mirada de nuevo al mazoku. Éste parecia observarla con mucha atención.
La dragona le fascinaba. Comprendió entonces porque dejaba manejarse por ella de esa manera, porque permitía que le hablase de un modo que a los demás no permitía.
Y ahora estaba sentada enfrente suyo, había subido al árbol para estar con él, quizás preocupada por si estaba enfadado con ella.
Por fin lo sabía, existia algo que los unía, algo muy especial.
La escrutó de nuevo reparando unos instantes en cada una de las partes de su cuerpo: una brisa invisible que revolvia sus cabellos, sus ojos azules ligeramente almendrados, su cuello por el que aún resbalaban pequeñas gotas de sudor, su pecho que se elevaba al compás de la respiración aún agitada por el esfuerzo hecho...
Filia enrojeció levemente ante la mirada escrutadora de Zeros.
- Hay muy buenas vistas desde aquí.- comentó intentado captar la atención de él hacia otra parte que no fuera ella.
Zeros vió interrumpido su estudio y le sonrió.
- Ven.- le dijo.
Filia sorprendida no entendia.
- Ven.- le repitió el demonio ofreciendole una mano.
Ella esquivó su mano.
-¿Qué quieres?- preguntó recelosa.
Zeros hizo un gesto de disgusto. Odiaba cuando le mostraba tanta desconfianza.
- Venga. No te haré daño.
La dragona temblando alcanzó con su mano la mano del demonio. Una vez hecho el contacto, Zeros en un movimiento la acercó contra si acomodando su cabecita rubia contra su pecho de forma que la podía abrazar completamente. Le quitó el gorro y con movimientos delicados comenzó a acariciar sus cabellos. Pudo captar el desconcierto de la dragona al principio, pero pronto esa desconfianza se convirtió en sosiego a base de caricias.
El tiempo pasaba y ambos disfrutaban del momento contemplando el paisaje que se cernía ante ellos desde las alturas. La dragona relajada finalmente se durmió entre sus brazos.
Zeros sonreia extasiado. Estaba experimentando la sensación más maravillosa de su larga vida.
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- Y Zelgadis no tuvo más remedio que ponerse un ridiculo disfraz de conejo. Tenías que ver la cara de disgusto que tenía, pero era la única forma de pasar desapercibidos para las muñecas de la Torre de Arkham .
Filia rió.
- ¿Y tú de que ibas disfrazado?
- De pescado.
La dragona soltó una carcajada.
- ¿En serio?, no te puedo imaginar así.
- Que si.- le sonrió el demonio.
- ¿Y que pasó después?
El sol comenzaba a ponerse sobre el horizonte tiñendo el cielo de color púrpura y provocando que la luz poco a poco se fuera haciendo más tenue. Esto hacia que sus sombras se reflejasen en el camino de forma alargada. Los grillos comenzaron a cantar a los bordes del camino.
Zeros detuvo sus pasos. Miró al cielo dando un suspiro.
Filia al darse cuenta de que el demonio habia dejado de caminar se paró inquiriendole con la mirada.
- Ya hemos llegado.- repuso éste.
Ella dirigió su mirada hacia el sol, en ese momento el último rayo se escondia detrás de una de las montañas que se podían contemplar desde su posición. Eran las inmensas y colosales montañas de Katar. Justo al lado de donde desapareció el último rayo de sol hizo su aparición la primera estrella, rabiosamente blanca y brillante.
Luego miró al demonio de nuevo. Con voz muy suave susurró:
- Puedes acompañarme más si quieres.
Zeros alzó de nuevo la vista al cielo. Podía vislumbrar varias siluetas de dragones dorados que a lo lejos sobrevolaban las montañas.
- Han interceptado mi presencia. Ya estamos dentro de sus dominios.
Filia asintió. Luego no dijo nada, se limitó a quedarse cabizbaja. Mientras, el la observaba intensamente atento a cualquier gesto.
- Gracias por acompañarme.- acertó a decir la dragona con la voz rota. Las lágrimas le resbalaban por las mejillas.
Zeros estaba demasiado conmovido para decir nada.
La dragona se dió media vuelta lentamente encaminando sus pasos en dirección a las montañas. Era su destino, debía proseguir.
El demonio observó como Filia se alejaba de su lado. En un impulso dió un paso al frente y agarró un brazo de ella intentando de cierto modo retenerla.
- No tienes porque continuar.- le susurró.
Pero para la dragona esas palabras no fueron suficiente, eran demasiado ligeras, se las llevaría el viento.
Necesitaba seguridad en su vida y en la de Val, sentirse querida y reconfortada siempre. Y eso él no se lo podía ofrecer, por lo menos en esos momentos.
Por lo demás, unos metros más allá estaba su raza, los Ryuzoku, sobraban los motivos, la atracción era demasiado fuerte.
Y así fue como Zeros vió alejarse de su lado a la extraña dama dorada.
Los grillos continuaron cantando, igual que como lo habia venido haciendo su especie desde hace muchos años, miles de años. La noche acompañaba, el deseo de engendrar más vida estaba dentro de ellos. Y como todos sabemos la naturaleza es sabia....¿o no?.
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Gracias por leer!
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