TE AMO
Por Clariss Metallium
...: “Philia”-pienso mientras miro algunos pájaros volar por el cielo azul y su imagen aparece ante mis ojos, sonriéndome dulcemente. La echo de menos, esa es la verdad y me duele admitirla, porque se que nunca podremos estar juntos. El viento sopla meciendo suavemente mis cabellos mientras, desde la orilla del mar yo miro hacia la lejana tierra, pensando en ti.
...: “Xellos”-es el nombre que susurra el viento viniendo de tierras lejanas, más allá del mar, llevando consigo tu recuerdo. Imagen que sin que yo quiera llegan a mi corazón y mis ojos miran a la lejanía, buscando tu semblante, tus ojos, tu sonrisa, pero no te veo y mis esperanzas mueren, una vez más, mientras mi mente se pierde de nuevo en tu recuerdo.
Incluso desde este lugar no puedo dejar de pensar en ti, en cada palabra de mi ama, en cada gesto... Todo me recuerda a ti y no hay paz, ni nunca la habrá porque tú has conseguido vencerme, vencer mi fuerza y mi crueldad. TU dragona dorada has derrotado al más poderoso tras los Dark Lord y lo has puesto a tu merced.
Desde la paz que inunda mi hogar no consigo dejar de pensar en ti y en que estarás haciendo en este momento y mi mente se detiene en una silueta femenina desconocida que puede tenerte y mi ira crece, mi dolor, mi odio por aquella mujer que cada día puede tenerte y estar a tu lado. Y te echo de menos.
Y vuelvo al único lugar que e conocido como mi hogar, adentro de se frío y sombrío castillo, con aquella que es mi ama. Y te pienso.
Y vuelvo a entrar en casa, esa casa tan vacía y fría, tan priva de vida desde que Vargav se fue y...
...: Philia-me susurra una voz que pertenece a la imagen que aparece ante mis ojos, las palabras sobras así que los labios y las caricias toman su lugar. Y la pasión de nuestras almas se desata para no ser nunca más prisionera. Y te tengo y me tienes y todo nuestra mundo empieza y acaba con nosotros, con nuestros cuerpos que se enredan y se separan para siempre el lluvioso día que nuestras razas decidieron dividirnos, atrayendo a la muerte a nuestras vidas y separándonos con nuestra eterna condena. Y solo una palabra ahogada se forma en nuestras bocas:
AISHITERU.